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El Pulso del Espíritu

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La infinidad de la intimidad

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No somos quienes hemos sido, y todavía no somos quienes vamos a ser. No estamos donde estábamos, y no estamos donde vamos a estar. Nos encontramos aquí mismo en medio de todo eso, con la oportunidad de explorar lo que es este espacio. Es un espacio en el que el pasado se está transmutando en el futuro.

Puede que este presente parezca ser un momento fugaz, pero de hecho es un lugar de profundidad infinita en tiempo y espacio. Entre cero y uno, ¿cuántos números hay? Un número infinito. Hay un número a mitad de camino entre cero y uno, y entonces un número a mitad de camino entre cero y ese número, y se podría continuar así para siempre. Este momento que es “ahora” en el que siempre nos encontramos es así. Parece finito. Si fuera una pulgada en una regla, esa pulgada podría parecer una longitud finita. Pero dentro de esa longitud finita hay un número infinito de posiciones.

Hay una profundidad que compartir ahora, aquí, en este momento actual. Es una profundidad a la que acceder dentro de nosotros mismos y una profundidad que conocer en los espacios aparentemente finitos de cada uno. Lo que tenemos para compartir, aquí y ahora, es infinito de naturaleza. Yo no he encontrado el final de ello. Solemos detenernos ante el nivel superficial de las cosas y lo llamamos una pulgada, o simplemente decimos: “Oh, ahí está fulano de tal”. Solemos dar este momento actual por hecho. Y, sin embargo, potencialmente es un momento de infinidad, lleno de la intimidad conocida cuando exploramos ese espacio infinito.

Intimidad puede significar muchas cosas. La raíz de la palabra tiene que ver con la dimensión más íntima de las cosas. ¿Lo llamarías infinito? ¿Cuán profundo podría ir? Lo íntimo es infinito.

La intimidad de la que estoy hablando va mucho más allá del significado que está implícito en el uso común de la palabra. Va mucho más allá de lo romántico o lo sexual. La intimidad de la que estoy hablando trata en primer lugar de vivir desde el lugar más íntimo en nosotros mismos. Y luego se trata de descubrir que hay otras personas que están con nosotros en ese espacio íntimo.

A menudo he pensado en el gran potencial que percibo en mi propia vida y para mi propio trabajo, y entonces me he preguntado sobre mis propios recursos. Pienso: “¿Cómo podría suceder eso alguna vez? ¿Cómo realmente podrían suceder alguna vez todas las cosas que considero posibles?

Lo que he aprendido es que la respuesta está en la búsqueda de la profundidad del espacio íntimo, y en vivir allí, y en descubrir que hay otras personas que habitan ese espacio. Lo que soy capaz de crear, por mí mismo, es muy limitado. Pero no estamos solos, a menos que nos aislemos, a menos que vivamos detenidos por las dimensiones finitas del momento actual. Tenemos un regalo que dar en las dimensiones infinitas del espacio íntimo en el que nos encontramos. Llama de nosotros el regalo que tenemos para dar. Todo el Ser llama de nosotros nuestro regalo. Todo el Ser nos dice que nos necesitan, que somos deseados en este momento actual, y que se desea nuestro regalo.

Esto podría parecer un cumplido dado afectuosamente o una ilusión vana que nadie está haciendo realidad, como la afirmación en los círculos cristianos de “Jesús te ama.” Pero realmente, en esta pequeña infinidad que compartimos en este momento actual, esa no es solamente una afirmación general o una afirmación abstracta. Cuando entramos en este espacio más íntimo, descubrimos que nuestros amigos nos están solicitando. Nuestros amigos quieren el regalo que tenemos para traer, y nosotros queremos su regalo. Los queremos. Porque toda la Creación ocurre a través de la combinación y fusión de los regalos que traemos y a través de la combinación y fusión del propio Ser.

En la intimidad cotidiana de este momento actual, existe la oportunidad de mostrarse como uno mismo, con el regalo de uno; de saber que has sido llamado a ese lugar, que tus amigos te están llamando y solicitando, y que tú los estás solicitando. Y al dar nuestros regalos juntos, entramos en la gran fusión del Ser, los unos con los otros. Nuestros corazones se satisfacen en esa fusión porque estamos entrando en la Creación de nosotros mismos—no solo en la Creación en el sentido de la forma externa de las cosas. Estamos entrando en el acto de la Creación en ese espacio íntimo, en esa combinación a la que nosotros mismos nos hemos puesto a disposición. Hay un encuentro de la mente creativa; hay un encuentro del poder del amor a través de lo que compartimos con los demás. Hay una fusión que genera el mismo poder de la Creación. Así que estamos entrando no solo en la Creación manifiesta; estamos entrando en el acto de la Creación.

Y ahora la vida ha cambiado. No somos quienes hemos sido, y todavía no somos en quienes nos estamos convirtiendo. Y todavía no hemos creado todo lo que estamos considerando posible. Pero ahora estamos participando activamente en el acto de la Creación, sabiendo que tiene enormes consecuencias para el mundo manifiesto en el que estamos viviendo.

Cuando entramos en el espacio íntimo y creamos juntos, hay algo que cambia las reglas del juego en la experiencia humana. ¡Se desarrollan brillantes ideas! En la luz que compartimos juntos, vemos la posibilidad que no pudimos ver antes. Damos a luz proyectos de todo tipo. Establecemos un espacio vibracional en el que nuestras vidas empiezan a tener sentido, en el que empezamos a ver lo que está ocurriendo en el mundo exterior. Empezamos a entender lo que está naciendo y adónde se dirige, y empezamos a ver claramente lo que no tiene vida y está desapareciendo. Entramos en el mundo manifiesto y entramos en el mundo humano de un modo totalmente diferente.

¿Tienes la experiencia de tratar de crear con las personas mientras estás separado de ellas? ¿Cómo funciona eso? Sucede todo el tiempo. Está el pretexto de que podríamos hacer grandes cosas juntos fuera del espacio íntimo, deshumanizándonos mutuamente, viviendo en un mundo definido por la personalidad—pero vamos a hacer grandes cosas. Eso nunca sucederá. La creación, para nosotros como seres humanos, no ocurre así. Ocurre porque entramos en un espacio interior fluido y combinamos genio con genio. Combinamos esencia con esencia, regalo con regalo, y construimos un templo vibracional en ese espacio.

Ese templo vibracional es lo que está entre lo que ha sido y lo que será. Pero todavía no podemos vivir en lo que será, y desde luego no podemos vivir en lo que fue. Pero podemos vivir en este espacio y estar aquí y celebrar este espacio. Podemos traer nuestros regalos a este espacio, sabiendo que nos han llamado a este espacio. Nuestra fuerza es necesaria, nuestros conocimientos, nuestras pasiones, nuestros regalos. Y el regalo se une al regalo, la brillantez a la brillantez, el poder al poder, la fuerza a la fuerza, y construimos una realidad experimentada en este íntimo espacio.

Después de haberla experimentada, nos observamos a nosotros mismos para no derribarla. Puede ser derribada por nosotros. Podemos salir del espacio íntimo en un instante, y de repente encontrarnos en una realidad que carece de confianza, que carece de relación, donde nos separamos de las personas con quienes nos encontramos. Decidimos que es conveniente criticar y derribar a otra persona. Y en un abrir y cerrar de ojos, el templo ha desaparecido para nosotros. Puede que en el proceso lo hayamos dificultado un poco más para todo el mundo.

Y, sin embargo, creo que estamos aprendiendo el arte de permanecer en el espacio del templo, permanecer en el espacio interior, en esta pequeña infinidad que compartimos en el momento actual—y permanecer aquí, incluso cuando otra persona no lo haga. Tal vez necesitamos un guiño para decir: “Todavía estoy aquí— ¿qué hay de ti? Todavía estoy aquí. Todavía estoy sosteniendo este espacio de la Creación”.

Hemos estado hablando del pasado y el futuro como si fuera individual—y es individual, para ti y para mí. Pero no es solo individual. Para toda la humanidad hay un pasado y hay un futuro. Está claro que estamos en algún tipo de punto decisivo. No podemos seguir como hemos hecho. Podríamos dirigirnos hacia todo un desastre total; hay muchos indicios de riesgo existencial—un riesgo para nuestra propia existencia como especie.

Tuve el privilegio de pasar unos días en la casa de Daniel Ellsberg, quien dio a conocer The Pentagon Papers (Los papeles del Pentágono).  Me quedé con él, su esposa, Patricia, y amigos. Daniel está escribiendo un libro sobre la amenaza de la guerra nuclear y la ilusión de que estamos a salvo de la aniquilación nuclear debido a todas las medidas de protección que existen. Eso nunca podría suceder. El libro informa sobre las numerosas veces que hemos estado al borde de una guerra nuclear total.

No quiero vivir atemorizado de todo ello, pero ya sea eso o el calentamiento global o una serie de otras cosas, sin duda alguna estamos alcanzando un momento culminante para nuestra raza. Cuando empiezas a considerar la manera en que la tecnología nos ha dado el poder de crear pero también el poder de destruir, se hace evidente que solo un cambio social masivo en este planeta protegerá nuestro futuro. Una bomba atómica puede arruinar todo tu día. Es decir, una persona o una nación puede causar mucho daño. Así que necesitamos un cambio social masivo que cambie toda la humanidad si queremos avanzar hacia el futuro que es posible para nosotros.

¿Cómo sucede eso? Hay muchas facetas de ello, y es de suma importancia. Y todos podemos estar agradecidos por el trabajo que realizan los Daniel Ellsbergs del mundo—todas aquellas personas que están viendo que tienen una contribución práctica que hacer a nuestro futuro. Sin embargo, todavía digo que la única promesa que puedo ver para un cambio social masivo es que cierto número de nosotros tenga una profunda experiencia en el espacio interior del Ser.

Ese espacio interior es interior para nosotros, pero también es interior para toda la humanidad. Cuando nos encontramos en un espacio realmente íntimo, hemos llegado a la realidad interior del Ser. No solo hemos hecho eso para nosotros mismos y para nuestro propio pequeño mundo—hemos llegado al espacio interior de toda la humanidad. Hay espacios interiores distintos. Por así decirlo, todo está conectado en una habitación interior. Y cuando nos trasladamos a esa habitación, nos ponemos en condiciones de establecer algo en la conciencia de la humanidad que está inmediatamente en contacto con todo en el mundo. E inmediatamente estamos invitando a toda la humanidad a ese espacio íntimo.

Parece muy descabellado pensar que eso podría suceder alguna vez—que toda la humanidad, Putin y Trump y todo lo demás, entraría en ese tipo de espacio. Pero eso es exactamente lo que necesitamos. Eso es exactamente lo que estamos creando, para que podamos funcionar inteligentemente en la creación manifiesta y en el mundo humano tal como es. Desde ese espacio interior, podemos comunicarnos en todo el mundo. Cuando hablamos desde el lugar más íntimo del Ser, entonces existe, codificada vibracionalmente en lo que estamos diciendo, la invitación a vivir juntos en el mundo manifiesto desde el espacio interior de la intimidad como el Ser.

Estoy sugiriendo que ese es nuestro destino como humanidad. Es nuestro llamado. Eso es en lo que estamos evolucionando, eso es en lo que nos estamos convirtiendo, eso es lo que no somos todavía. En estos momentos no podemos ser eso como toda la humanidad, pero tú y yo podemos serlo juntos ahora.

Así que les digo a todos los que leen estas palabras, estén donde estén en todo el mundo, que vayamos juntos a este espacio íntimo y nos hagamos responsables individualmente de hacer lo que tengamos que hacer para mantener esa experiencia—para mostrarnos, traer nuestros regalos, saber que somos queridos y necesitados y deseados en este espacio, y que llevemos el mensaje de eso a nuestros amigos. No solo estoy aquí para ustedes—estoy aquí llamándoles, invitándoles a combinarse en este espacio.


David Karchere

May 5th, 2017
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