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El Pulso del Espíritu

Nuevas ideas, inspiración y visión sobre el proceso de transformación espiritual



Sabes lo que expresas

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Hay una enseñanza, reducida a una frase, que fue una de las primeras cosas que escuché cuando estuve expuesto a las personas de Sunrise Ranch que iban a mi ciudad natal en Westport, Connecticut.

Yo iba a la escuela secundaria en aquel entonces. Era políticamente activo—había dirigido una marcha de 1,200 estudiantes de mi escuela secundaria por tres millas hasta la parte central de la ciudad para protestar contra la guerra de Vietnam. Junto con varios adultos, pronuncié un discurso a los estudiantes y miles más.

Yo era descrito bien como un “joven furioso”. Como pueden imaginar, mi rebelión no me hacía feliz, y mi protesta realmente no ofrecía ninguna solución para el mundo o para mi propia vida. No mucho después de la marcha, alguien de Sunrise Ranch fue a Westport y dio una charla por la noche que cambió mi vida. Hizo esta declaración muy simple: “Ustedes saben lo que expresan”.

La declaración es un estímulo para asumir la responsabilidad de lo que experimentamos. En ese momento yo culpaba a muchas otras personas por lo que estaba experimentando. Para empezar, estaba toda la facultad y la administración de la escuela secundaria. Estaba el presidente de los Estados Unidos y muchos otros. Mientras más cambian las cosas, más siguen igual. En estos tiempos hay personas que atribuyen su infelicidad a la política y a los poderes establecidos en el mundo tal como está.

Anoche en una fiesta para el personal del Arise Festival, hablé con Paul Bassis, quien produce el evento. Paul estaba diciendo que él está evaluando lo que necesita versar próximamente en su vida y cómo el Arise Festival evolucionará para ser parte de ello. Como mucha gente, él tomó las últimas elecciones de los Estados Unidos como una llamada de advertencia. Juntos nos dimos cuenta de que si las cosas hubieran resultado de manera diferente en las elecciones, habría quienes estuvieran contentos de que las cosas iban a mejorar poco a poco, y que existía una solución política que se logró mediante las elecciones. Pero de la manera en que resultaron las elecciones, hay muchas personas que ven muy claramente que nuestro sistema político tal y como es no proporcionará las soluciones que el mundo necesita.

Esta toma de conciencia ofrece una oportunidad para llevarle a la conciencia de las personas el hecho de que ellas saben lo que expresan. Todos lo sabemos. Es cierto individualmente, y es cierto colectivamente para nosotros como humanidad. Podríamos mirar el panorama completo y decir sí, sabemos lo que estamos expresando. Estamos expresando algo que contiene elementos destructivos. Si permitimos que continúen y dominen nuestra experiencia global, esos elementos destructivos podrían ser desastrosos para nosotros como raza.

La palabra expresión abarca muchas cosas—la calidad de lo que sale de nuestra boca, la intención detrás de nuestras acciones, el tono con el que hacemos las cosas, la inteligencia que permitimos que dirija lo que hacemos, la mayor sabiduría a la que tenemos acceso—todas esas cosas crean algo en nuestro mundo. Si eres como la mayoría de las personas, entonces subestimas el grado al cual lo que expresas crea tu mundo en todos los niveles—en la burbuja inmediata en la que vives, así como en el mundo más amplio en el que vives: tu comunidad, tu familia, y tu nación.

Nuestras palabras son un factor fundamental en nuestra expresión. Traen significado al mundo; traen intención creativa. También pueden traer la misma vibración de la Creación. Mediante nuestras palabras ponemos la Creación en marcha.

En algunas culturas, se cree que las palabras poseen cualidades mágicas. “¡Abracadabra!” Nuestra cultura le da poca importancia a la palabra, pero hay un significado sagrado relacionado con la misma que se remonta a los antiguos. Las palabras establecen el ambiente, llevan el poder creativo, y crean magia.

Cuando decimos palabras que llevan el poder de la Creación, se requiere que seamos fieles a esas palabras y a lo que ponen en marcha. Eso es lo que significa ser “una persona de palabra”. Significa que con el tiempo las cosas que dices son respaldadas al vivir tu vida; que no son solo palabras—que las palabras expresan algo de lo que pasa en tu vida que se enfoca en esas palabras, y entonces lo que pasa después en la vida es fiel a lo que has dicho.

¿Alguna vez te encuentras diciéndole algo verdadero y fuerte y significativo a otra persona, y luego, en un momento poco después de eso, descubres que se requiere que seas fiel a esa palabra que has dicho? ¿Que la respaldes y la hagas realidad?

Hay una gran conexión entre la consistencia de las pequeñas acciones que realizamos cada día y nuestra palabra dicha. Tenemos la oportunidad, mediante nuestro patrón de expresión y mediante nuestro patrón de acción, de liberar la Creación. Liberamos las formas de la Creación que nos rodean. También liberamos el mismo acto de la Creación a través de nosotros mismos.

Nuestras palabras y nuestras acciones están destinadas a llevar los ritmos de la vida. De hecho, la vida pasa en una onda senoidal, ¿no? Sé que mi vida pasa así. Hay bajos y altos, hay intensidades y hay tiempos más tranquilos. En todos esos tiempos existe la oportunidad de llevar la Creación a través de lo que expresamos.

Puedes avanzar sin esfuerzo en tu vida a través de los tiempos de menor intensidad y creer que eres sumamente espiritual. Pero si pierdes la calma cuando sube la intensidad, puedes estropear todo el patrón de tu propia Creación. Si en un momento de intensidad no te enfrentas a ese momento y no llevas la intensidad de la Creación en tu expresión con exactitud y de verdad, entonces todo el resto de lo que has estado haciendo puede ponerse en riesgo. Si dices palabras con ira, se puede arruinar una relación. Si no llevas a término un compromiso, puedes crear desconfianza. Si no te enfrentas a la intensidad de la circunstancia con la intensidad de la expresión creativa, puedes resultar agobiado del mundo que te rodea.

Hay palabras de la Biblia que tratan estos temas. En muchos casos, la religión ha escapado con las enseñanzas espirituales profundas que han llegado hasta nosotros a través de los tiempos. Digo “escapado” porque alguien o algún grupo de personas a menudo llega, se apropia de las palabras de un maestro espiritual inspirado y le da su propia interpretación limitada e ignorante. Luego afirman que es la traducción literal de lo que se dice.

¿Te imaginas si esas fueran tus palabras ilustradas y una persona inconsciente espiritualmente llegara en algún momento y dijera que sabe lo que realmente estás tratando de decir, y que cualquiera que no creyera su interpretación, la cual era la “traducción literal” de tus palabras, se iría al infierno? En esencia, eso es lo que ha sucedido. Si vamos a acceder a la gran riqueza del conocimiento espiritual que está disponible para nosotros como humanidad, creo que necesitamos ver las cosas como son. Si no podemos ver a través del velo de tales afirmaciones sobre esas preciosas enseñanzas básicas que son tan fundamentales para el futuro de la humanidad, nunca accederemos a las enseñanzas.

Lo que quiero compartir aquí es del primer capítulo de Juan. Espero que sea posible ver a través del manto que la religión ha puesto sobre estas palabras y escuchar el mensaje que es relevante para nuestra propia expresión.

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios.

 Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fué hecho.

 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

                                                                                      (Juan 1:1-4)

Todo eso fue acerca de Jesús, ¿verdad? ¿Viste su nombre en alguna parte de estos versículos? “En el principio era el Verbo”. En el principio era el impulso de la Creación que viene del Creador. ¿Qué sucede si personalizamos esto? Generalmente cuando pensamos en lo personal, pensamos en el “insignificante yo”—en el ser local. Solemos pensar en nosotros como la forma humana en la cual hemos encarnado como Seres espirituales. Y solemos relacionar lo que sucede en nuestras vidas con esa forma y manejar nuestras vidas de modo que todo gire alrededor de esa forma. Sí, nos encontramos en una forma, y al parecer es nuestra forma—nuestro cuerpo, mente y corazón—por la cual podemos estar agradecidos, y somos responsables de la forma en sí y de su cuidado y alimentación. Pero somos esa realidad creativa, el Creador que creó nuestra forma y entró en la misma. Somos ese Espíritu que expresa a través de la misma.

Además, el Creador que somos es universal. Somos parte del Creador de todas las cosas. Realmente somos el Ser Universal. Y sí, hay un aspecto individualizado del Ser Universal que ha encarnado en estos trajes espaciales de carne humana para que podamos estar en el planeta Tierra, pero ese aspecto individualizado no está separado de lo universal. Cuando realmente vemos esto, vemos cómo nosotros, como seres humanos, generalmente estamos vagando por la forma terrenal como si se tratara de las formas en sí, viviendo de un tipo de manera muy local.

Cuando empezamos a despertar ante un panorama más amplio, pensamos en términos globales. No solo pensamos en nosotros y en lo que es nuestro; no solo pensamos en nuestra familia, nuestros cuerpos, nuestra cultura, nuestra organización. Nos globalizamos. Somos una expresión del Creador y traemos el impulso de la Creación. Y cuando expresamos el impulso creativo, lo sabemos, y nos conocemos a nosotros mismos como el Creador.

Las cosas se ven muy diferentes desde esa perspectiva. Sí, tengo esta forma humana que debo cuidar. Tengo mi familia, mi comunidad, mi cultura, mi nación, mi organización. Todas esas cosas son importantes. Son mis formas. Pero estoy en condiciones de ver en términos globales, de darme cuenta de que lo que soy y quien soy se manifiesta en todas las personas en todas partes y en todas las cosas en todas partes. Dado que tengo esa perspectiva, ahora estoy en condiciones de unirme a cualquier persona, en cualquier lugar, por cualquier razón creativa que haya. No estoy limitado a mi cultura, mi nacionalidad o mi partido político. No estoy limitado a Sunrise Ranch o a esta organización de la cual soy responsable, los Emissaries of Divine Light. Cualquier persona en cualquier lugar que se une por una razón creativa es un amigo mío y es uno conmigo.

Como una expresión del Creador, traigo la Creación en mi palabra y en mi expresión. Traigo el poder de la Creación. ¿No lo crees? Te manifesté a ti, que estás leyendo este Pulso del Espíritu. Y tú manifestaste este momento. Tú eres un creador. Tu intención y tu expresión hicieron vibrar a todas las personas que están poblando tu vida. ¿Por qué se manifiestan las circunstancias de tu vida? Tú la creaste. Tú sabes lo que expresas.

¿A qué se parece este proceso desde tu punto de vista como Creador? “En el principio era el Verbo. Y el Verbo era con Dios”, conmigo, el Creador. Mi Verbo era conmigo. En el principio el Verbo era conmigo, y el Verbo era Dios. Antes de que se expresara alguna vez, antes de que alguna vez entrara en el mundo, era inherente a mi Ser. Viene de mí, el Creador.

Todas las cosas son hechas por mí, el Creador. Y sin mí nada de lo que se ha hecho, es hecho. No solo “el insignificante yo”, esta forma, David Karchere. Sin mí, el Creador, no hay nada que es hecho. Puede ser hecho a través de una consciencia humana que no sabe quién es, que se identifica con el insignificante yo, el ser local, y por lo tanto puede ser hecho a través de una consciencia que distorsiona el impulso de la Creación y lo expresa de una manera inexacta, y por consiguiente sabe algo que es destructivo. Pero aun así es hecho por mí, el Creador, a través de la limitada consciencia humana.

“En él estaba la vida”. En mí está la vida. En ti está la vida. ¿La estás dejando salir? Es interesante considerar que los animales no pueden evitar estar completamente vivos. Jane Anetrini y yo paseábamos por la calle esta mañana hacia el embalse para sacar a Malachi, mi perro. Ahora tengo un gato, Moses, a quien no invitamos a la caminata. Pero un amigo mío hace poco me dio una puerta para gatos que se balancea en ambas direcciones. Así que dejo que Moses entre y salga cada vez que quiera. Él explora el jardín, el cual es una fuente inagotable de curiosidad e interés para él. Y no tengo que cambiar la caja de arena con tanta frecuencia.

Esta mañana, Moses notó que estábamos paseando al perro hacia el embalse, por lo que decidió ir con nosotros. Él no quería ir al embalse por sí solo. Pero con nosotros tiene la confianza. Ahí estábamos nosotros, cuatro viajeros felices—dos seres humanos, un perro y un gato.

Al igual que muchos gatos, es fascinante ver a Moses. Es una criatura noble que le gusta tanto ser él mismo, un gato. No puede evitar ser así. No creo que él realmente se preocupe por sus creencias o sus malos hábitos. No creo que medite en la mañana—o tal vez eso es lo que hace cuando se tumba en la parte de atrás del sofá. Es simplemente un gato y no puede evitar ser un gato. La vida viene a través de él en su calidad de gato.

Al parecer, es diferente para nosotros como seres humanos. Debido a lo que sucede en nuestra consciencia, podemos meternos en todo tipo de problemas. Sería estúpido preguntarle a Moses si deja que la vida dentro de él exprese libremente. No solo no entendería, sino que no puede hacer otra cosa. Pero al parecer nosotros podemos. Tenemos esta increíble capacidad de amargarnos la vida. La depresión está generalizada en nuestra cultura, al igual que la ansiedad. Tenemos una increíble capacidad para traer destrucción al mundo en el que vivimos de una manera que mi gato no puede. ¿Y por qué? Es porque nuestra expresión se basa en nuestra consciencia como seres humanos. Y por lo tanto la vida que viene a través de nosotros, dándonos vida a nosotros, de nosotros depende recibirla y expresarla. Si no lo hacemos, aumenta la ansiedad, aumenta la depresión, aumenta el estrés. La salud disminuye. La vida disminuye para nosotros como seres humanos. No solo tenemos la capacidad de amargarnos la vida sino de amargarles la vida a todas las personas que nos rodean. Incluso hemos desarrollado la capacidad de hacer estallar el mundo con bombas atómicas. Mi gato no ha desarrollado esa capacidad.

Sin embargo, tenemos esta maravillosa capacidad de traer nuestro Verbo, en el que existe la vida. Esa capacidad requiere consciencia, participar en la expresión de la vida enérgicamente y con integridad a través de todas las capas de nuestra expresión humana.

Ayer tuve un intercambio con alguien. Esa persona estaba hablando de toda la emoción que estaba dentro de ella, y estaba preocupada de que podría abrumarla y derribarla. Yo dije: “Ese amor en ti está tratando de curarte”. Ese poder creativo dentro de ti que quiere salir, con el que puede que estés peleando y tratando de reprimir y controlar mientras manejas tu corta vida local, está tratando de expresar a través de ti para curarte, para llevarte a la integridad como ser humano. Está tratando de salir a tu mundo y hacer que tu mundo sea íntegro. Está tratando de salir con gran intensidad y con gran poder. Tú lo necesitas, yo lo necesito, y el mundo lo necesita. ¿Con qué frecuencia nosotros como seres humanos guardamos nuestra intensidad para las cosas que no nos gustan, para nuestra reacción al mundo que nos rodea, en vez de dar nuestra intensidad y nuestra pasión a la expresión de este maravilloso poder creativo que está dentro de nosotros?

Me he estado preguntando recientemente cuán bien estoy usando mis palabras para llevar ese poder creativo, ese amor, esa luz, a las otras personas. ¿Estoy yendo a lo seguro? ¿O estoy compartiendo el poder de la Creación, el cual es el Amor Universal?

La sabiduría y el poder del Creador vienen a través de nosotros, individualmente y en conjunto, a cualquier grado que estén. Hay algo que sabemos debido a esto, y hay algo que estamos manifestando por ello. Dejemos que aumenten esas dos cosas. Dejemos que aumente lo que sabemos y expresamos. Dejemos que aumente la veracidad de ello. Dejemos que aumenten la energía y la intensidad y la creatividad de ello. Mientras lo hacemos, descubrimos que lo que se está manifestando en nuestro mundo está reflejando cada vez más al Creador que somos.

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con nosotros como el Creador, y el Verbo era el Creador. Es bueno reconocer eso sobre nosotros mismos.


David Karchere

January 13th, 2017
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