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El Pulso del Espíritu

Nuevas ideas, inspiración y visión sobre el proceso de transformación espiritual



Nuestros bienes comunes espirituales

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Como seres humanos, necesitamos lo espiritual para iluminar lo mental. Y como humanidad, tenemos un problema haciendo eso. Por ejemplo, nos resulta difícil ver un futuro positivo para el mundo. La conciencia de nuestro origen común y nuestro destino compartido se encuentra dentro de lo que debería ser nuestros bienes comunes espirituales—un lugar de conexión compartida con la fuente de nuestro Ser. Sin embargo, esos bienes comunes espirituales han sido usurpados.

Hay muchas áreas de la experiencia humana que han sido declaradas como si no pertenecieran a cada uno de nosotros como individuos, y a nosotros, las personas del mundo. Nuestro comercio ha sido reclamado por las sociedades anónimas multinacionales. La gobernanza de nuestras vidas ha sido reclamada por los gobiernos del mundo. Y nuestros bienes comunes espirituales han sido reclamados y divididos por las religiones y los caminos espirituales del mundo.

Por lo que nos resulta difícil reclamar juntos nuestros bienes comunes espirituales. Apenas sabemos cómo reunirnos en un espacio donde reconozcamos nuestro origen común. Apenas sabemos cómo hablar de asuntos espirituales de una manera en que seamos respetuosos los unos con los otros y de nuestros caminos individuales y nuestras creencias individuales. Y además tenemos una manera de alabar las ideas que tenemos sobre nuestra espiritualidad, a diferencia de la espiritualidad en sí. El problema con eso es que nuestras ideas son diferentes, aunque tenemos un origen común. Así que si terminamos relacionándonos con nuestras ideas sobre la espiritualidad como si fueran nuestra espiritualidad en sí, seguimos divididos.

Lo que se necesita para que reclamemos nuestros bienes comunes espirituales es saber por nosotros mismos que nuestras mejores ideas sobre nuestros orígenes humanos y el origen del mundo no son el lugar de origen en sí. Lo mejor que pueden hacer nuestras ideas es conectarnos con la verdad del misterio sagrado que llegamos a conocer mediante la experiencia directa y luego la expresión, y además al compartir esa realidad los unos con los otros.

Creo que es hora de que exista el tipo de inteligencia espiritual que nos diga cómo estar juntos en un espacio espiritual, trascendiendo las procedencias, los caminos espirituales, las creencias religiosas o la falta de ellas. Qué tan importante es que nosotros encontremos nuestros bienes comunes espirituales. Yo digo que es vital sacar a la humanidad del divisionismo que nos impide cumplir el destino que compartimos en común como seres humanos.

Si juntos podemos ser dueños de nuestros bienes comunes, independientemente de cualquier camino espiritual del que provenimos, o de cualquier creencia que tengamos, tenemos la oportunidad de iluminar la consciencia. Al abrazar nuestra conexión primaria con nuestro origen común, el poder espiritual con el cual nos conectamos ilumina el pensamiento. Empezamos a pensar desde el punto de vista del destino que compartimos en común, por lo que empezamos a pensar de manera global.

No podemos unirnos solamente mediante el pensamiento. Eso todavía no me ha dado resultado. ¿Qué hay de ti? Si nos encontramos en nuestros bienes comunes espirituales, entonces podemos ser una voz de ello. Podemos enseñar cómo estar ahí y podemos compartir el espacio del mismo. Podemos imbuir las ideas que compartimos con las otras personas del fuego de nuestro origen común. Podemos invitar a las personas a esos bienes comunes espirituales para que puedan conocerlos por sí mismas.

Creo firmemente que estamos haciéndonos mayor espiritualmente como humanidad. Y tenemos la oportunidad de hacernos mayor juntos, de madurar juntos, independientemente de la edad que tengamos, y de invitar a la humanidad a hacerse mayor con nosotros. Estamos reclamando nuestro comercio para nosotros mismos; estamos reclamando la Internet para nosotros mismos—no se la estamos concediendo a Facebook y a Google. También estamos reclamando nuestra espiritualidad para nosotros mismos.

Cuando hacemos eso, somos parte de una inteligencia sobre cómo compartir eso con otra persona. Entendemos cómo trascender las creencias que pueden separar. Esto no significa que descartamos nuestras creencias religiosas, o nuestras brillantes ideas religiosas o espirituales. Esto no significa que descartamos nuestras prácticas espirituales. Sino que ganamos humildad en todas esas cosas, y con esa humildad viene respeto y honra de los demás, sabiendo que realmente no tiene sentido creer que hay fuentes separadas de la Creación. La energía de tus átomos no es una religión o una fe diferente de la energía de mis átomos. Tenemos el mismo poder de la Creación dentro de todos nosotros. Está en nuestros átomos y está en nuestras células; está entrando en nuestro corazón y está entrando en nuestra mente. Sin duda no proviene de fuentes separadas y diferentes. Proviene de una fuente. La diferencia es cómo nos relacionamos con esa fuente y cómo pensamos al respecto. La diferencia es cómo accedemos a esa fuente como ser humano. Pero la fuente en sí es la misma.

Estoy sumamente interesado en conocer una experiencia de esa fuente de primera mano. Estoy interesado en ser una expresión y una encarnación de esa fuente. Y estoy interesado en compartir eso contigo y ver eso en ti. Estoy sumamente interesado en trascender todas las cosas estúpidas que nos separan—y creo que todas son estúpidas.

Nos unimos a medida que conocemos y abrazamos nuestros bienes comunes espirituales. Mientras tenemos la experiencia de una fuente, tenemos la experiencia de nuestra unidad a lo largo de todas las dimensiones de nuestra humanidad. Entonces la mente se ilumina. Creo que el trabajo que estamos tratando de hacer necesita tanto de una mente abierta como también de que se experimenten y se conozcan a fondo los bienes comunes espirituales y de una manera arraigada para que ilumine el pensamiento. Eso es exactamente lo que está pasando en las personas que veo a mi alrededor.

Hay veces que parece que nuestro futuro está pendiente de un hilo, como si todo nuestro pensamiento brillante va a salir volando en todo tipo de direcciones diferentes y se va a desconectar y no conducir a la gran esperanza que tenemos del mismo. Y, sin embargo, a medida que nos reconectamos en nuestros bienes comunes espirituales, vemos que todo se une.

Recuerdo la historia del Grial y la pregunta clave: ¿A quién le sirve el Grial? Toda nuestra brillantez, toda nuestra humanidad sirve a la fuente creativa dentro del mismo. Tenemos la oportunidad de tomar toda esa brillantez y ponerla en el altar y decir sí, le sirve a ese origen, sabiendo que cuando le sirve a la fuente creativa dentro de nosotros también le sirve al reino—al mundo. En la historia, el Rey Herido tiene la oportunidad de sanar cuando se entiende que el Grial le sirve al Rey del Grial. Y entonces el reino tiene la oportunidad de sanar.

Así que reclamemos nuestros bienes comunes espirituales. Con sabiduría y comprensión, trascendamos las diferencias de nuestras ideas y prácticas y abracemos nuestro origen común. Y empoderados por nuestra conexión compartida con esa fuente, iluminemos el verdadero genio por todo el mundo.


David Karchere

April 6th, 2017
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