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El Pulso del Espíritu

Nuevas ideas, inspiración y visión sobre el proceso de transformación espiritual



Nacido del más elevado amor

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Parece haber pocos contextos disponibles para la mayoría de las personas cuando se encuentran en una colectividad donde la energía es elevada y fuerte, y donde existe una conexión de amor entre todos los involucrados. Estoy pensando sobre el tipo de comunidad de personas donde se desplaza creatividad que resulta restauradora, confiere vida y engendra celebración. Me parece que necesitamos tales lugares donde podamos crear la realidad de comunidad, la realidad del sueño tal como queremos conocerlo en todas nuestras vidas. Necesitamos un lugar donde el sentimiento y la energía de eso pueda activarse, conocerse y regenerarse.

En Sunrise ranch somos una comunidad de unas 100 personas, y hay muchas que constantemente vienen a visitarnos. En una oportunidad, una persona estuvo con nosotros un tiempo y concurría a los servicios. Un día me llevó a un aparte y me dijo: “Sabes David, has dicho cosas maravillosas en la mañana del domingo, pero no creo que en realidad la gente te esté entendiendo.” Yo le respondí: “Bueno, ¿por qué crees que les estoy diciendo esas cosas?”

Hay algo que hay que entender– algo que tiene que ser activado de manera que podamos traer la fortaleza de eso a nuestras vidas y las comunidades en las cuales participamos. Lo que necesita activarse es la naturaleza universal. Estamos trayendo lo que es universal hacia lo inmediato y lo práctico. Estamos entrando en contacto con la posibilidad infinita, el amor infinito y el infinito poder que sentimos. Nos estamos expandiendo en esa dirección a fin de permitir que llegue a nosotros y nos nutra, que nos llene de poder y sabiduría.

En aras de entablar un intercambio con usted mi pregunta es: ¿qué tenemos en común? Yo sé las cosas que son diferentes. Sé que es posible que provengamos de diferentes culturas y diferentes naciones. Y se podría decir que cada uno somos una cultura única, de modo que en ese sentido estamos expandiéndonos a través de cultura en todo momento. Sé que la manera en que usted y yo entendemos nuestra espiritualidad es única de cada uno de nosotros. Nuestra terminología para lo divino puede ser diferente; nuestras prácticas espirituales pueden ser diferentes.

No obstante, mi pregunta sigue siendo: ¿qué tenemos en común? ¿Piensa que la manera en que usted y yo practicamos nuestra espiritualidad cambia la realidad de ello en lo más mínimo? ¿Cambia la realidad de la espiritualidad debido a la manera en que yo la concibo, o por el nombre que yo empleo, o debido a la práctica espiritual que he desarrollado? ¿La canción que yo en tono, porque es diferente a la que usted entona, hace que su Dios sea diferente a mi Dios? ¿Hace eso cambiar lo divino en lo más mínimo? No.

Entonces pregunto: ¿qué es lo que compartimos en común que es real y sirve de base para cualquier práctica espiritual, para cualquier forma en la que nos expresemos en nuestra cultura? ¿Podemos celebrar nuestra propia cultura, que es inmediata y nos diferencia, y a la misma vez reconocer que existe algo más elevado que está dando energía a la cultura?

Hay algo que ocurre cuando las personas viven permitiendo que su cultura defina su realidad. Puede ser una cultura familiar, puede ser una cultura de tribu, puede ser una cultura nacional o una cultura política. Cuando las personas viven de la inmediatez y permiten que esa sea su definición de la realidad, las posibilidades de vida se tornan más y más reducidas. La realidad en que viven esas personas se torna más y más limitada. La posibilidad desaparece. La expansibilidad del amor universal desaparece y se torna solamente en algo referente a mí y a ti.

Hablando en términos generales, las personas viven a través de su cultura y tienen expectativas sobre la maravilla que surge del amor. Considero que debemos vivir a la inversa. Vivir nuestro amor universal, vivir de lo que compartimos en comunidad que es global y universal,  vivir en la inmediatez y en lo práctico. Vivir en nuestra cultura, no externos a ella. Entonces somos libres. Nuestra cultura nos libera y disminuyen las cosas en nuestra cultura que nos atan.

Existe todo tipos de culturas. Está la cultura corporativa y la cultura de organización. Está la cultura donde vivimos en Sunrise ranch. Cuando vivimos de nuestra cultura en vez de a través de ella, nos tornamos en cultos. A veces se nos ha acusado de ser un culto en Sunrise ranch. Mi respuesta es que no ha visto nada si piensa que somos un culto. Observe en vez la cultura corporativa del mundo o la cultura militar, si en realidad quiere ver cultos. Cualquier cultura se torna en un culto cuando define la realidad en la que se vive. Separa al individuo que vive a través de ella. La persona se torna en alguien separado de mí. Pero cuando vivimos en nuestra cultura podemos celebrarla, elevarla, y permitir que desarrolle. Nos vemos liberados y recibimos vida a través de lo cual compartimos en común. Eso otorga vida. Lo universal confiere vida.

La semana pasada me encontraba en la Columbia Británica, Canadá, donde hablé sobre el amor más elevado. Hay muchas formas de amar. Martin Luther King habló sobre los vocablos griegos para las formas de amar. Está el eros y está el philia, que es el amor fraternal. Habló sobre el amor más elevado en términos de ágape. Todo otro tipo de amor nace del ágape. Si usted está viviendo otras formas de amor — amor a su cultura, su familia, su pareja, su esposo o su esposa, sus hijos — sin el amor más elevado las cosas comienzan a desmoronarse. Usted comienza a vivir en un tipo de realidad posesiva y limitante que lo define.

¿Qué tal vivir del amor más elevado? Si usted está viviendo del amor más elevado, entonces cuenta con eso para llevarlo a todas las otras formas de amor que conozca en su vida. Contará con el amor más elevado para llevar a su pareja, a su esposa o esposo y a sus hijos. No queremos llegar con las manos vacías hasta las personas que existen en nuestras vidas. Cuando no se vive con el amor más elevado, tarde o temprano se agotan los dones naturales con que cuenta para llevar a otros, porque todos esos dones son producto del amor más elevado, el amor que compartimos en común. Cuando contamos con ese recurso, siempre tenemos más para dar y llevar con los dones que ofrecemos entre nosotros. Existen dones apropiados para entregar a toda persona en nuestras vidas. Lo que se desenvuelve en nuestra vida son todas las formas de amor naturales a nosotros los seres humanos.

Sin el amor más elevado todas las otras formas de amor se agotan. El romance se torna en resentimiento. Las relaciones familiares se rompen. Surgen riñas en las comunidades cuando no está presente el amor más elevado. Las naciones entablan guerras entre sí. Yo lo he visto ocurrir y usted también. Le puedo garantizar que si usted participa en una colectividad donde las personas no están accediendo al amor más elevado, surgirán rencillas. Están simplemente quedándose cortos del amor que infunde de poder a todas sus demás expresiones. Apropiadamente están accediendo a lo que los unió y lo que tienen en común: el amor más elevado.

Visitando Sudáfrica, incluso sin saber realmente toda la historia o política de la cultura del país, puedo decir: “eso es lo que Sudáfrica necesita. Necesita el amor más elevado”. Para unir al pueblo de Sudáfrica se necesita eso. Todo país necesita eso, el mundo entero necesita eso. Estados Unidos necesita eso. El conflicto que existe en nuestro mundo moderno es patético, ¿por qué se perpetúa? En algunas esferas, puede verse la consciencia tornándose cada vez más obtusa, cada vez más y más separatista. A pesar de eso, en la esfera pública, puede encontrarse la voz del emergente amor más elevado.

Alguien tiene que defender lo que compartimos en común. Existen muchas personas que hablan sobre “yo y lo mío”. Cómo van a luchar con otras personas y a entablar una relación de adversarios a fin de obtener lo que es nuestro. Muchas personas hablan de esa manera. Hablan sobre amor para “mi y lo mío”, a todo nivel. ¿Dónde están los que dan voz al amor más elevado, a lo que todos tenemos en común? Cuando esas personas aparecen, elevan nuestros corazones. Sentimos el deseo de elevarnos hacia esa realidad, vivir de esa realidad: “Si, escucho a nosotros en tus palabras.”

Naturalmente, cada uno de nosotros hablamos con la voz del amor más elevado.  Hay algo individual en eso — está el amor más elevado en usted, está el amor más elevado en mí — y hay algo que trasciende el individuo. Tenemos el privilegio de acceder a ese amor universal y encarnarlo.

En muchas tradiciones, existe la idea de la voluntad de Dios. ¿Qué es la voluntad de Dios? En verdad, ese término se relaciona con el amor más elevado. Pero, ¿qué es la voluntad del amor más elevado en usted o en mí?

Quiero usar otra palabra para esa voluntad: deseo. ¿Cuál es el deseo del amor más elevado? ¿No es manifestarse a sí mismo a través de paz, armonía, creatividad y vida? ¿No es para penetrar en el mundo? ¿Alguna vez siente eso en usted? ¿La voluntad y el deseo del amor más elevado que está en su interior que quiere entrar en el mundo? Respecto a las personas en su vida, ¿entra en contacto usted con la urgencia del amor más elevado que se percata de que otros necesitan algo de usted? ¿Piensa alguna vez en algo como lo siguiente?

Están sufriendo, necesitan sanación, elevar sus espíritus, esperanza e inspiración. Yo deseo penetrar su mundo y tocarlos con amor para su beneficio. Yo deseo esto para las personas con las cuales me conecto. Yo deseo esto para mi comunidad. Quiero que mi comunidad se una y viva en paz, viva en armonía, viva en comprensión de los unos con los otros, en creatividad, medrando, conociendo la realidad del amor más elevado que trae verdadera paz a la tierra.

¿No accede usted a esa voluntad, a ese deseo?

Cuando pensamos en la voluntad de Dios lo hacemos como algo separado de nosotros. Pero, ¿qué de la voluntad del amor que se encuentra en nuestro interior? Cuando conecta con eso, está conectando con una gran fortaleza y empoderamiento. No es algo extraño, no es algo que usted tiene que tratar de hacer. Si se conecta, si desea que se manifieste a través suyo, entonces también querrá obrar en función de ello. No se trata de algo extraño, como si la voluntad de Dios no tuviera relación con la manera en que sentimos, pensamos y lo que ocurre en nuestros cuerpos. Cuando estamos conectados con ese deseo del amor más elevado a través de nosotros, estamos siendo revitalizados, estamos siendo elevados, estamos siendo inspirados por lo que tiene verdadero significado.

El amor más elevado es la fuente máxima de todo significado en la vida humana. Sin el amor más elevado integrando todo lo que hacemos, nada tiene significado. Todo se torna en una rutina. Con ese amor, hasta nuestro último aliento, nos sentimos llenos de significado en la vida y deseo de expresar ese significado y manifestarlo. Nos tornamos en una encarnación viva del deseo del amor de penetrar el mundo, hasta nuestro último aliento.

Hubo una mujer con la cual me comuniqué a través de muchos años. Yo era importante para ella y me lo dejó saber. Ella seguía mis escritos mientras vivía en Florida, a muchas millas de mi hogar en Colorado. Ya era octogenaria y el día del fin de su vida se acercaba. Dos semanas antes de morir me llamó por teléfono. No era normal que hiciera eso. Al llamarme me dijo: “¡Tienes que seguir adelante!” Luego añadió: “Tienes que continuar haciendo lo que estás haciendo. Lo estás haciendo muy bien, pero tienes que continuar y llevarlo hasta el final. Tienes un gran mensaje que entregar al mundo. Continúa haciéndolo”.

No me estaba llamando porque quería ayuda. No me estaba llamando por simpatía. No quería que fuera a Florida para su muerte. Contaba con el amor más elevado en ella hasta el momento de su último aliento y quería estar segura que yo lo sabía. Me lo dijo de forma tajante en esa conversación telefónica. Nunca la olvidaré. Ella estaba conectada a la voluntad y al deseo del amor más elevado.

¡Cómo nos hemos alienado de esa conexión! A pesar de que es lo más profundo y básico de nuestra realidad. Es lo más primigenio en nosotros, querer traer esa realidad al mundo. A menudo vamos por el mundo alienados, separados, tal vez pensando sobre lo que creemos es la voluntad de Dios; o tal vez sin pensarlo del todo, perdidos en la cultura en la cual nos encontramos, sin preocuparnos y sin contar con la pasión y la voluntad en unestras propias vidas para traer al mundo lo que es realmente significativo. ¿Cómo puede ocurrir esto? ¿Cómo podemos perdernos entre todos los factores culturales encontrando — a todo nivel de la experiencia humana — que todo se torna en una batalla, separación, desplomo y desintegración,?

Hoy es un buen día para conectar plenamente con el amor más elevado que existe en usted, en mí y en todas las personas. Es nuestro común denominador. De manera que si está conectado con eso en su interior, está conectado con el mismo amor que hay en mi interior y en el interior de todos los demás.

Necesariamente lo encarnamos, lo hablamos, lo vivimos y lo expresamos a través de la cultura en la que nos encontramos. Existen muchos niveles de cultura y cada uno de nosotros es una cultura única. Contamos con la oportunidad de hablar sobre nuestra cultura única y la cultura que compartimos con todas las demás personas, en todos los niveles de cultura — familiar, comunitaria, organizativa, religiosa y nacional. Pero hablémoslo para que se integre a esa cultura y no que viva fuera de esa cultura.

Cuando vivimos en nuestra cultura única, estamos viviendo nuestra psicología única. ¡Diviértase con eso! El vivir nuestra propia psicología, sin ningún sentido de conexión con el amor más elevado, a la larga nos lleva a sentirnos inútiles. Eso es vivir de sus propios pensamientos y sentimientos mientras trata de entenderlo todo. ¿Cómo llegó todo esto a mi corazón y a mi mente? Tal vez pueda sanar mis heridas pasadas que han dejado cicatrices en mí. Voy a tratar de hacer lo mejor que pueda y compartirlo con otras personas. Si intenta vivir sólo en su cultura única, la vida se caracteriza por la disminución de oportunidades y disminución de la esperanza. Viva en función del amor más elevado y estará infundiendo su psicología con ese amor más elevado. Su cultura única se ilumina.

Un amigo, que es muy diestro ayudando a las personas con sus problemas emocionales, dice que no debemos valernos del término en inglés PTSD (distubio de estrés postraumático) — que debemos llamarlo simplemente estrés postraumático. Sostiene que el estrés postraumático no es un disturbio; es simplemente como es la vida para todos nosotros. Todos hemos vivido algún tipo de trauma y todos sufrimos de algún tipo de estrés residual a causa de ello. Llamarlo un disturbio lo hace sonar como algo que no es normal.

Tengo que reconocer que algunas personas llevan una carga más pesada de trauma que otras, de modo que yo vivo con compasión para esas personas. Pero todos vivimos con algún tipo de estrés postraumático. La pregunta es, ¿qué hacemos al respecto? ¿Debe convertir toda su vida en un proceso de sanación y luego vivir basado en ese estado de sanación o herida con que cuenta?

Cualquiera de nosotros podría pensar que si sólo pudiéramos sanar nuestra psicología entonces podríamos vivir en ella. Pero hagamos la prueba con esto: ahora mismo, vivamos de nuestro amor más elevado y llevemos eso a nuestra psicología, no importa el estado en que se encuentre. Eso hará que toda su psicología se eleve y permite usar el dolor en nuestra vida para bien.

Hay verdad en cualquier cultura en la que nos encontremos, ya sea una cultura única o la cultura de toda una nación. ¿Ha habido alguna vez dolor en Sudáfrica? ¡Ni hablar sobre estrés postraumático! ¿Puede Sudáfrica valerse de ese dolor para su bien? Sudáfrica cuenta con un don que debe entregar al mundo — es un don de bondad, a través de ese dolor, a través de lo que ha aprendido de ello y el hecho que, en la medida que sea, lo ha trascendido. Se ha visto infundida con el amor más elevado porque existió una ventana que el amor abrió a través de las personas. De manera que el amor más elevado elevó a todo un país y su cultura.

Mientras, contamos con el amor más elevado para traer a la cultura del mundo. Podría parecer algo virtuoso hacerlo, o algo bueno hacerlo. Tal vez. Pero es también algo muy sensato.

Espero que estas palabras tengan significado para usted. Tal vez resuenen en su corazón, no sólo como algo que ha escuchado de mí, sino como algo que usted sabe en lo más profundo de su ser.  Espero que, de alguna manera, no sólo haya estado leyendo mis palabras sino que también ha estado dando voz a su deseo y voluntad que nacen del amor más elevado en su interior y en el interior de todos nosotros.


David Karchere

July 27th, 2018
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