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El Pulso del Espíritu

Nuevas ideas, inspiración y visión sobre el proceso de transformación espiritual



Un templo para El-Que-Mora-en-Nuestro-Interior

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Acabo de regresar de una gira asociada con las leyendas del rey Arturo que duró 10 transformadores días en Inglaterra. Compartimos lecturas de las leyendas, incluyendo la historia de la búsqueda del Grial. Este pasaje está sacado del libro “El rey pescador y la doncella sin mano” del psicólogo junguiano, Robert Johnson. Se refiere a la parte de la historia relacionada con esa búsqueda del Grial.

“Todo lo que se vuelve a poner en el inconsciente… una vez que ha sido consciente, se torna oscuro y se convierte en un síntoma de la estructura psicológica de la persona. Lo que ha sido una parte consciente de la filosofía de la persona, o una actitud en determinado momento, puede convertirse en un síntoma con poder compulsivo sobre la persona si es algo que se rechaza o se descarta.”

Johnson dice que lo que debería ser una facultad humana puede convertirse en un síntoma. En otras palabras, lo que debería ser parte de nuestra capacidad para crear y para disfrutar de la vida pasa a ser una sombra cuando hacemos que deje de florecer en nuestra vida consciente. Esto es un consejo muy sabio, y tal vez pueda llevar a una práctica personal de observar cuando uno se está tornando inconsciente, notar todas las cosas que están ocurriendo en nuestra experiencia humana cuando nos rehusamos a estar conscientes. Esto incluye todas las formas en las cuales nosotros, como seres humanos, adoptamos algún tipo de posición de víctima, todas las formas en que nos tornamos agresivos hacia otras personas, todas las formas en que culpamos, avergonzamos, criticamos y juzgamos a otros. Estos son todos indicios que estamos obrando basándonos en una parte oscura de nosotros mismos.

Es sabio para cualquiera tornarse consciente de lo que está ocurriendo en su propia estructura psicológica — en su propio cuerpo emocional, en su propia actitud y proceso de pensamiento. Esto lleva a una práctica de momento a momento de tornarnos conscientes sobre lo que está ocurriendo en nuestra propia experiencia humana.

Esa práctica individual es necesariamente parte del contexto de este mismo asunto que opera en la experiencia humana para toda la humanidad. En realidad, este es el asunto más importante que enfrenta la humanidad en la actualidad. Nos encontramos en medio de la solución a ese asunto, que es tornarnos conscientes.

¿De manera que cuál es el problema? El problema es que la presencia y esa belleza del ser en nuestro interior, en el interior de todas las personas, se ha tornado inconsciente. Nuestra propia capacidad de crear se ha tornado inconsciente. El resultado es que la espiritualidad y la religión a menudo quedan relegadas a un deporte de espectadores — algo que no nos involucra de manera inmediata, activando nuestra propia capacidad de creación. La espiritualidad y la religión se conciben mayormente como creencias en algo que se encuentra en algún otro lugar, externo a nosotros; algo que puede atestiguarse, observarse y dejarnos con profundamente conmovidos, pero que no es algo que activa nuestra participación en la creación, como un creador. En otras palabras, nos resulta difícil aceptar cuán magnífico es estar vivo como un instrumento de creación,

Las enseñanzas que se ofrecieron aquí en Sunrise Ranch desde 1952 han sido plasmadas en dos volúmenes, que todavía están disponibles. Llevan el título de “El diseño divino del hombre”. Ese diseño es lo que se encuentra en la sombra. Nuestra divinidad está en la sombra, de modo que estamos obrando desde una divinidad como un síntoma. Estamos obrando desde nuestro amor de una manera oscura.

No me cabe la más mínima duda, valiéndome de un ejemplo fácil, que los que operan en el gobierno de los Estados Unidos están obrando en amor — ¿no es así? Está motivados por amor, pero están manifestándolo desde la oscuridad, desde una inconsciencia de su propia capacidad de creación y la capacidad de creación de todo el mundo. Igualmente ocurre con muchas personas en todas partes.

Existe una magnífica grabación del himno tradicional cristiano “Te necesito a cada hora”. Yo he estado contemplando el significado de esa frase: “Te necesito”. Como ser humano, necesito la realidad de Dios. Hemos hablado sobre esa realidad como El-Que-Mora-en-Nuestro-Interior, una manera hermosamente poética de describir una realidad interna dentro de cada uno de nosotros: El-Que-Mora-en-Nuestro-Interior. A menudo Dios se piensa como algo que está allá arriba, allá afuera. Pero si la realidad de Dios no es El-Que-Mora-en-Nuestro-Interior, ¿qué relevancia tiene Su realidad para usted o para mí? Es relevante porque reside en mi interior y en su interior: El-Que-Mora-en-Nuestro-Interior. Como un ser humano, yo necesito esa realidad, y creo que usted también.

Como un ser humano, yo soy el lugar en que mora el que está en mi interior. Soy el templo del Ser que recibe con beneplácito esa realidad en mí, la que admite, “yo Te necesito”. No solamente necesito el poder que confiere vida proveniente del Creador que está en mi interior, sino que necesito la experiencia consciente de ese amor, de ese patrón de diseño, de esa sabiduría. Te necesito. A todo nivel del templo en mi ser, “Te necesito”.

Existe un templo que somos como seres humanos, y existe El-Que-Mora-en-Nuestro-Interior. En lo que respecta a nuestra experiencia humana, ¿no diría usted que necesitamos de ambos? Si en realidad existe un Dios en alguna parte que no mora en usted, ¿qué relevancia tendría con sus experiencias como ser humano, o lo que ocurre en nuestro planeta en la actualidad? Considero que por eso es que estamos viendo un abandono generalizado de la religión, porque la religión se ha convertido, de tantas formas, en algo irrelevante. Dios no es irrelevante. Pero como he dicho, la religión se ha tornado irrelevante. Para ser relevante, tiene que venerar Al-que-Mora-en-Nuestro Interior, El-que-Mora en usted y en mí, a todo nivel de consciencia.

Todavía hay algo más que se necesita para que Dios sea una experiencia humana relevante. Para ser relevante, Dios debe contar con un lugar donde morar. Sin un lugar desde donde integrarse con nosotros, ¿qué relevancia tiene Dios en su experiencia o en la mía? Dios puede ser el Maestro del Universo, pero sin verdadera relevancia para mí si no soy el lugar donde Dios mora, y si no somos el templo para lo divino. De manera que, con un mínimo de pensamiento racional, resulta claro que necesitamos ambas cosas. Necesitamos al Que-Mora-en-Nuestro-Interior y el templo donde mora.

La palabra “Shekinah” se refiere a estas cosas. El origen de la palabra aparece en la Biblia hebrea y significa “morar”. Hablamos de Shekinah como la evidencia de la presencia del Que-Mora-en-Nuestro-Interior. La palabra incluye la vibración de la divinidad femenina. Pone énfasis en la necesidad de un templo donde morar, y luego lo que ocurre en surge ese lugar en que se mora cuando se recibe la divinidad. Donde se recibe la divinidad es el lugar donde se mora, que se ilumina.

Shekinah no es simplemente un lugar físico donde se mora. No son sólo las piedras del edificio de la pequeña capilla en Sunrise Ranch. No es sólo la estructura física de su cuerpo o el mío, a pesar de que sí incluye la dimensión física del ser. En la experiencia humana, Shekinah es el templo humano, iluminado, donde se lleva a cabo la unión con el Que-Mora-en-Nuestro-Interior y está entrando a nuestro templo. No es algo estático. Es una relación activa. Es una activación de la substancia del templo, tal como es cierto a un nivel físico. Sin activación, no hay cuerpo. Sin activación un cuerpo se convierte en un cadáver. Con activación es una mezcla del Que-Mora-en-Nuestro-Interior con el templo, encarnados físicamente, y el cuerpo físico se ilumina.

Pero no somos simplemente un cuerpo físico. A todo nivel de nuestro ser, somos un templo para que la presencia divina entre y se active — desde nuestra constitución física hasta el nivel más elevado de amor que usted y yo somos capaces de entender. Existe un templo para que ese amor elevado pueda ser activado por El-Que-Mora-en-Nuestro-Interior — para abrirse al fuego de ese amor, y luego para entrar en ese fuego, para unirse con él, y convertirse en una expresión activa de ello en la vida. Es así a todo nivel de ese templo vivo que somos.

Existe una expresión que dice que el alma humana se creó para dar placer a la divinidad. Hemos sido creados para tener una existencia en la que veneramos la vida. Todo se relaciona con el poder vernos penetrados por la divinidad y dar a la divinidad el placer de entrar y activar un alma humana. ¿Qué les parece eso en cuanto a la manera de vivir una vida humana? “Te necesito”, y también estoy aquí para Ti. Cada parte de mí está saliendo de las sombras para estar disponible a ser activada. Sin ser algo forzado, permitiendo a la creatividad a salir de tras bastidores donde está escondida de maneras extrañas. No, estoy consciente, soy una expresión activa del amor más elevado. Me estoy tornando consciente de lo que significa verme iluminado por la inteligencia del universo, y permitir que esa iluminación me penetre y piense mis pensamientos y me vea por quien realmente soy. Mírame, entra en mí, disfruta de esta experiencia humana, a todo nivel en este templo.

Existe una línea maravillosa de la película “Chariots of Fire”. “Cuando corro, siento Su placer”. Siento Su placer cuando canto. Siento Su placer cuando toco mi flauta. Siento Su placer cuando planto mi jardín. Toda nuestra vida es una oportunidad de dar placer al Que-Mora-en-Nuestro-Iinterior. Cuando lo hacemos, nos convertimos en una carreta de fuego (charriot of fire).

La otra parte de esa expresión dice así: estamos aquí para dar placer al Que-Mora-en-Nuestro-Interior, cuando hacemos eso tenemos la oportunidad de recibir placer en esta Tierra. Es fácil ver como la primera parte de esta verdad se ha tornado en una sombra para los seres humanos que no están realmente pidiendo la experiencia de dar placer a lo divino, pero que tratan de recibir placer en esta Tierra. ¿Qué tal les está resultando eso?

Éste es el patrón de toda adicción. A todo nivel de la experiencia humana, cuando no estamos dando placer al Que-Mora-en-Nuestro-Interior, cuando no estamos siendo un templo para ello, entonces nuestros intentos de obtener placer del mundo se tornan en una fase adictiva en nuestra experiencia humana. Existe lo que se llama abuso de substancias que mayormente se relaciona con substancias que no tienen por qué existir en la experiencia humana. Pero tornamos toda faceta de la experiencia humana en una adicción cuando mantenemos afuera al Que-Mora-en-Nuestro-Interior. Tornamos partes correctas de nuestro ser en cosas incorrectas, de modo que surge una relación adictiva, adicción al dinero, adicción al trabajo, adicción al sexo y a la comida. Todas esas cosas que estamos supuestos a disfrutar se convierten en adicciones cuando no le permitimos a la divinidad recibir el placer de entrar en nosotros. No hay nada malo con esas cosas, pero se convierten en algo malo cuando pasan a ser una adicción, cuando rehusamos vivir una vida consciente en la belleza del diseño divino que hemos tocado y, al rechazarlo, ahora se encuentra en la sombra. ¿No es eso lo que es una adicción? La compulsión de vida trabajando a través de lo que se encuentra en sombra en nuestra consciencia.

De nuevo, así lo describe Robert Johnson:

“todo lo que volvemos a poner en el inconsciente… una vez que ha sido consciente, se torna oscuro y se convierte en un síntoma de la estructura psicológica de la persona. Lo que ha sido una parte consciente de la filosofía o actitud de la persona en determinado momento puede convertirse en un síntoma con poder compulsivo si la persona lo descarta o rechaza”.

¿No es esa la historia de la humanidad? Esto está operando a nivel individual en cada uno de nosotros. Al vivir, como individuos, contamos con la oportunidad de notar cuando algo se encuentra en la sombra — y contamos con la oportunidad de sacar esa sombra y tornarla consciente mediante la pregunta: “¿qué está sucediendo?” ¿Qué está sucediendo en la sombra, pero también lo que está sucediendo en la divinidad que está entrado en mí y quiere vivir conscientemente? ¿Qué es lo que quiere de manera hermosa expresarse a Sí mismo y compartirse a Si mismo con el mundo en el cual estoy viviendo?

De modo que es algo individual. Pero estamos compartiendo esta experiencia también como humanidad. La humanidad ha tocado la divinidad, ha tocado al Que-Mora-en-Nuestro-Interior, en cada uno de nosotros, y que hemos permitido que se torne en una sombra. Hemos tocado la grandeza del Creador que está en nuestro interior, y la oportunidad que tenemos para vernos activados por ella, convertirnos en el templo para ello con toda la  humanidad — pero hemos permitido que se torne en sombra. ¿De modo que, qué es lo que tenemos? Como humanidad, estamos obrando desde la sombra en todos los aspectos de nuestras vidas, colectivamente, en masa, como naciones y culturas, y luego como individuos. Todos estamos compartiendo, tal como cuenta la leyenda, la herida del Rey Pescador, que habiendo tocado la divinidad la ha rechazado o considerado como algo externo, algo para ser atestiguado, tal vez apreciado y admirado, pero sin permitirse ser activado por ella. Solo convierte en realidad cuando entra a nosotros a todo nivel de nuestro ser.

Christopher Foster escribió la letra de un brillante himno titulado “Donde la belleza puede nacer”. Contiene estas palabras: porque Dios creó la Tierra como un vientre donde la belleza puede nacer. ¡Qué hermoso pensamiento, que toda la Tierra está aquí para ser impregnada con las semillas de la divinidad, donde esas semillas pueden florecer y dar fruto!

Para que eso ocurra en nuestra experiencia humana, algo más tiene que pasar primero. Porque Dios no simplemente creó la Tierra como un vientre donde la belleza puede nacer. Dios lo creó a usted y a mí de la misma manera. Nos convirtió en templos que podemos recibir la divinidad, donde la realidad de la divinidad puede sembrar conciencia, y las semillas de la divinidad pueden sembrarse en usted y en mí, en nuestra mente y corazón, y esas semillas pueden generar vida. Ese es el gran experimento que es el ser humano.

Ahora está naciendo un nuevo ser humano. ¿Cómo sucede eso? ¿Simplemente comienza a ocurrir un buen día? Así no es como nace un bebé humano. Calculo que existen circunstancias extrañas donde una madre no sabe si está embarazada y da a luz. Pero es difícil imaginar cómo puede suceder eso. Pero aparentemente si ocurre, aunque muy ocasionalmente. Pero sabemos de la manera que por lo general sucede. Estamos conscientes de un ciclo de gestación. Existe una semilla que ha sido plantada, no sólo la semilla del padre sino la de la divinidad que entra y se desarrolla en la forma.

¿De qué se trata este nuevo humano en nuestra experiencia humana? ¿Vamos a caminar por una calle un día y de repente surgimos como un nuevo humano? Sucede cuando nos convertimos en el templo para El-Que-Mora-en-Nuestro-Interior. Me convierto en el templo para el nuevo humano. Puede entrar en mí — esa creatividad, ese amor, esa sabiduría, esa inteligencia, eso es lo que me llega. Y entonces la semilla de lo que está en mí, está en mi conciencia, y a veces crece. Nace a través de mi vida, a través de todos los niveles de consciencia, desde el amor más elevado al más físico, y todo entremedio. Surge — el nuevo humano.

Sucede de acuerdo con la ley natural. Las mismas leyes que gobiernan todo lo demás — las leyes de la vida — que operan a todo nivel de la experiencia humana. Obviamente operan en lo que respecta a la especie y al nacimiento humano. Pero operan también a todo nivel de la experiencia humana. El nuevo humano se concibe en consciencia y nace en el mundo a través de la expresión consciente.

Espero que puedan sentir que nosotros, juntos, en estos momentos, somos un templo vivo. Juntos estamos permitiendo ser integrados por  el Que-Mora-en-Nuestro-Interior, sabiendo que “Te necesitamos”, cada vez más profundamente, cada vez más abiertamente. ¿Y por qué? ¿Tenemos algún objetivo final en mente? Existe un resultado de esta comunión. Puede que usted termine escribiendo una canción; puede que cree algo nuevo gracias a la semilla que se ha sembrado.

No obstante, ¿por qué nos abrimos a lo divino? ¿No es suficiente simplemente ofrecer el placer de eso? ¿Simplemente disfrutar de esa comunión y disfrutar lo que sabemos cuando nos permitimos ser activados por esa creatividad? ¿Necesitamos un objetivo más? Tenemos que decirnos a nosotros mismos: ¿sería bueno para esto, para esto otro, y esto otro, si me abro espiritualmente?

“Siento Su placer cuando corro”. Eso es suficiente.

Eso es lo que significa la palabra veneración. Logramos una comunión para conocer juntos esa veneración, sin ningún otro objetivo o agenda que llegar a conocer el placer y el gozo de lo que ocurre cuando estamos venerando juntos de esa manera, permitiendo que entre en nosotros el Que-Mora-en-Nuestro-Interior, y por ende, permitiéndonos presenciar el Shekinah. Contamos con el gozo de comunión en veneración de esa manera. Y contamos con el gozo de comunión de radiación unificada de esa realidad hacia nuestro mundo, en nuestros quehaceres creativos. Nuestros quehaceres creativos logran algo relacionado con la Tierra y el gozo en la Tierra, pero también son una oportunidad para comunión, ¿no es así? Trabajando juntos, creando juntos, compartiendo el acto de creación — esto no es un asunto aislado y solitario. Tenemos que compartir la comunión en nuestra creación.

Lo que he notado es que lo que debería ser comunión entre seres humanos, cuando nos encontramos en la sombra, se convierte en agresión y conflicto. Eso es comunión en la sombra. Surge de un sentido de combatividad y culpas, críticas y juicios. ¿Les parece que eso es divertido? Es mortal.

Hay ciertos asuntos claves que enfrentamos como humanidad. Se manifiestan como síntomas de muchas maneras, ya sea como calentamiento global, guerra nuclear, terrorismo o cualquier otro problema mundial que se quiera contemplar. Esos síntomas no son importantes. Pero si tratamos esos síntomas sin tratar la causa… ¡buena suerte!

Espero que al escribir esto, y ustedes al leerlo, juntos  nos convirtamos en un templo para el Que-Mora-en-Nuestro-Interior. Esta es la solución a los problemas del mundo. Pero tal vez podríamos hacerlo simplemente por el placer de experimentar la divinidad. Tal vez esa sea la solución.


David Karchere

December 21st, 2017
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