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El Pulso del Espíritu

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La inteligencia emocional y la constelación de la realidad

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La gran masa de la humanidad se ve envuelta en la falta de fluidez emocional con un corazón impuro. No estoy diciendo esto para avergonzar o humillar a nadie. Es simplemente una afirmación realista de lo que está sucediendo. Si observas la humanidad, puedes notar que está hecha un embrollo consigo misma, con todo tipo de emociones mezcladas. Esas emociones mezcladas son un patrón habitual del sentimiento que se reactiva en y entre la humanidad, y luego con el mundo más grande de la Creación.

¿Cómo nos relacionamos con ese embrollo como seres humanos espiritualmente conscientes? La horrible tentación es ser parte de ello. La horrible tentación es permitirnos vernos envueltos en ello de tal modo que seamos una parte de la gran constelación de ese embrollo. Si nos vemos de esa manera, tratamos de encajar. Por supuesto, cualquier persona joven que se precie como tal se rebelaría contra eso. Ellos observan esa situación y se dicen: Eso no es lo que soy.  No quiero hacerme mayor si eso es lo que significa ser mayor. Yo no quiero ser parte de ese lío. El embrollo no se conecta con la espiritualidad primaria de esa persona joven, por lo que se dice a sí mismo, de una forma u otra: Así no es como estoy hecho; eso no es del lugar de donde vengo.  No estoy aquí para hacer un montón de dinero. No estoy aquí para resolverlo a golpes con otras personas y que gane el mejor. No creo que gane quien muera con más posesiones. No estamos hechos para eso. Y hay algo en nosotros que se rebela.

Pero a menos que encontremos otra opción como seres humanos, al final sucumbimos, aun cuando nos rebelamos. Sucumbimos a vernos en relación con el embrollo. Y de una forma u otra, ya sea como parte de ello o como alguien que se rebela contra el mismo, vemos nuestras vidas en ese contexto hasta que encontramos el verdadero contexto de una vida humana, el cual no es el embrollo.

Nunca dejes que el embrollo a tu alrededor defina quién eres. Nunca dejes que la confusión y las emociones mezcladas de las personas que te rodean te definan. Eso no es lo que eres. No eres la persona que es parte de eso, y no eres la persona que reacciona ante eso. Nada de eso define realmente la verdad de quienes somos y es por eso que resulta tan condenadamente incómodo cuando nos relacionamos con ello como si fuera el contexto real de nuestra vida. No lo es.

Por nuestra propia naturaleza como seres humanos, nos encontramos siendo parte de una constelación de alguna realidad—o al menos de alguna realidad aparente, la cual puede terminar siendo una irrealidad. La realidad de la que deberíamos permitirnos ser parte es la realidad verdadera, no la realidad falsa.

Por nuestra propia naturaleza, terminamos relacionándonos con un punto de focalización. Si tomas un prisma, ese prisma puede recibir la luz y dividirla en todo el espectro de colores. Nosotros somos como uno de esos colores que se relacionan con ese prisma. El prisma está tomando la luz desde algún lugar más allá del prisma. Pero al relacionarnos con el prisma, nos estamos permitiendo ser parte de lo que es focalizado por ese prisma.

Esa es una metáfora de cómo funcionamos como seres humanos. Si dejamos que un punto focal del embrollo nos controle y focalice, nos permitimos ser parte de la constelación del embrollo y solo nos podremos culpar a nosotros mismos por apoyar esa realidad. Y tendremos esa experiencia embarullada.

Lo que tiene que suceder para que encontremos nuestro verdadero destino es relacionarnos con la constelación del Creador de la que somos parte, la constelación de Dios, si así lo prefieres. Somos parte de esa constelación, y nos relacionamos con ella cuando nos permitimos estar focalizados en esa realidad. Nos incluimos en ella, y nos convertimos en nosotros mismos. Ya somos nosotros mismos, pero nos convertimos en ella en la experiencia de vivir. Nos conocemos a nosotros mismos como nosotros mismos y, a partir de esto, tenemos la oportunidad de ser parte de la verdadera inteligencia emocional: una relación de corazón puro con esa realidad y una manera de corazón puro de traer esa realidad al mundo.

No es posible relacionarse con el embrollo del mundo, creer que es real y verse a sí mismo ocupando un lugar en ese embrollo—buscando el lugar de uno y luego atormentándose con ello cuando ese lugar no resulta bien—y luego terminar con un corazón puro y una inteligencia emocional. La inteligencia emocional no es volverse más grande y mejor en ese mundo; no es un logro en ese mundo. Eso no es inteligencia emocional—ese es un camino a la estupidez emocional. La verdadera inteligencia emocional es vivir en el mundo de la realidad y tener clara la relación de uno con eso, trayendo el poder de eso, la belleza de eso, la maravilla de eso y el amor de eso a tu mundo. Eso es inteligencia emocional—hacer eso de manera clara, cueste lo que cueste.

Nosotros tenemos tanto poder de la Creación como seres humanos, y tenemos tan enorme potencial para el bien, el bien de la verdadera creación. Hoy, ese potencial dentro del cuerpo de la humanidad es ampliamente usado de maneras destructivas. No obstante, tenemos dentro de nosotros, como individuos y como raza, este enorme poder de la Creación que lleva la inteligencia y el amor.

Cuando nos permitimos constelarnos en el cuerpo del Creador, volvemos a nosotros mismos y heredamos la inteligencia y el poder que es nuestro. Desde el momento en que tratamos de ver ese poder como algo relevante para abrirnos camino como parte del mundo tal como es, lo malgastamos. Terminamos siendo reactivos a ese mundo que nos rodea y luego nos preguntamos por qué el mundo no funciona. No, yo digo que vivas en el mundo de la realidad. Que traigas el poder creativo a ese contexto y descubras que, al hacerlo, uno puede avanzar eficazmente en el mundo tal como es. Uno puede navegar ese mundo estando en el mundo pero no siendo de ese mundo.

Estamos aquí para heredar nuestro derecho de nacimiento, nuestra espiritualidad primaria. Estamos aquí para convertirnos en un sol. El sol es un símbolo de la realidad del Creador que somos. Estamos aquí para ser eso en la expresión viva. El mundo necesita tu calidez. El mundo necesita tu luz. El mundo necesita tu gravedad como un sol. El mundo necesita que seas un punto de orientación. Al igual que los antiguos gobernaron sus barcos según Polaris, la Estrella Polar, nosotros necesitamos ser esa estrella en el cielo de las vidas de otras personas para que puedan constelar en el cuerpo de la Realidad, el cual es el cuerpo del Creador, y ser parte de eso, sabiendo quiénes son en ese contexto. Cuando nosotros mismos conocemos esa realidad, tenemos el privilegio de decirle a alguien, en esencia, “Bienvenido a casa al mundo real”.

Entiendo que alguien que vive esa vida está potencialmente sujeto al ridículo en el mundo—no necesariamente, pero potencialmente. De todos modos, la mayoría de nosotros estamos sujetos a algún tipo de ridículo en algún momento de nuestras vidas; bien podría ser por una buena razón en vez de una mala.

De algún modo, cuando nos constelamos en el cuerpo de la Realidad, podemos volvernos invisibles para las personas si están buscando identificarse y luego identificarnos como alguien que está constelado en el embrollo. Parece que apenas estás ahí—no hay embrollo. Pero hay algo ahí. El sol está ahí, resplandeciendo, y existe un bienvenido a casa a la Realidad de nosotros. Todos los que miran en la dirección del sol nos pueden ver.

Yo digo que nacimos en el mundo para este propósito y desde este lugar. Hemos crecido a través de nuestra infancia y hacia nuestra juventud para heredar esta Realidad y esta fuerza en la autoexpresión. Puede que nosotros mismos hayamos tenido algún período de inactividad y embrollo, pero sospecho que para cualquiera que esté leyendo estas palabras hubo un momento de despertar. Como dijo una vez un poeta, las personas despiertas necesitan estar despiertas porque esta Realidad que tocamos es relevante para el niño y el joven y para esa persona que despierta. Es relevante para una persona en cualquier etapa de su vida, durante toda su vida. Y en cada etapa de nuestra vida nos llama a la inteligencia emocional, a la pureza de corazón, a la integridad con la Realidad de quienes somos, y la claridad sobre esa Realidad. Constantemente somos llamados a una clara conexión con esa Realidad, y luego a una clara traída de la misma al mundo.

Ese no es un estado estático que se debe alcanzar; ese es un estado dinámico que se debe vivir. Cada fase de una vida humana se trata de eso. En nuestras idas y nuestras venidas, en nuestros comienzos y nuestros finales, en cada etapa de nuestra vida, la vida se trata de eso. Nunca conformándose con el embrollo de ninguna manera, nunca creyendo que “Oh, me desperté una vez, y ahora mi vida va tratando de otras cosas”. No, la Realidad que está dentro de nosotros, la cual es la realidad del Creador que somos, nos llama en cada etapa de nuestra vida, en todo lo que hacemos. Nos llama a que tengamos fluidez emocional conforme al proceso creativo que está presente ahora. La respuesta creativa a esa llamada es Estoy aquí para esto.  Estoy aquí para el comienzo y la mitad y el fin de todas las cosas. Estoy aquí para el comienzo y la mitad y el fin de mi vida. Estoy aquí para ello en mi integridad, apareciendo como un sol.

Si realmente hacemos eso, podemos hacer todas las cosas que tenemos que hacer como ser humano. La falacia es que si eres espiritual, estás renunciando a la eficacia humana en otros niveles. Según algunas definiciones de espiritualidad o religión, quizás sí. No según la mía. Si estás despierto espiritualmente y eres emocionalmente inteligente y tienes fluidez emocional, eso te conduce hacia toda la creatividad, toda la eficacia, todo el poder que estás destinado a tener en tu vida, toda la sabiduría que estás destinado a tener en tu vida. Heredas esa experiencia para ti mismo, y luego tienes el gran honor y el privilegio de conocer a otros que han hecho lo mismo y de compartir con ellos esa vida, esa realidad.

Hoy en día podríamos llamarla la Realidad de Dios, solo porque necesitamos algunas palabras para decir que no es el embrollo. Es la realidad del Creador, la realidad de algo diferente. Y esperamos con ilusión el día en que ni siquiera tengamos que usar esa palabra. Es simplemente la Realidad. De hecho, es la única realidad. El embrollo, aunque es un estado experimentado de consciencia, carece de sustancialidad. No ha nacido del Universo. Simplemente ha nacido de la pesadilla de la consciencia humana. Y sí, lamentablemente manifestamos esa pesadilla en forma, y sí, usamos el poder del Universo para hacerlo—tomamos prestado ese fuego creativo. Pero aun así no es real. No se basa en la Realidad.

La Realidad es el Creador dentro de nosotros, y estamos aquí para manifestarnos como tal—palabras y música. La música es el poder y el tono del amor que está presente en todos nosotros, expresado transparentemente, y las palabras son la exactitud de nuestras palabras y nuestras acciones. Pero, por supuesto, las palabras y las acciones solo pueden ser exactas cuando hay un conocimiento transparente de los ciclos de la Creación. El ritmo de la Creación solo se puede conocer mientras haya fluidez emocional, de tal modo que lo que se necesita exactamente ahora pueda llegar a través de nosotros, no porque nos pasamos una eternidad averiguándolo sino porque no nos distraemos con el embrollo. Es bastante difícil ser apropiado en una situación si todos están atrapados en el embrollo. Te estás infligiendo ese embrollo a ti mismo y estás infligiéndolo a las otras personas.

Así que deja de verte en ese contexto. Dejemos de vernos los unos a los otros como definidos por esa irrealidad. Neguémonos a aceptar que la irrealidad está siendo real. Es irrealidad. Y luego, al abrazar al Creador que está dentro de nosotros y el fuego creativo que está dentro de nosotros, también lo abrazamos dentro de todos nosotros, lo amamos dentro de todos nosotros, nos apoyamos los unos a los otros al seguirlo y, por lo tanto, permanecemos en nuestra condición de ser el creador en nuestro mundo. Nos hacemos reales nosotros mismos. Nos vemos a nosotros mismos constelados en el cuerpo del Creador como seres humanos en la tierra.


David Karchere

June 3rd, 2016
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One Response to “La inteligencia emocional y la constelación de la realidad”

  1. el universo del hogar Rebajas Says:

    De hecho, hasta lograr una imagen sería renovador, mantiene, puesto que
    consistiría en la prueba más feaciente de que los orificios negros existen.

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