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El Pulso del Espíritu

Nuevas ideas, inspiración y visión sobre el proceso de transformación espiritual



Saliendo del silencio

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En estos momentos siento el silencio de toda la Creación. Siento el silencio de mi propio Ser. Es de esa gran calma que todo nace.

A menudo en nuestra experiencia humana nos encontramos en medio de bullicio, no sólo de los medios de comunicación, las noticias y la industria de entretenimiento, sino el bullicio del pensamiento y los sentimientos que nos perturban, que son reactivos, creando una estática que no nos permite sintonizar a un nivel más profundo de nuestro Ser. Esa estática oscurece el silencio. Si no escuchamos el silencio, no podemos morar en él. Si no moramos en el silencio, no podemos expresarnos desde él.

Para los que moran en el silencio, la gran voz del Amor les habla a sus corazones y el poder de la Creación ronronea a través de sus expresiones creativas. La sabiduría e inteligencia del Creador está presente.

Elbert Hubbard dice: “El que no entiende tu silencio, con toda probabilidad, no entiende tus palabras.”

El verdadero entendimiento nace de ese silencio. La vibración de amor se desplaza en ese silencio. El entendimiento entre dos seres humanos se desplaza en el silencio, o no existe. No hay palabras que puedan compensar por esa falta de comunión. No hay diálogo suficiente que pueda compensar por esa falta de silencio tras las palabras. Cuando vivimos desde el silencio, nuestras palabras llevan consigo un tono que emerge de ese silencio, no la cacofonía del mundo humano.

He aquí una cita extraída del capítulo 8 del Libro de Revelación:

Y cuando Él abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo durante el plazo de media hora.

El séptimo sello… Sting diría “la séptima onda”. El amor es la séptima onda. El amor es lo que abre el séptimo sello. El séptimo sello entendemos que se relaciona con la glándula pineal, esa pequeña glándula endocrina en forma de semilla de pino ubicada en el centro de nuestras cabezas. Es la ventana hacia lo infinito, el lugar donde el cordón de plata trae el infinito al humano. Cuando el sello se abre, hay silencio en el cielo. Ese silencio es nuestro cielo. En ese silencio se encuentra la gracia.

Les comenté a mis amigos que, habiéndome ido de sabática durante unos dos meses, había cumplido con lo que había añorado lograr en ese período. Jane Anetrini me preguntó: “¿Qué fue eso?” Le respondí instantáneamente: “Morí.”

Es posible morir en vida y no morir físicamente. El lograr una buena vida tiene mucho que ver con aprender a morir, porque cuando permitimos que se disipe lo que ha caducado su “fecha de venta” en nuestras vidas, entonces hay lugar para que lo nuevo pueda surgir. Tenemos la oportunidad de internarnos en el silencio hacia la gracia y continuar a través de nuestras vidas conscientes de esa realidad. Podemos integrar la muerte y el nacimiento de las cosas con gracia. Saber que nos estamos internando en el silencio donde el Amor del Gran Espíritu nace. ¿Qué es lo que puede abarcar todas estas cosas? Es ese Amor del Gran Espíritu, que es el espíritu de la Creación.

Aparentemente, el Amor no cuenta con prejuicio alguno de permitir la muerte de lo que tiene que terminar. Aparentemente, los estándares mediante los cuales eso ocurre no son estándares humanos. Incluso la gente buena muere. Incluso las buenas ideas expiran cuando llegan a su “fecha de venta”. No obstante, el impulso de la Creación continúa su curso. Se manifiesta en el mundo que nos rodea, eso es muy aparente. Ha habido cinco extinciones masivas en el planeta hasta la fecha, nosotros parecemos estar en vías de convertirnos en la sexta. Sin embargo, la vida sigue su curso.

Estar en gracia es estar en medio del gozo de la Creación. Es estar en medio del gozo del renacer de la vida. Tal vez el invierno nos hace pensar en todas estas cosas. La tierra en nuestro entorno nos manifiesta el arte de morir. Tenemos la oportunidad de desplazarnos a través del invierno con fe en el renacer. De hecho, abrigamos la esperanza que no ocurra demasiado pronto, de manera que los pequeños retoños en los árboles no se vean afectados por un congelamiento tardío en la temporada. Todo tiene su temporada y en el interior de todo está presente el impulso de la Creación.

Sienta el llamado de la evolución que está presente en nosotros, buscando constelarse en nuestros pensamientos, en nuestro corazón, y en las acciones que tomamos en el mundo.

Ese es el llamado hacia lo próximo que ha de ocurrir, la grandeza de ello es que busca constelarse en nuestros pensamientos. Lo próximo grande que ha de ocurrir, el propio impulso de la vida en nuestros corazones, el amor y el deseo que es el deseo del Creador de expresarse a sí mismo de manera gloriosa. Sí, en todo nuestro entorno, pero a través de nosotros como seres humanos, despeñando el papel único que como seres humanos debemos desempeñar en este planeta.

En estos momentos, sintonícese más profundamente en el silencio. Percíbalo, de la manera que sea que lo hace en su propio corazón, en su propia consciencia, en la calma que le rodea. Es interesante cómo, mientras más se sintoniza con ese silencio, más fuerte escucha el impulso en su interior. Lejos de estar en un vacío, el silencio es la fuente del espíritu de vida eternamente renovándose en su interior. Es la fuente de las palabras del séptimo ángel que abre el séptimo sello.

El séptimo ángel es el ángel del Amor. Lo consideramos el ángel del Amor que se expresa en los corazones de todos los seres humanos. Realmente, es usted y yo, trayendo al Espíritu del Amor, abriendo el séptimo sello, la vibración más elevada, el nivel más alto de Amor que nosotros como seres humanos somos capaces de conocer y expresar. El séptimo ángel es la esencia más sublime del Amor antes de verse diferenciado en toda la gloria de lo que se torna en una vida humana, si lo permitimos. El impulso nos habla desde el silencio y debemos responder para poder vivir.

Piense en el mundo actual. ¿Existe una falta de voz del séptimo ángel en los seres humanos? ¿Existe una falta de impulso de Creación en el planeta Tierra? La voz se expresa, el impulso está presente para cualquiera que está abierto a recibirlo. Ese impulso permite desaparecer a lo viejo de manera que pueda disiparse y extinguirse, sobre todo del interior de las mentes y corazones de los humanos. Es el impulso del renacer. ¿Hay falta de ello ahora? ¿Existe una falta de llamado a los corazones y mentes humanas? No podemos imaginar que exista tal falta. ¿Ha dejado de estar presente y disponible a los seres humanos, a todo el planeta, ese impulso de Creación, aun cuando nos llega brillante a través del sol? Por supuesto que no.

Existe una respuesta a ese impulso. S si hay algo que falta, es eso. Cuando una persona responde al llamado del séptimo ángel, está resonando con ese llamado. Ese llamado resuena ahora a través de las personas que lo escuchan emergiendo del silencio de su propio Ser y no pueden hacer más que recibirlo en su interior.

Ayer vi la película titulada “The Post” que trata sobre cómo los llamados “Documentos del Pentágono” se filtraron para hacerlos públicos y cómo fueron publicados por el periódico “Washington Post”. La película está brillantemente escrita y protagonizada. Tras el valor de los personajes: Daniel Ellsberg, Katherine Graham, Ben Bradlee y otros, se ve cómo las personas obraron con integridad en respuesta al llamado que escucharon.

Existe, aparentemente, una poderosa resistencia en el mundo actual al impulso de evolución de la especie. Hay muchas voces que instan a no responder a ese impulso. Voces que nos instan a morir, a morir como humanidad. Son voces fuertes y resuenan a gran volumen. Son voces ignorantes. Son veces de muerte. Resultó obvio que, para los que publicaron los “Documentos del Pentágono”, esas voces externas estaban muy presentes y, sin embargo, ellos respondieron en vez a su llamado interno. Ese llamado y la respuesta a ese llamado interno, eran superiores a las voces externas de resistencia.

Lo mismo es cierto en nuestro mundo actual. Hay personas que expresan su valor en infinidad de formas. Tienen el valor de asumir los propios poderes de la Creación, que no es más que el Amor en todas sus manifestaciones; el valor a permitirle internarse en nuestras mentes y conmover nuestros corazones, luego dejar que nos guíe en todo el trayecto y que lo expresemos en el mundo al desenvolvernos en nuestras vidas.

Un ser humano piadoso sin valor, consume el impulso que proviene de Dios de manera que no puede expresarse ni vivirse en el mundo. Su vibración no resuena a través de esas personas. Una persona piadosa sin valor no sirve de nada en el mundo. No seamos piadosos. Seamos personas que responden al impulso, personas que no asumen que los dones de Dios son para consumirlos para beneficio propio. Los dones de Dios son para disfrutarlos, pero estamos llamados a tener valor para hablar sobre ellos y extenderlos a otros al vivir nuestras vidas, de manera que cuando realmente cumplimos con esos dones de Dios en el mundo, sea en Sus términos, no los nuestros.  Los términos de la Casa Blanca en la época de los “Documentos del Pentágono” fueron: “Aplástenlos… no han de salir a la luz pública”. Esos son términos mundanos. Daniel Ellsberg escuchó un llamado diferente.

Pero no es sólo en esos actos públicos de heroísmo en que la verdad llega al mundo. Es en los actos privados de supremo valor de expresar su propio Ser, el supremo valor de cumplir con lo que le toca a usted cumplir en el mundo. La verdad llega al mundo cuando se permite a su vibración resonar con nuestros pensamientos, no recitar lo que otros nos dicen, sin repeticiones vanas sino el pensamiento iluminado que nace del impulso creativo que nos hace añorar un nuevo mañana. La verdad llega al mundo cuando el amor del séptimo ángel se expresa en forma genuina, auténtica y real.

Es un acto de valor expresar su genio en el mundo. Cada persona cuenta con la oportunidad de permitir a su genio fluir cuando tiene el valor de pensar por cuenta propia, ver la verdad por sí misma, inventar por sí misma, componerse a sí misma y llevar lo que es hermoso al mundo.

Sienta el llamado de la evolución presente en su interior, buscando constelarse con sus pensamientos, sus corazones y a través de las acciones que lleva a cabo en el mundo.

El llamado en nuestro interior está ahí para recibir una respuesta plena, no para morir en nuestros corazones y pudrir nuestras mentes, bloquearlas mediante pensamientos calcificados. Respondiendo al llamado, nace de nuevo vibrante, a través de nosotros, como nuestros dones al mundo, poniéndonos al alcance de comunión con otras almas despiertas que traen nueva vida al planeta. Respondiendo al llamado, nos ponemos al alcance de una nueva comunión de pensamiento, comunión de sentimiento y comunión de espíritu.

Es posible que haga todo lo correcto en su vida, pero sin responder al impulso de entrar en comunión en espíritu para poder crear juntos, no le ocurrirá nada de gran importancia. Puede que parezca que está haciendo todo lo correcto. Pero usted sabe, y yo sé, que si no respondemos a ese impulso, no está auténticamente desplazándose a través nuestro y conmoviendo a otros – si no estamos uniéndonos en comunión para crear con otros – nuestra vida no es auténtica. No va a surgir nueva vida a través de nosotros… y nos preguntamos por qué.

Hoy es un buen día para morir y un buen día para nacer. No creo que se puede experimentar uno sin el otro. Es un buen día para sintonizar con el silencio y sentir el llamado del silencio. Me estoy refiriendo a lo que realmente confiere vida. Me refiero a lo que realmente tiene significado. La voz proveniente del silencio no es sólo una expresión poética. Es una realidad que confiere vida que ha de reconocerse y compartirse, para así poder estar vivos y no solamente morir.

La muerte parece inevitable. Incluso a nivel físico la muerte ocurre a diario – toda una gama de células pierden su vitalidad y todo tipo de formas de vida mueren. No parece haber mucho que podamos hacer para cambiar eso, no debemos ni siquiera tratar. Es un hecho inalterable. Pero, ¿naceremos hoy? Eso no es un hecho inalterable.

Lamento ponerme tan serio. Pero esto es algo muy serio en el sentido que si no prestamos atención a estas realidades fundamentales, continuamos en una dirección en la que simplemente estamos muriendo – muriendo en nuestro interior y no estamos renaciendo. Eso fue lo que nos enseñó Jesús en su vida – la lección de dejar ir lo que inevitablemente va a pasar, lo que va a morir, sabiendo que lo que vive en el silencio está en eterno y constante renacimiento.

David Karchere
dkarchere@emnet.org
Sunrise Ranch
28 de enero de 2018


David Karchere

March 16th, 2018
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