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El Pulso del Espíritu

Nuevas ideas, inspiración y visión sobre el proceso de transformación espiritual



La fiesta de la vida

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¿Estás listo para cambiar el mundo? Yo lo estoy. Hay muchas cosas que están ocurriendo en el mundo en que vivimos. Esta semana el presidente de los Estados Unidos se retiró del Acuerdo Climático de París y, al hacerlo, truncó las esperanzas y los sueños de las personas de todo el mundo. Estoy seguro de que a muchas personas les pareció razonable lo que dijo. El único problema es que se basó en suposiciones erróneas.

Esa es la naturaleza del mundo egoico en que vivimos. A veces, partes del mismo parecen razonables. Pero muchas de las suposiciones subyacentes en las que se basa no son ciertas.

Aquí en Sunrise Ranch hemos estado hablando de la jerarquía, para gran susto de algunas de las personas que viven aquí. Este tema suscita el temor de que van a ser sometidos a una jerarquía humana degradante. Pero a pesar de todo, hemos estado hablando de la verdad de lo que es la jerarquía y de cómo toda la Creación está en una jerarquía, como si se tratara de un conjunto de muñecas rusas con las muñecas más pequeñas contenidas dentro de las que son más y más grandes.

La jerarquía humana está claramente fuera de integridad con la jerarquía natural en la que existe. El Acuerdo Climático de París fue un intento de aceptar ese hecho. Fue un paso inicial—no una solución en sí, sino un paso inicial de reconocimiento, desprendiéndonos del fenómeno de esconder la cabeza como el avestruz en el que hemos estado viviendo. Mientras tanto, hay personas en todo el mundo que están tratando de encajar en la jerarquía humana—o quizás incluso están tratando de encontrar una mejora dentro de la jerarquía humana—mientras ignoran cómo encajan en la jerarquía mayor del mundo natural.

Teniendo en cuenta la jerarquía encarnada de naturaleza, o incluso la jerarquía humana, nos estamos fijando en la forma externa de la realidad. Pero hay otra dimensión a este patrón. Antes de que incluso empieces a pensar en cómo encajas en cualquier jerarquía humana, o incluso en el patrón de la naturaleza que te rodea, está el propio patrón del Ser. Estás tú como un ser y yo como un ser, y la manera en que nos relacionamos a ese nivel. Y luego están todos los otros seres con quienes nos relacionamos. La manera en la que tú y yo nos relacionamos como seres es completamente diferente de cualquier jerarquía humana. Se siente diferente. Es diferente. Es única entre cualesquiera dos de nosotros. No se ve afectada por la “enfermedad de posiciones”. Si estoy dispuesto a sencillamente mostrarme sin sentir ninguna vergüenza como quien soy, y tú haces lo mismo, entonces descubrimos que hay una afinidad natural entre nosotros, una similitud, y entonces algo único que tenemos para crear juntos en el mundo, a cualquier nivel. Es único de nosotros dos, y cada uno de nosotros puede decirle eso a todas las personas que conocemos. Tú eres único y yo soy único, y al estar juntos, incluso la lógica te diría que estamos compartiendo algo que solo tú y yo podemos compartir. Estamos haciendo algo que solo tú y yo podemos hacer. Estamos tocando algún tipo de dúo que ningunos otros dos seres humanos pueden tocar.

Cuando ocupamos nuestro lugar único como un ser, descubrimos nuestra afinidad con todo el Ser. Lo sentimos y reconocemos. No estamos tratando de encajar en una jerarquía humana. Llegamos a conocer al ser que somos, y nos conectamos con todo el Ser. Es un gran descubrimiento. Es una cita cósmica, de ser a ser. Es una oportunidad para descubrir la riqueza incalculable que está dentro de todos los seres y entonces dentro de todo el Ser. Parte de esa riqueza se muestra como personas en nuestras vidas.

Si las estructuras del ego en nuestra psiquis se abren lo suficiente para ti y para mí, simplemente podemos estar presentes como lo que somos y tener una relación creativa. ¡Maravilla de maravillas! Pero por supuesto, eso no se queda ahí. Existe el reino animal y el reino vegetal y el planeta en sí, lo cual la gente a veces piensa que simplemente se trata de cosas muertas con un poco de energía dentro del mismo. Ese tipo de pensamiento da lugar a la aniquilación de las especies y al calentamiento global.

Mientras veo corretear a mi perro Malachi, es evidente que hay algún tipo de ser dentro de él. Él es un alguien—él no es solamente un algo. Este planeta es un alguien en conjunto, y una sinfonía de varios alguien. Hay ser en el mismo. Tiene un alma. El ser no es exclusivo de las personas.

Así como hay una estructura dentro de la cual existen las formas del mundo natural, el Ser tiene una estructura. Nos preguntamos qué pasa con esos seres que van y vienen. Nacieron en el mundo y en algún momento fallecen. ¿De dónde vinieron? ¿Adónde fueron? ¡Puf! Se han ido. Su lugar en la jerarquía humana ha desaparecido, pero hay una sensación de que están presentes. A nosotros como seres humanos nos resulta difícil entender eso.

Si has estado con alguien cuando fallece, todo se vuelve muy simple y obvio: a un nivel físico esa persona estaba aquí, y ahora no está. Su cuerpo permanece durante un tiempo, pero ya no está en el mismo. A otro nivel esa persona no se fue a ninguna parte. Está presente, y podemos invocar su espíritu en cualquier momento.

Hay una presencia perceptible del ser que no solo está en la carne. Podemos inventar historias sobre eso—historias religiosas, mitos, canalizaciones de todo tipo, todo lo cual es una expresión de nuestra percepción de esa dimensión del Ser que no está presente físicamente con nosotros.

La dimensión del Ser que no está encarnada actualmente en la carne es la misma dimensión del Ser que está presente con relación a todos los seres que están encarnados en la carne. Podemos acceder a ella en nosotros mismos. Podemos acceder a los niveles de nuestro propio ser que no están definidos por nuestra personalidad o nuestra educación.

Hay una creatividad que entra en nuestra experiencia humana física, mental y emocionalmente. Fue un pensamiento, un sentimiento, un deseo de actuar que era mayor que yo como ser humano; un impulso que no está definido por la personalidad.

Dentro de nosotros, hay una gran llamada a ocupar nuestro lugar—no solo nuestro lugar en el mundo, sino nuestro lugar en el Ser. Hay una llamada a pertenecer a esa realidad, a saber que somos amados por ella y que la amamos. Como seres, estamos enamorados por naturaleza de todo el Ser.

Tratar de amar es una cosa extraña cuando te das cuenta de que para empezar realmente amamos a todo el Ser. Y luego pasamos por algún tipo de amnesia con respecto a nuestro amor por las otras personas; y con esa amnesia, hay una ruptura del vínculo primario entre nosotros. Tal vez se parece a terrorismo, pero también se parece a muchas otras cosas. Y entonces, con esa amnesia sobre el hecho de que que nos amamos los unos a los otros, tratamos de amar. Es un poco raro. Cuando nos acabamos de despertar ante quienes somos y estamos dispuestos a ser quienes somos, nos damos cuenta de que el amor entre nosotros es natural. Ya existe. Es innato.

A veces la gente viene a donde yo vivo, en Sunrise Ranch, y quieren encajar. Ven una jerarquía humana y se preguntan cuál es su posición en la jerarquía. A veces se preocupan por eso. A veces tratan de subir la escalera jerárquica de Sunrise Ranch. A algunos de nosotros nos resulta gracioso. Para algunos de nosotros, el gran premio de consolación de la vida es tu lugar en la jerarquía humana. Tenemos un presidente que, quizás en la opinión de algunos, ha alcanzado la cima máxima de la jerarquía humana. ¿Qué significa eso? La posición podría significar algo para alguien que sabe quién es y su lugar en el Ser. Esa persona puede poner lo que es en esa posición, tal y como puede hacerlo con cualquier papel. Cuando conocemos nuestro lugar como seres, cuando estamos siendo nosotros mismos y sabemos que pertenecemos a todo el Ser, entonces se hace tan fácil ser parte de un papel en la jerarquía humana, sin importar lo que sea, y desempeñarnos con gran eficacia en el mismo.

¿Qué significa cuando alguien que sabe quién es como ser encarnado en forma humana despierta ante lo que es y se muestra en el mundo? No solo aporta el kit habitual de herramientas de la experiencia humana. Aporta el poder del Ser, el poder de la consciencia despierta, al mundo en el que vive. Ese poder, por falta de una mejor manera de decirlo, es mágico. Es mágico porque está conectado con lo que ya está dentro de todas las personas en todas partes. Está conectado con lo que ya está en toda la Creación—el Ser. Se dice que “Uno con Dios es mayoría”. Esa es una forma de decir que si conoces el ser que eres, y estás siendo el ser que eres, estás conectado a todo el Ser, a cualquier nivel.

Existe la dimensión del Ser que no está encarnada. Una palabra para eso es Dios. Tenemos la parte de este período en la tierra que se trata de ser humanos en la carne, por el tiempo que exista la encarnación. ¡Qué regocijo! Hay oportunidades únicas de estar conscientes y despiertos en la carne y de estar conectados con todo el Ser que no está en la carne.

Como ser humano, ayuda tener un sentido de humildad ante todo lo que no está sujeto al mundo humano. Eso es reverencia por Dios—la dimensión del Ser que no está definida por la carne física. Dios no se ve afectado por lo que sucede en la experiencia humana. Dios no se ve afectado por el Acuerdo Climático de París. Él no se ve afectado, o Ella no se ve afectada, por los terroristas en Londres. No hubo un concepto erróneo de la mente que entró en la conciencia de Dios, ninguna animosidad que entró en el corazón de Dios. Y por lo tanto, si Dios es la realidad que en este momento no está encarnada en la carne humana, podemos contar con esa realidad y abrirnos a la misma como si fuera algo puro y encantador y hermoso. Podemos abrirnos a la misma sin restricciones. Lo único que nos debe preocupar son los conceptos extraños que tenemos en nuestras cabezas acerca de qué es esa realidad—no la realidad en sí, la cual no se ve afectada.

Al abrirnos a la misma, nos abrimos al poder y a la presencia de lo que es la propia naturaleza del Ser, lo que alimenta toda la Creación. Nuestra palabra para eso es Amor. Llegamos a ser herederos de ese Amor en nuestra vida, por lo que lo traemos con gran eficacia al mundo en el que vivimos.

Está la magia de ese poder. Se necesita a alguien que sea un guerrero espiritual para traerla—un guerrero espiritual porque si somos algo menos que eso entonces seremos intimidados por la jerarquía humana. Nos preocuparemos de nuestro lugar en la jerarquía humana y por lo tanto llegaremos a un acuerdo tonto y no nos mostraremos con el coraje requerido del guerrero espiritual para traer el Amor con gran eficacia al mundo.

Por nuestra propia naturaleza, estamos trayendo el poder del Amor que somos. Este es el poder que cambia el mundo. Es ese poder mágico que llega a otra persona, que llega a una familia, que llega a una comunidad o una nación. Es ese poder que reemplaza los lugares oscuros y desiertos del corazón humano, y por la virtud de su presencia dice que las cosas podrían ser diferentes. Es ese poder que dice: “¡Despierta! No creas una mentira. No tomes las mentiras del otro como si fueran verdad. Alcanza tu poder, recuerda quién eres, ocupa tu lugar”.

¿Realmente puedes imaginar otra solución para este mundo en el que vivimos, si nosotros como seres humanos no ocupamos nuestro lugar de esta manera? ¿Crees que podamos averiguarla mientras tratamos de adaptarnos a la jerarquía humana, con toda la lucha que se produce en el estado egoico, preguntándonos quién está por encima y quién está llevando ventaja? Es difícil imaginar que alguna vez podría funcionar sin que se produzca un despertar en la consciencia de nuestro lugar en el Ser.

Podría ser que, al final, la respuesta a todo este horror del mundo en el que vivimos se parece una gran celebración del despertar—un poco de gran felicidad que simplemente nos supera como humanidad cuando nos damos cuenta de quiénes somos y con quiénes estamos y lo que estamos haciendo juntos. Todos los horrores de la jerarquía humana desconectados de la jerarquía natural terminan cuando vemos la alegría y la posibilidad y la gloria de todo ello—de este planeta, de los unos con los otros, del mismo proceso de la comunión y la Creación en el que estamos involucrados juntos. Los horrores de la jerarquía humana terminan cuando dejamos que nuestra mente se abra al propio patrón de la Creación para que podamos ser representantes del mismo en el mundo, viéndolo por lo que es. ¡Y no se parece a centrales eléctricas de carbón!

Este despertar también es una apertura en el corazón, permitiendo que se abra. ¿Oh, quieres decir que realmente tenemos que amarnos los unos a los otros? ¡Mi madre, eso promete ser difícil!

Con esta apertura del corazón, nos damos cuenta de que esta encarnación es una gran historia de amor. Hay veces que tenemos que mantenernos firmes—me parece justo. Pero al final, el mundo funciona cuando despertamos ante lo que es. Es una población de seres que encarnaron en la carne como parte de algo grande y glorioso y de celebración.

Hubo una consigna popular en el movimiento antibélico de los años 1960. Era una pregunta: ¿Qué pasa si organizara una guerra y nadie viniera? A eso le agregaré: ¿Qué pasa si todos estuvieran en la fiesta? ¿Y qué es la fiesta? La fiesta es la vida en la forma que está destinada a ser en este planeta. Esa es la gran fiesta. Es el festival del amor, es la celebración de la vida que está ocurriendo a todo nuestro alrededor en la que estamos destinados a participar, ojalá ocupemos nuestro lugar en la misma. No nuestro lugar en la jerarquía humana. Sin duda alguna, si ser el presidente de una empresa o el presidente del país es parte de la realización de quien eres, ve y hazlo. Se vuelve significativo a medida que ocupas tu lugar en el Ser.

¿Qué pasa si el mundo entrara en una gran danza de la muerte y nadie viniera? ¿Qué pasa si todos estuvieran en la gran fiesta de la vida?

Por muy terribles que sean los recientes acontecimientos terroristas en Londres, y por muy desalentadora que sea la decisión del presidente de los Estados Unidos de retirarse del Acuerdo Climático de París, nuestra respuesta es tomar parte en la gran fiesta de la vida que está teniendo lugar a todo nuestro alrededor. Conéctate en el gran patrón del Ser. Tal vez el resto del mundo nos acompañará.


David Karchere

July 14th, 2017
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