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El Pulso del Espíritu

Nuevas ideas, inspiración y visión sobre el proceso de transformación espiritual



La danza de reciprocidad

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Desde el 6 al 10 de febrero, 19 de nosotros compartimos un curso de cuatro días – “Convirtiéndose en un sol: inteligencia emocional y espiritual para una vida feliz y satisfactoria”. Fue una experiencia maravillosa. Fue, por la naturaleza del evento un curso, pero sin embargo fue algo más que eso. Nos reunimos para compartir una experiencia de aprendizaje, crecimiento y desarrollo. Pero también fue una experiencia del poder de un grupo. Cuando nos sentamos en círculo, podíamos sentir la fuerza de nuestra unión. Más allá de la unidad, hubo comunión.

En la creación de nuestro currículo – para la serie de cursos que hemos ofrecido y luego el currículo de cada curso – hemos dejado un rastro de migajas para guiar a los participantes a través del proceso creativo a medida que se desenvuelve en la experiencia humana. El resultado es una experiencia profunda de gracia – el gozo y la satisfacción del proceso creativo.

Se trata del desenvolvimiento que ocurre con el transcurrir del tiempo – el proceso. Entendimiento del proceso es un don enorme. Potencialmente, es también un terrible obstáculo. Por ejemplo, este curso, “Convirtiéndose en un sol”, se concibió como un curso introductorio. Luego tenemos una serie de cuatro cursos de “Espiritualidad Primigenia” que son la continuación. Después de esos cursos tenemos un “Programa de Liderazgo”, seguido de cursos y eventos más avanzados. Esto puede llevar a una psicología de espera: “Cuando termine con este curso o el próximo, entonces encontraré gracia. Alcanzaré la iluminación. Un día llegaré a ser un sol”.

Y sin embargo, el proceso creativo es que cuando encontramos gracia la llevamos ahora a todo. La creación es un proceso que se desenvuelve con el tiempo. Pero eso no ocurre de buena forma para nosotros como seres humanos a menos que nos hagamos presentes ahora y saquemos pleno provecho de la oportunidad de encontrar victoria en nuestras vidas ahora. Nos vemos obligados a abrigar la victoria de nuestra misión ahora, la victoria de vernos activados espiritualmente ahora. La victoria de vivir en gracia a pesar de todo. Entonces la psicología de la espera llega a su fin. Estamos ahora aquí.

En la profundidad del alma humana, estamos programados para la activación espiritual. Esa es nuestra espiritualidad primigenia. En nuestros corazones, y en lo más profundo de nuestra alma, estamos buscando por lo que tiene verdadero significado y verdadera importancia. Y vida. Estamos buscando lo que nos emociona y nos hace sentir exaltados. Buscamos aquello por lo que podemos responder, abrirnos y entregarnos, y al entregarnos sentirnos empoderados a ser un instrumento de eso a lo que nos hemos entregado.

Existe un tipo de entrega que nos hace débiles. Podemos entregarnos a nuestra condición de víctimas. Podemos entregarnos a aquellos que nos menosprecian y degradan. Podemos entregarnos a una cultura generalizada que es oprimente y nos priva de todo poder. Ese tipo de entrega sí nos hace débiles. Pero entregarnos a lo que nos activa espiritualmente nos hace fuertes.

¿Está buscando lo que lo activa espiritualmente? ¿Lo ha encontrado? Si es así, ¿se ha entregado? ¿Le ha entregado su vida? ¿Se ha activado?

Sería maravilloso poder embarcar en este proceso de activación espiritual sin tomar en cuenta a otras personas. Podríamos evitar los obstáculos de seres humanos,  todas sus imperfecciones, y las formas en que no hacen las cosas bien. La cierto es que la activación espiritual involucra otros seres humanos. ¿Está usted buscando otros seres humanos que generan en usted experiencias de activación espiritual? Yo sí. Es mucho mejor que estar con personas espiritualmente sofocantes. Cuando lo pienso, todas mis experiencias más poderosas de activación espiritual han ocurrido en relación con otros. ¿Qué tal ha sido su experiencia? Sí, algo profundo se abrió en mi interior. Pero siempre ha habido alguien más a mi alrededor.

Son muchas las facetas del poder de activación de Espíritu y muchas formas en las que podemos vernos espiritualmente activados. A nivel personal, he buscado personas que representen para mí nobleza y verdad, lo que es poderoso, sabio, amoroso y liberador. Cuando me lo han entregado, no ha habido cómo negarlo. Algunas de esas personas eran terriblemente imperfectas. Parte de la sabiduría de verse espiritualmente activado es saber que ocurre en relación con otras personas, pero en última instancia es algo que ocurre en nuestro interior. De modo que al entregarnos al proceso de activación espiritual, contamos con la oportunidad de descartar todo lo que ya no tiene valor y abrigar el valor de lo que se descubre. Se toma todo lo bueno y se integra. Se integra en uno mismo, se acoge en esa otra persona, dejando de lado todo lo demás.

Una personal débil busca perfección en otros, porque de existir fallas pueden detenerlos, sobrecogerlos, limitarlos. Una persona fuerte sabe que puede tomar lo bueno que se encuentra presente en otra persona; sin importar achaques de culpabilidad, limitaciones, condescendencia, cualquier desperfecto que tenga puede ser descartado. En el proceso, ocurre una poderosa activación. Ese es el oro/tesoro.

¿Está buscando personas que le hagan entrega de la oportunidad de activación espiritual en su vida? Estoy convencido que en lo más profundo toda persona está buscando eso. ¿Sabe de la manera en que usted lo está buscando? ¿Lo está encontrando? Si no es así, ¿por qué no? ¿Está realmente buscando con determinación? ¿Es usted lo suficientemente honesto como para darle encuentro y acogerlo cuando lo encuentra?

Cuando lo encontramos, ¿qué hacemos? Existe un baile de reciprocidad que engendra emoción y vida. Es el baile de entrega y respuesta a la activación espiritual. Es la danza de hacer algo en función de todo lo que recibimos; primero que nada, activamente apreciando lo recibido y expresándolo a personas que han sido instrumentales en ello. Es la danza de dar de vuelta, primero que nada a esas personas. Luego está la danza de bondad, tomando lo recibido y, en un último acto de gratitud, darle a otra persona y darle a nuestro mundo. Es un acto de apreciación, cumpliendo con una deuda de gratitud por lo recibido.

Vivimos en un mundo que a menudo no participa en esa danza de reciprocidad, sino en la danza de opresor y víctima. Con la opresión viene violencia de todo tipo. Cuando los pueblos indígenas se ven oprimidos y desprovistos de su espiritualidad primigenia, a menudo se tornan violentos. Esa violencia puede tornarse interiormente contra su propia cultura, sus propias familias y contra ellos mismos en forma de adicciones de auto-sabotaje.

Pero no solo ocurre a los pueblos indígenas. Vivimos hoy en la cultura occidental en una sociedad opresiva. Está la opresión de nuestra cultura de tantas formas diferentes – la opresión de la cultura corporativa, de la naturaleza de nuestros medios de comunicación, nuestra política, nuestra economía y nuestro sistema financiero. Está la danza de opresión cuando se comete violencia emocional y vibratoria contra otros seres humanos. A veces esa violencia se torna física; puede haber violencia doméstica, ojos en tinta y todo lo demás. Pero no siempre es opresión física. A veces es simplemente verbal – se emite como algún tipo de insulto o condescendencia que es opresiva. Esto no es una danza de reciprocidad. Es una danza de opresión. La sombra que complementa la opresión es la actitud de víctima. Y entonces, en esa danza de opresión, si hemos sufrido opresión y no nos hemos liberado, en última instancia terminamos oprimiendo a otros, de una manera u otra. Las víctimas se convierten en opresores.

La opresión y la actitud de víctima, a cualquier nivel, son los enemigos de la activación espiritual. Enemigos de la coherencia entre nosotros. Son los enemigos de cualquier acuerdo. Son los enemigos de la liberación. Son los enemigos de la unidad. La opresión es algo totalmente diferente a la danza de reciprocidad.

Cuando alguien es liberado, queda libre de llevar su activación espiritual al mundo y a otras personas. No para oprimir a otros, no para ser condescendiente, sino para llevar la activación del espíritu que lo ha activado, luego dejarlo vivir en el mundo, sabiendo que ese mundo necesita de ello. Con toda certeza, el mundo necesita la activación de las siete virtudes sobre las que hablamos y experimentamos en nuestros cursos: bendición, comprensión, acción, completar nuestra misión, pensamiento iluminado, valor y gracia. Es nuestro destino traer esa activación. Cuando la hemos recibido e integrado, cuando permitimos que nos cambie, contamos con suficiente para dar a otros. No sólo la idea, no sólo para enseñarlo – el verdadero poder está en la activación espiritual.

Cuando uno entrega su amor más elevado al corazón de otra persona, eso activa los sentimientos de amor. Esto no es solo una idea; no es solo una teoría. Decimos que es una virtud, pero no es solo un intento de ser bueno. Eso es un concepto de la danza de opresión. Es la liberación de un poder activador. No es sólo una idea; no es sólo una enseñanza. Cuando se comprende plenamente a otra persona, es como darle oxígeno. La cambia. Así es con todo poder activador con el que contamos como individuos para entregar a otros.

De modo que, ¿estamos juntos en la danza de reciprocidad con cualquier otra persona que quiera bailar con nosotros? ¿Sabemos quién se encuentra en la danza con nosotros?

He notado que las personas temen a las obligaciones. ¿Terminaré teniendo que hacer algo que no quiero hacer? ¿Sentiré una responsabilidad que no deseo asumir? Preguntas importantes. Mi pregunta es esta: ¿quién está en la danza con usted y quiere estar en la danza? No sé cómo estar en la danza de reciprocidad sin sentirme responsable por el bienestar de mi hermano y hermana – sin el sentido de responsabilidad de reciprocar y aportar mi contribución a la danza.

Si se siente llamado a la danza de reciprocidad, ¿puede negarse a asumir su papel sin perder su propia alma? Si ve a alguien luchando, ¿puede caminar de largo? Si ve a alguien llevando una pesada carga, ¿puede simplemente ignorarlo?

Hay personas ricas en los Estados Unidos que han decidido que no quieren participar en la danza de reciprocidad. De modo que, en esta nación en la actualidad, la concentración de riqueza está alcanzando nuevos extremos. Algunas personas que acumulan riqueza no parecen notar la gran injustica que están cometiendo.

Estudios de cultura humana revelan que donde la concentración de riqueza se torna extrema, la cultura se destruye. Sin reciprocidad, no existe una cultura saludable. Existen formas obvias en las que se rompe la reciprocidad en términos de recursos, luego están las formas menos obvias en las que la reciprocidad se desvanece. Si ve a alguien con el corazón herido y simplemente lo ignora, ¿es eso reciprocidad? La reciprocidad existe a todo nivel, incluyendo a nivel del corazón. Un corazón cerrado es un corazón que carece de reciprocidad, porque la verdadera reciprocidad está en todo. Es la expresión total de la vida.

¿Puede ver cuánto tememos a la verdadera unidad? Hablamos sobre unidad. Pero entonces tememos a la danza de reciprocidad y sabemos que somos responsables por hacer entrega de nuestro don a esa danza y asumir nuestro papel en ella. Tememos ver que no solo somos responsable por nosotros mismos y nuestro pequeño entorno, sino también somos responsables por el todo, por notar cómo va ese todo, por preocuparnos por el todo. En realidad, somos responsables no sólo por preocuparnos por lo que necesitamos, sino por prestar atención a lo que la danza necesita de nosotros.

En realidad, es liberador. La cultura en la que vivimos nos dice que no es así. Nos dice que tenemos que defendernos nosotros mismos para obtener lo que necesitamos, que no debemos prestar mucha atención a las necesidades de la persona a nuestro lado, mucho menos en la próxima cuadra. Que entonces será libre. ¿Qué tal le está funcionando eso? La danza de reciprocidad nos libera. Estamos en plena libertad de hacer entrega de los dones que tenemos para dar. Descubrimos que, al entregar nuestros dones, recibimos a cambio maravillas. Existe una danza de reciprocidad que nos llena de vitalidad y emoción. Todo lo que buscamos – todo el amor, toda la comunidad, toda la riqueza, toda la productividad, todo el gozo – está disponible en esa danza.

Es agradable sentir amor espiritual y abrigar la idea de unidad. Pero por esa espiritualidad, amor universal tiene que emerger en nosotros como seres humanos, tiene que activarse el corazón. Si su corazón se ha tornado frío y duro como piedra, ¡deje que se active! ¡Ábralo! De alguna forma, en algún lugar, expóngalo al poder de la activación de un amor más elevado. Búsquelo. Su corazón lo quiere. Sepa que lo quiere. Deje que la añoranza de su corazón lo guíe y encuéntrelo. ¿Lo está encontrando? ¿Qué está haciendo cuando lo encuentra?  ¿Se está entregando? ¿Está permitiendo que lo supere, que lo caliente, que lo active, de manera que lo que brota de usted es ese amor sublime? Si pudiera eludir su corazón, probablemente lo haría. Pero el Todopoderoso en nuestro interior creó nuestro cuerpo emocional por una razón. Se requiere para que el amor pueda expresarse.

Puede desplazarlo hacia el futuro. Es más difícil para algunos de nosotros – menos futuro hacia el cual desplazarlo. Existen todo tipo de razones por las cuales no reciprocamos. “Oh, no he tenido mucha experiencia con eso”. “Oh, no he tomado el curso”. “No soy muy diestro en eso”. “Nadie me lo ha pedido”. “No soy realmente ese tipo de persona”. “Otras personas son mejores”. “Me siento extraño”. “Soy tímido”. ¿Tenemos otras razones? “He dado traspiés antes”. “Soy demasiado joven”. “Soy demasiado viejo”.

A mediados de la década de los años 90 asumí liderazgo con algunos otros, mientras se decía que éramos demasiado jóvenes para dirigir – sin experiencia, sin saber qué hacer. Escuché decir eso durante varios años. Luego, un día alguien dijo: “Nos estamos poniendo demasiado viejos”. Recuerdo haber pensado: “¿Cuándo fue ese momento mágico en que todo era perfecto? ¿Cómo no me percaté?”

El momento mágico es ahora. El tiempo altera nuestra mente: “era tan bueno entonces”. O, “lo haré más tarde”. El momento mágico es ahora. Es ahora o nunca.


David Karchere

April 12th, 2018
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