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El Pulso del Espíritu

Nuevas ideas, inspiración y visión sobre el proceso de transformación espiritual



La fusión basada en la integridad del amor

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Dentro de la palabra inglesa merge (fusionar) está la palabra mer—la palabra francesa para “mar”. Pero el origen de la palabra inglesa merge es del latín y de un idioma más antiguo antes de ese. Su origen es una palabra primaria para ” inmersión o sumersión”. Las palabras de esa raíz aparecen en idiomas de todo el mundo, incluyendo el sánscrito y el lituano.

“Merge” en inglés es unirse otra cosa como si fuera un líquido (en lugar de “emerge” en inglés (emerger), lo cual es salir de un líquido). Te unes a la autopista. Una fusión es cuando una sociedad anónima se combina con otra. Y dos personas se pueden unir a nivel personal. Ya sea que se trate de un asunto personal o de la fusión de una entidad corporativa, los principios básicos son los mismos.

Una union también puede ser una fusión, tal como la fusión de los átomos de hidrógeno en el sol. Del mismo modo que la fusión de los átomos de hidrógeno crea la radiación del sol, una fusión humana puede generar creatividad. Y al igual que en la fusión de los átomos de hidrógeno, nosotros nos transformamos al unirnos.

Por supuesto, no todas las fusiones resultan bien. Las fusiones corporativas pueden acabar con una organización. Y asimismo, la fusión a nivel individual puede derribar a una persona cuando no se encuentra en una base creativa.

¿Alguna vez conociste a alguien que sigue metiéndose en malas relaciones? ¿Quizás una hermana menor o una amiga? Ves que pasa de novio a novio, y piensas: “¡Oh no, no otra vez!” ¿Por qué esta persona es atraída por relaciones que son su perdición? Y entonces a veces esa persona ve el patrón y toma una decisión diferente. Ves que entra en una fusión que es hermosa y vivificadora. ¡Uf!

¿Por qué algunas fusiones resultan bien y otras no? ¿Es porque es la correcta, no la incorrecta? Supongo que podría ser el novio adecuado, la novia adecuada, la entidad corporativa adecuada a la cual fusionarse. Pero también es algo sobre la manera en que nos encontramos en ese proceso—dónde nos encontramos en nuestra experiencia de vida cuando acudimos a ello, y entonces cómo nos involucramos con ello.

Una fusión creativa nos permite experimentar más de nosotros mismos y no menos. Así que más allá de la emoción momentánea, una fusión de verdad y buena nos permite sentirnos a nosotros mismos, la integridad de nuestro ser, de alguna manera intensificada. Nos permite expresarnos de maneras que no pudimos expresarnos antes. Y nos permite desempeñar la misión y el propósito en nuestra vida de una manera que no podríamos hacerlo sin la fusión. Por otro lado, una fusión que no resulta bien desgarra nuestra integridad. Nos sentimos disminuidos, como si estuviéramos siendo menos de lo que somos, no más. Lo que somos está siendo destrozado en la fusión, no está siendo mejorado y vivificado.

Yo creo esto: cuanto más sólido es nuestro conocimiento de quienes somos, más preparados estamos para entrar en una fusión. Eso es cierto a nivel corporativo. Si una entidad corporativa no sabe qué es y de lo que se trata y lo que está haciendo, entonces simplemente desaparece en la fusión. Lo que de otra manera sería una fusión se convierte en una adquisición y hay una pérdida de la identidad corporativa. Quizás se están adquiriendo y usando los activos de la sociedad anónima, pero el valor real de lo que podría haber sido desaparece.

Suceden cosas similares a nivel individual. Si no estamos seguros de quienes somos, y si de hecho la fusión con otra persona es un compromiso de lo que somos, o un intento de perder lo que somos y de encontrar nuestra identidad en otra persona, hay una disminución y luego, necesariamente, una caída a pique. Eso lo llamamos disfuncional o codependiente. Cuando una persona depende de otra, no sobresale en su fuerza en la relación.

Estas experiencias deberían ser señales para nosotros al momento de elegir dónde conviene fusionarnos, dónde se indica eso en nuestra vida, y dónde no. Y también se dice algo sobre cómo tenemos que ser en una fusión: nosotros mismos valientemente y sin concesiones. ¡Eso es emocionante! Es emocionante estar con otra persona, ser quien eres sin concesiones y compartir quien eres, y luego ver qué pasa. Muy a menudo hacemos un poco de cálculo de los compromisos. Oh, si solo fuera menos de mí mismo, esto funcionaría mejor. No los fastidiaría, o no haría… cualquier cosa.

 Realmente es emocionante cuando invitas a esa otra persona a ser ella misma completamente y eres lo suficientemente valiente como para ser tú mismo completamente, y piensas: Vamos a ver qué pasa. Podría haber una fusión nuclear en todo eso. Probablemente habrá un poco de calor. Pero claro, el sol necesita un poco de calor y un poco de presión para la fusión. Nosotros también. ¿Estamos preparados para ese calor y esa presión en la esfera humana? Eso sucede cuando nos encontramos en la audacia de quienes somos y estamos dispuestos a expresar toda la fuerza de lo que somos como un ser Creador con otra persona.

Durante muchos años en Sunrise Ranch hemos enseñado el proceso básico de la fusión. Lo llamamos la Única Ley de la Creación. La Única Ley de la Creación es una ley de fusión. El funcionamiento de esa ley da lugar a: Radiación, respuesta, atracción, unión, radiación unificada.

Es un proceso que comienza con radiación. Tiene que haber alguna radiación creativa que atraiga la fusión. Hay algo que irradia desde otra persona u otra cosa que es vivificante. El proceso continúa si hay respuesta a esa radiación. La respuesta a la radiación da lugar a la atracción. Vienen juntas y luego hay una fusión, lo cual es una unión. Las dos se vuelven una. Y el paso final es que hay radiación unificada. Ahora en esa unión, lo que era dos es uno y está irradiando algo en el campo que están compartiendo los dos juntos.

Describimos el proceso como si fuese totalmente unilateral. Casi nunca es así. Tiene que haber mutualidad y reciprocidad si queremos que funcione. Así que, inicialmente, el proceso de fusión implica radiación. Por lo general, no es totalmente unidireccional. Entre dos personas o dos entidades corporativas, como nos parece, hay algo que es irradiado por cada una. Y hay una respuesta que es mutua, y esa respuesta junta a las dos. Muy a menudo en el mundo de las relaciones, la radiación es modificada y calibrada: “Um, vamos a ver si puedo irradiar a esta persona. Vamos a ver si puedo ajustar mi radiación para que sea atractiva y traiga una fusión”. Bueno, si esos ajustes son un compromiso de la integridad de la radiación, estoy en problemas. Enseguida estoy en problemas—y también la fusión.

A menudo, en la experiencia humana, lo que la persona irradia es modificado para lograr la respuesta que quiere la persona. Aunque es comprensible que ajustemos lo que les expresamos a los demás para que lo puedan recibir fácilmente, la esencia de lo que expresamos no debería estar sujeta a ese tipo de ajuste. Si haces amigos basándote en ser alguien que no eres, tienes una amistad que carece de base.

Deja que el amor irradie sin preocuparte por los resultados. Tan solo deja que la radiación pura de la integridad de ti como ser esté presente. Y no estés preocupado por lo que atraerá y qué fusión resultará de ello. Podrías pensar en eso a nivel personal y podrías pensar en eso a nivel empresarial. Podríamos pensar en eso desde el punto de vista de lo que tenemos que ofrecerle al mundo como Emissaries of Divine Light. Deja que sea fiel a lo que es. Deja que la radiación del amor, la cual es la radiación del poder del universo, se presente lo más claramente posible a través de ti, en gama completa, grande y pronunciada, valiente y fiel a quien eres. Y deja que atraiga lo que atraerá. Hay afinidad en ese proceso, pero es una afinidad basada en fortalecimiento, no en debilidad o compromiso.

Es interesante que, en una fusión corporativa, a menudo lo que se está buscando es la propiedad intelectual de la sociedad anónima. Esa propiedad intelectual podría ser muchas cosas: licencias de software, ideas, inventos o procesos corporativos, por ejemplo.

Hay un paralelo a eso en la creación de un bebé. No pensamos en ello de esa manera y no hablamos de ello de esa manera, pero cuando el padre y la madre se unen hay alguna propiedad intelectual que se une, ¿no es así? Lo llamamos ADN. Está el código de la creación que aportan el padre y la madre, no solo en el ADN en sí sino en la epigenética que rodea al mismo.

La radiación que cada uno de nosotros tenemos para traer contiene el poder del universo. Es el poder dentro de los átomos de nuestro cuerpo. Es el poder de las estrellas y del amor en nuestros corazones. Es el poder del Amor Universal. La realidad es que estamos trayendo ese amor a un mundo humano infundido de odio.

Si pensamos en muchas de las personas que hemos respetado y admirado a través de los tiempos, está claro que cada una de ellas trajo el poder del amor a un mundo infundido de odio, ya sea Jesús o Nelson Mandela, o incluso John Lennon. El odio es el poder del universo expresado de una manera que no es fiel a su naturaleza.

Expresar el amor en un mundo infundido de odio es una parte muy amplia del arte de lo que significa ser un ser humano. Muy a menudo, nos enfrentamos a la pregunta: ¿Cómo amo ante la falta de amor en mi mundo… en esta persona, en esta circunstancia, en este grupo de personas? La respuesta a esa pregunta no es sencilla y no es fácil. Pero la fuente de la respuesta es ambas cosas. Deja que el amor irradie sin preocuparte por los resultados.

Emissaries of Divine Light se dedica a ser una expresión de ese amor, al enseñarlo y emitir un rayo de amor en el mundo. Junto a ese rayo de amor viene la propiedad intelectual, el código fundamental de una cultura de amor y un mundo de amor, un mundo que se junta y crea cosas en conjunto. Por lo que nuestra radiación es una radiación de amor, pero también es una radiación de propiedad intelectual, de un conocimiento, de una inteligencia que ve más allá de la ignorancia del mundo en el que vivimos. Así que existe una radiación de eso y un deseo de traer esa propiedad intelectual a medida que nos fusionamos con el mundo en el que vivimos.

Tengo entendido que Jesús habló de estar en el mundo pero no de ser del mismo. No obstante, creo que estamos aquí para fusionarnos con el mundo. Es posible fusionarse con el mundo y simplemente ser envuelto por completo por el mismo. Podrías perder tu integridad como ser humano y simplemente convertirte en una pieza más en un engranaje. Ese no es el tipo de fusión que me interesa. Quiero fusionarme partiendo de ser fiel a lo que sé y al amor que soy, y traer eso sin concesiones, irradiándoselo a todas las personas que conozco y al mundo. Quiero encontrar a aquellos que se sienten afín a eso de forma natural y que responden a eso de forma natural. Quiero encontrar a personas que de hecho ellas mismas traigan el poder del Amor Universal que se origina a partir del mismo lugar. Quiero fusionarme con eso por lo que soy capaz de cumplir con mi propósito y mi destino en mi vida a través de esa fusión de una manera en que no podría hacerlo sin ayuda.

Yo sí creo que estamos aquí para fusionarnos con el mundo, pero para fusionarnos sin concesiones en la integridad del amor que somos, trayendo la propiedad intelectual que tenemos, la cual se trata de traer sabiamente ese amor. El desafío que enfrentamos como seres humanos es traer el poder de ese amor a un mundo que está infundido de odio.

Te daré un pequeño ejemplo. En Internet me encontré con un video de Michelle Obama hablándoles a los educadores. Les estaba elogiando por el servicio que estaban ofreciendo, y estaba alentando a los jóvenes a ser empoderados y a construir nuestro país. Estaba conmovida, casi a punto de llorar, por el agradecimiento a los educadores. Ella estaba usando el poder de su oficina como Primera Dama para ofrecerles bendición y aliento. Y lo estaba haciendo de una manera entusiasta y sin duda alguna no partidista.

¿Tenía algún tipo de segunda intención al hacer eso? Supongo que realmente no lo sé. No me resultaron obvias. No sé cómo se interpreta a una persona que ofrece ese tipo de tono de amor y veracidad si está motivada por segundas intenciones, aunque supongo que es posible. No estoy afirmando que Michelle Obama es una santa, pero allí estaba ella, diciendo algo tan obvio y tierno.

Decidí publicarlo en mi página de Facebook, diciendo que mi publicación no era una declaración política sino solamente una expresión de agradecimiento por los que sirven. Apenas podía creer lo que se publicó en respuesta. Fue racista y depravado. No lo dignificaré repitiéndolo aquí. Pero fueron palabras motivadas por el odio. Las personas estaban usando la inteligencia y la energía que Dios les dio para dañar a otra. Y por supuesto, esto es solo un pequeño ejemplo de este tipo de cosas.

¿Cómo vivimos en un mundo de odio como seres de amor? ¿Cómo mantenemos nuestra integridad como seres de amor y seguimos irradiándolo y, de hecho, de alguna manera, cómo le hacemos frente a ese mundo, sin llenarnos de odio nosotros mismos? ¿Esta no es una cuestión crucial en una vida humana?

Deja que el amor irradie sin preocuparte por los resultados. Deja que la propiedad intelectual, el conocimiento que tienes, la inteligencia del Ser que está dentro de ti, brillen en tu mundo sin ser adulterados, sin importar lo que ves. Y por cierto, cuando reaccionas con odio al odio, te fusionas con ello de forma horrible. No solo estás en el mundo sino estás pasando a formar parte de la oscuridad cuando te fusionas de manera reactiva y no te fusionas de una manera que conserva la integridad de tu propio espíritu.

Sin la fuerte concentración espiritual personalmente, y la integridad de la expresión que surge de esa concentración, nos enfrentamos a dos malas opciones cuando se trata de fusiones. La primera opción es quedarse en casa y ver la televisión: no fusionarse, ser un ermitaño. La otra mala opción es ponernos en peligro en la fusión, y si no hemos encontrado nuestra fuerte concentración personal—si no sabemos quiénes somos y para qué estamos aquí—entonces eso es exactamente lo que sucederá.

Una concentración auténtica, fuerte y espiritual trae la fusión máxima, la cual está con el núcleo derretido de nuestro propio Ser. La fusión máxima surge de acudir a ello, sintiendo la radiación del mismo desde adentro de nosotros mismos, quizás señalado por otra persona pero que sin embargo se origina dentro de nosotros mismos. La fusión máxima es acudir al núcleo y a lo fuerte de ese poder dentro de nosotros, y amarlo abrumadoramente. Y así como esos átomos de hidrógeno son atraídos al centro del sol, nosotros, en esa respuesta, somos atraídos apasionadamente a ese núcleo dentro de nosotros mismos cuando estamos centrados en ese núcleo. Nos fusionamos apasionadamente con ese núcleo que es la fuente de nuestra propia integridad, la fuente que nos hace quienes somos. Y al estar dispuestos a perder la lucha de nuestra vida hasta ese momento, nos rendimos y nos entregamos a la única realidad a la que podemos rendirnos totalmente sin perder nuestra integridad—la realidad que nos hace ser más de lo que somos, no menos.

¿Entonces te unirás a mí en ese maravilloso viaje? Toma cualquier medida que tengas que tomar en este momento en el centro de tu propio Ser, sintiendo el poder y la fuerza y ​​la calidez y la belleza de eso. Enfrentándote a ello y avanzando hacia ello, sintiendo que se introduce aún más en ti, sintiendo la belleza y la maravilla de algo que es posible que al principio lo consideraras distinto de ti. Pero al abrazarlo, al rendirte a ello y liberar todo hasta este momento, existe una inundación de esa realidad a través de la consciencia, a través de la mente y el corazón. Y somos liberados a la plena expresión de nuestro verdadero Ser.

Entonces podemos decirle a nuestro mundo: Estoy aquí.  Estoy disponible para fusionarme creativamente en el panorama maravilloso y complejo de mi vida y la tuya. Estoy disponible para convertirme en un sol contigo, en una fuente de la radiación unificada del Amor Universal y en una nueva sabiduría para el mundo.


David Karchere

March 10th, 2017
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