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Bendice al mundo siendo tú mismo

JaneAnetrini_NEW2014.200x243Estas son palabras escritas por Carolyn Rhodes, de su poderoso himno We Have Come (Hemos venido). Ella expresa el recordatorio de que nos hemos encarnado en la tierra para un propósito.

Hemos venido para ofrecer Tu bendición,
Tu morada santa en la tierra.
Traemos honor y gloria a las naciones;
Ahora Tu espíritu seguramente tiene su nacimiento.

Hemos venido para traer Tu dominio,
Tu palabra de sanación una puerta abierta.
Otra vez compartimos nuestra Sagrada Comunión;
Las estrellas del alba cantan juntas para siempre.

“Tu palabra de sanación una puerta abierta,” trayendo dominio. ¡Qué posibilidad tan apasionante! A veces las personas confunden el dominio con la dominación. Pero esto se trata de sanación, algo maravilloso. Otra vez compartimos nuestra Sagrada Comunión. No solo entre nosotros, sino con El que hemos venido a encarnar. ¡Cuán magnífico es eso!

Se necesita valor para que tengamos la experiencia mencionada en este himno porque se necesita valor para traerte como quien eres a este mundo. Esto es de la columna de Brené Brown en la reciente edición de la revista Oprah. Brené Brown es una oradora, escritora y profesora sobre los temas de la vergüenza, la vulnerabilidad y el valor. Este artículo se titula “Dare to Get Real” (Atrévete a hacerte real).

Hoy en día todo, desde papas fritas hasta pantalones de mezclilla, se tilda de auténtico. La palabra se usa tanto que nos hemos insensibilizado a ellacasi ha perdido su significado.

Pero es algo desafiante ser real en un mundo que quiere que encajemos y complazcamos a todos… Hay tantos mensajes diciéndonos cómo lucir y comportarnos; es posible que para desconectarlos tengamos que tomar medidas.

Para ser auténticos, debemos cultivar el valor para ser imperfectos—y vulnerables. Tenemos que creer que fundamentalmente somos dignos de amor y aceptación, tal y como somos. He aprendido que no hay mejor manera de invitar más gracia, gratitud y júbilo a nuestras vidas que practicando atentamente la autenticidad.

Necesitamos tener el valor de ser vulnerables para ser verdaderamente nosotros mismos. Con ese tipo de valor, podemos atrevernos a encontrarnos frente a frente con nuestros amigos y compañeros. Hace algunos años mi amiga Fiona Gawronsky me escribió una nota sobre el hecho de que su abuelo había sido honrado por la monarca de Inglaterra como “Compañero de Honor”. Ella escribió esto:

La reina británica confiere títulos de Sir y otros honores a sus súbditos, incluyendo ese de “Compañero de Honor” o “CH”; a mi abuelo le fue conferido este último. De hecho, la CH es de una orden más alta de clasificación que un título de Sir. Creo que aquellos de nosotros que nos asociamos dentro del empoderamiento de Dios lo Posible, también deberíamos considerarnos a nosotros mismos como Compañeros de Honor.

Un Compañero de Honor es reconocido por ser fiel en acción y transparente en honor. Pero no tienes que ser reconocido por la reina de Inglaterra para ser verdaderamente fiel y honorable, o para convertirte en un auténtico Compañero de Honor. Simplemente se necesita valor para ser nosotros mismos. Eso requiere un poco de energía guerrera. Por lo general un guerrero se define como alguien que va a la batalla. El valor que se necesita para ser un Compañero de Honor es el valor de ser auténticamente uno mismo en un mundo que tiene tantos mensajes acerca de cómo deberíamos comportarnos para complacer a todos los que nos rodean—cómo deberíamos ser “perfectos”. Cómo tenemos que encajar para que seamos aceptados. Se necesita valor para manifestar algo y poseerlo como si fuera tuyo. Puede que eso sea un negocio, una obra de arte o un jardín, pero también puede ser una amistad. Puede ser una familia. Se necesita valor para ser constantemente tú mismo y ser honorable en tus relaciones. Al final se trata de ti y de mí. ¿Estamos siendo nosotros mismos y amando la autenticidad de cada uno? ¿Podemos ser lo suficientemente vulnerables para estar frente a frente?

¿Qué hay de nuestra amistad con el Creador? ¿Somos un Compañero de Honor de esa realidad? Quizás si aprendemos a ser vulnerables con otra persona y estamos frente a frente con ella, podríamos enfrentar la fuente sagrada de nuestro propio Ser y ser abiertos, vulnerables y auténticos en esa relación.

Cuando yo era niña, tenía un ritual de arrodillarme o postrarme ante Dios. Había un elemento de respeto y reverencia, pero también había una experiencia de miedo. Tenía que postrarme porque se me podría arrebatar la vida, podría ser condenada a arder en el infierno por toda la eternidad. Al encontrarme frente a frente con Dios, Él podría dominarme y castigarme por mi humanidad. Yo no tenía la experiencia de ser amada y acogida. Esa manera de relacionarme con el Divino salió de la tradición religiosa en la que fui criada. Sin duda alguna no me sentía como un Compañero de Honor de Dios.

Ahora conozco la experiencia de inclinar mi cabeza por respeto y amor, pero no por miedo. Para tener el valor de ser yo misma, tuve que enfrentar mi miedo a todas las normas sobre cómo se supone que debo ser. Tuve que correr el riesgo de ser plenamente lo que soy. Ser nosotros mismos y correr el riesgo de ser diferentes al resto del mundo puede ser aterrador. Cuando piensas con claridad al respecto, ¿quién más sino el Creador acogería eso con agrado?

Cuando somos niños pequeños, no tenemos ningún problema en ser nosotros mismos. No nos avergonzamos de nuestra singularidad. Estamos relacionados con todo y todavía no hemos descubierto los criterios sociales para encajar. Me encanta eso de los bebés y los niños. Sus espíritus libres son tan agradables. Se encuentran frente a frente con todo. Hay una cita en la Biblia acerca de los niños:

Y llamando Jesús a un niño, le puso en medio de ellos,

Y dijo: De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.     (Mateo 18:2,3)

Mi interpretación inicial fue que era necesario ser inocente e inmaduro. Ahora creo que esto tiene que ver con estar dispuesto a enfrentar a Dios. Los niños todavía no han sido socializados en la creencia de que no deberían hacerlo. Para venir como un niño, una persona tiene que estar dispuesta a enfrentar el poder del Todopoderoso, sabiendo que es parte de ese impresionante poder. Los niños todavía no han aprendido a cómo no hacer eso, por lo que simplemente lo hacen. Están bendiciendo todo por todas partes, todo el tiempo, simplemente por estar presentes, sin preocuparse si te gusta o no quiénes son como ellos mismos—hasta que llegan al jardín de infancia, donde se avergüenzan de quienes son y aprenden a retroceder y retroceder más en expresarse, y dicen: Supongo que tengo que encajar; supongo que tengo que dejar de ser yo mismo.

Se necesita seguridad para mantenerse de pie y tener la gracia y el valor de un guerrero—alguien que expresará y encarnará lo que es cierto. Se necesita seguridad para tener la gracia y el valor de ser tú mismo. He llevado la imagen en mi mente de una persona que vive en gracia como alguien que se mueve en cámara lenta—nunca va a cometer un error, siempre hace Tai Chi, apenas habla porque eso solo la arruinaría. He aprendido que la cosa más digna que puedo hacer es entregar los bienes de quien soy, porque la gracia se trata de darle la bienvenida a todo el mundo hacia mí y llevar todo lo que está dentro de mí al mundo. Esa es una cosa hermosa. Eres hermoso cuando eres tú mismo. Veo a los niños tropezar con sus propios pies, llenos de gracia, siendo maravillosamente ellos mismos.

En su artículo, Brené Brown dice que descubrió que ella necesita escribirse notas de permiso para ser ella misma. Ella las pone en su bolsillo y cuando va a un lugar donde estará rodeada de personas que no conoce—personas que podrían intimidarla—ella saca una:

“Sé tú misma”.
“Sé valiente”.
“Disfruta tu vida”.

Así es como yo estoy siendo contigo mientras escribo estas palabras. Estoy escribiendo palabras que comparten las cosas sagradas de mi corazón y mis pensamientos originales y visionarios. Te invito a que seas así conmigo. Sé así en tu vida. Sé como un niño, un compañero de honor, un guerrero y un amigo para el mundo y para el Creador. Toma tu lugar. Bendice al mundo siendo tú mismo.


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