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El Pulso del Espíritu

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Nacimiento de un nuevo humano

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Yo celebro el nacimiento de un nuevo humano que está ocurriendo a nivel mundial.  ¿Qué es lo que está sucediendo?

Lo invito a considerar los múltiples nacimientos que experimentamos como seres humanos. Esto requiere pensamiento creativo que nos lleva más allá del punto de vista convencional sobre la vida humana. No estoy tratando que crea lo que estoy diciendo. Lo invito simplemente a considerar cómo puede verse la vida desde esta perspectiva. Considere cómo se siente cuando toma en cuenta estos pensamientos. Reflexione cómo sería vivir su vida desde esa perspectiva. Puede que descubra que está participando en este nacimiento de un nuevo humano.

Contemple la posibilidad que su realidad es un Ser eterno – no sujeto a vida o muerte, incluso cuando entramos en el ciclo de vida y muerte. Lo invito a considerar que usted es un aspecto individualizado de lo Divino, un ser angelical, o un ángel. Llegó el momento en que el feto que habría de convertirse en usted estaba presente en el vientre de su madre, y usted, el ser angelical, nació del cielo eterno a ese feto. Ese fue su primer nacimiento en su ciclo de vida. Nació como una forma diminuta. El poder de Creación con que cuenta – Amor Universal – hizo que el feto creciera.

Su próximo nacimiento es el que comúnmente identificamos. Cuando llegó al fin el plazo en que debía permanecer en el vientre de su madre, la pequeña forma en la que había encarnado nace al mundo con usted en su interior. ¡Otro nacimiento!

En el desarrollo de esa forma, a través de la infancia, luego niñez y adolescencia, la forma crece física, mental y emocionalmente. A medida que crece, más y más de usted se encarna en esa forma. Más y más de usted puede estar presente y expresarse a través de esa forma.

Según eso ocurre, comienza a forjarse otro tipo de nacimiento – el nacimiento desde el interior de su forma física hacia el mundo en que vive. En cierto grado, eso nos ocurre a todos, a pesar que en mayor escala a unos más que a otros.

Aquí tenemos que nombrar cómo pensamos convencionalmente sobre nosotros mismos como seres humanos. Pensamos en nosotros como algo vivo en el interior de una envoltura de carne, como si la realidad tuviera un límite en los extremos externos de su piel. Indiscutiblemente, usted vive en el interior de su piel. Pero la realidad es que sus pensamientos se están desbordando en el exterior de su piel.

Si reflexiona sobre su presencia en el plano físico donde se encuentra actualmente, es fácil ver cómo la consciencia de ese mundo está entrando a su mente. Pero su consciencia mental se está extendiendo también desde usted hacia ese lugar. Su consciencia mental se desborda sobre ese mundo. Su capacidad mental es mayor que su cuerpo físico.

Hablando sobre emociones, las suyas se desbardan en su mundo. La gente que le rodea puede sentirlo. Sienten su cuerpo emocional cuando se encuentran en el mismo lugar con usted. Bob Dylan canta sobre cómo “Make You Feel My Love” (Haciéndote sentir mi amor). Claro que cuando amamos, la gente también lo siente. Eso es porque el cuerpo emocional es más grande que el cuerpo físico. Se extiende más allá de nuestros seres físicos con la gente en nuestro mundo inmediato. La plena dimensión de quiénes somos extiende nuestro Ser a una esfera que es más grande que nuestra piel física. Nuestro cuerpo físico es de hecho la parte más pequeña de quien somos.

Tome en cuenta el sol. Pensamos en él en términos de un orbe que ocupa una pequeña proporción del cielo durante el día y se desplaza al otro lado del planeta en la noche. Pero el sol es algo mucho más vasto que eso. El sol no es sólo la materia en el sol. Incluye todo su campo energético que emana del centro de ese campo. El sol extiende su irradiación a través de todo el sistema solar y más allá.

El viento solar es un componente de la emanación solar. Es un flujo de partículas cargadas que emergen de la corona solar. Integrado el viento solar existe un poderoso campo magnético. El viento solar se extiende más allá de la órbita de Plutón.

Si mira por su ventana durante el día, verá que el sol está aquí, en la Tierra. Estamos viviendo dentro del sol – dentro de su aura de irradiación, dentro de su campo gravitacional, rodeados por el viento solar. Incluso la substancia material de la Tierra es parte del cuerpo del sol.

Todo el sistema solar está dentro del sol. Nosotros estamos dentro del sol. Somos parte de la substancia del sol. Si observa una planta, que es parte del cuerpo del sol, no es algo separado.

En lo que respecta al sol, la encarnación de lo que somos como seres humanos somos nosotros. Observe su mano por unos minutos.  ¿No es usted? Podría decir que es su mano y eso es todo. Pero es usted, ¿no es así? Igual ocurre con la incorporación de cualquiera de nosotros en el mundo.

Igual que el sol, lo que irradia de nosotros es lo que somos. Lo que somos – nuestro ser – está encarnado en nuestros pensamientos igual o más que a través de nuestro cuerpo físico. Nuestros pensamientos irradian quiénes somos en el mundo.

Quienes somos es nuestro amor. Cuando usted ama a alguien, la persona no recibe un apéndice de usted. Lo está recibiendo a usted. Su amor es todo lo que usted es.

Mientras más la expresión de nosotros fluye hacia el mundo, más grande nos tornamos. La desbordada expresión nuestra en el mundo es lo que nos pone en el mundo. Lo que se desborda de nosotros al mundo somos nosotros. No es nada diferente a quienes somos. No somos solamente nuestros cuerpos físicos. Hay muchas dimensiones de nuestro cuerpo en muchos niveles del Ser que fluyen hacia el mundo.

El nivel más elevado de todo nuestro cuerpo – no sólo nuestro cuerpo físico – es el cuerpo de amor que se extiende de nosotros. Cuando hablo de amor, puedo estarme refiriendo a muchas cosas. El amor existe en muchos niveles y nos referimos a él de esa manera. Al nivel más bajo está el amor físico. Hablamos de “hacer el amor”, es un acto físico. También hablamos de amor a nivel del corazón. (Como en el día de San Valentín.) Pero ahora yo me estoy refiriendo al nivel más elevado de amor. Estoy hablando del amor que nos llega a través de la chakra en la corona de la cabeza donde se encuentra la glándula pineal. Ese amor está conectado en todas las personas. Es el Amor Universal.

Lloyd Arthur Meeker ofreció este sabio consejo: Deje que el amor irradie de usted sin preocuparse de los resultados. Esto se refiere a ese amor elevado. Permita que fluya incondicionalmente. Si lo está difundiendo en pequeñas proporciones que considera apropiadas para las personas que le gustan y no para las personas que no le gustan, no está realmente accediendo a esa fuente del amor más elevado porque el amor más elevado es el amor incondicional de la Creación. Es el amor que nos llega del sol. El sol no pasó revista hoy para ver si usted amerita su brillo. Simplemente lo emite. Eso es lo que es ese amor y lo que hace. Es la naturaleza del amor más elevado.

Recientemente Keahi Ewa introdujo otro tipo de amor incondicional. Dice que la vida no es solamente sobre amor incondicional, se trata de SER incondicionalmente. Cuando se expresa el amor incondicional, está siendo usted de manera incondicional. La mayoría de las personas no saben eso, pero cuando no se ama incondicionalmente, a un nivel más bajo del amor, en alguna modalidad personal de amor condicionado, entonces usted está siendo usted de manera condicionada. Voy a ser genuinamente yo si me gusta cómo me tratan. Voy a ser genuinamente yo si me ocurren cosas buenas hoy. Voy a ser genuinamente yo en los días buenos y no lo seré en los días malos. Eso es exactamente lo estamos diciendo cuando vivimos expresando amor condicionado.

Cuando tomamos la decisión de permitir que nuestro amor irradie incondicionalmente, hemos tomado una decisión liberadora. Eso fue lo que descubrí en mi vida. En un principio, me encontraba espiritual y emocionalmente prisionero de manera significativa. Recuerdo un incidente que cambió mi vida. Me encontraba en la escuela superior y tenía una maestra de psicología que me volvía loco – la Sra. Siemoneit.  Recuerdo haber estado con un amigo a quien le estaba contando sobre la manera en que me trataba y lo opresiva que era. Mi amigo me miró y comentó: “¿Sabes? Ella te está controlando.”

¡Ouch! Me resultaba difícil admitir cómo había permitido ser controlado por mi reacción hacia una persona que no me gustaba. Fue parte de mi descubrimiento que para poderme liberar, tenía que amar incondicionalmente. Tenía que ser genuinamente yo de manera incondicional.

Adquirimos gran poder cuando nos expresamos genuinamente. Cuando hemos tomado esta decisión: la creatividad en mí está en mi vida, en las buenas y en las malas, no importa lo que pase. Eso es lo que hace el sol. Eso es, de hecho, lo que el ángel que todos somos está haciendo. Cuando amamos incondicionalmente, estamos permitiendo al ángel en nosotros no solo encarnar en nuestra carne, sino nacer en nuestro mundo.

Tal vez esto se torne más real si piensan sobre algún pequeño lugar donde usted vive, donde realmente se siente “en casa”. Tal vez es un espacio privado, tal vez es algún tipo de lugar sagrado. Puede ser su dormitorio, o un altar, o tal vez un lugar especial en exteriores en medio de la naturaleza. Imagínese en ese lugar, lo que le ocurre cuando está ahí, al menos a veces, cuando siente una mayor presencia de su propia presencia, o un mayor sentido del Gran Misterio, o como prefiera llamarlo. Piense cómo se siente cuando no solo siente esa presencia en su interior, sino en ese espacio en particular. Por lo tanto, siente ese espacio de manera diferente. Se encuentra en ese espacio – no solamente como un ser humano de la manera en que comúnmente piensa sobre sí mismo, sino su presencia. La presencia del amor más elevado que ha entrado en ese espacio. Está ahí. Su presencia no está solamente en su cuerpo físico. Está en ese espacio geográfico.

Donde yo vivo, en Sunrise Ranch, nos reunimos en la capilla que llamamos el Dome para sentir de esta manera a nivel colectivo. Cada uno de nosotros estamos presentes en nuestros cuerpos físicos y de esa otra manera de sentir. Pero juntos tenemos una presencia que es mayor que la de  nuestros cuerpos físicos. Nuestra presencia se une porque el amor más elevado es una presencia en este espacio. Contiene nuestro amor. La altitud de quién somos, la altura de quién somos, el poder creativo de todos nosotros, la esencia más pura que compartimos al unirnos cuando estamos en el Dome.

Puede llamarse una consciencia, como presencia, como el amor más elevado o divina presencia. La dimensión más elevada de nuestro Ser se manifiesta. Desciende en ese espacio porque estamos ahora en nuestros cuerpos, expresando un amor más elevado. Después de todo, fue el amor más elevado lo que nos unió en ese espacio en primera instancia.

Vivo en el valle Eden donde se encuentra Sunrise Ranch. Cuando manejé por primera vez hasta la formación de piedras que llamamos Rimrock y miré hacia el valle me dejó perplejo la presencia que tiene este valle. Hay personas que han vivido aquí con un objetivo espiritual durante años. Los sentí en las rocas, en los pinos y en el aire. Es la presencia del Ser incondicional, vertiéndose a través de personas aquí a lo largo de muchos años. Esa substancia vive en el valle. Es el residuo del amor que se siente en todo el entorno. Entrar en esa substancia a diario es el propio Ser, que vive a través de esa substancia. Incluso mientras vivimos en nuestros cuerpos físicos, estamos viviendo a través de la diseminación de amor que nos ha puesto en nuestro mundo. Vivimos a través de esa substancia. Es lo que sentí cuando primero vine a Sunrise Ranch.

El algo magnífico y no lo comentó con la intención de vanagloriarme por estar en el valle Eden o Sunrise Ranch. Durante todo este tiempo, el valle ha sido un símbolo vivo para todo el mundo. ¿Cómo sería si toda la humanidad despertara a esta manera de Ser y vivir? ¿Cómo sería si a nivel de toda la humanidad naciéramos de esta manera? ¿Cómo sería si el amor más elevado que tenemos en nuestro interior, tan escondido en muchas personas, emergiera incondicionalmente en el mundo? ¿Qué tipo de presencia se sentiría en el mundo, rodeándolo, cambiando la estructura energética del planeta, cambiando los propios cimientos de la cultura? ¿Qué ocurriría si la humanidad naciera en el mundo de esa manera, vertiendo amor incondicional y presencia de Ser incondicional en esa substancia?

Este es el nacimiento de un nuevo humano. Es algo individual, no tendría sentido si no lo fuera, pero a la vez es algo colectivo.

Puede preguntarse: ¿Qué del resto de las personas? ¿Por qué habría yo de irradiar amor incondicional si nadie más lo hace?  El amor incondicional se activa cuando no estamos esperando por el resto del mundo. Entonces nuestra presencia nace en el mundo y veremos que también los demás lo experimentarán. Descubramos juntos lo que puede suceder. Nazcamos. Cuando lo hacemos, el mundo vive en el aura de nuestra irradiación.


David Karchere

June 8th, 2018
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