Emissaries of Divine Light InternationalEmissaries of Divine Light International


El Pulso del Espíritu

Nuevas ideas, inspiración y visión sobre el proceso de transformación espiritual



Encontrando la paz

David-Karchere_NEW2014.200x243

El fin de semana del 15 de noviembre de 1969 yo estaba en el tercer año de escuela superior. Con amigos, alquilé un autobús desde mi pueblo natal, Westport, Conneticut, para participar en la marcha de Moratorio en Washington, en protesta a la guerra de Vietnam. El mes anterior, mis amigos y yo encabezamos una marcha de protesta desde mi escuela superior. Mil doscientos de nosotros salimos de la escuela para marchar tres millas hacia el centro del pueblo, donde yo fui uno de los que se dirigieron a otros miles. Igual que muchos otros, yo estaba furioso contra el gobierno que nos había engañado. A esas alturas no teníamos claro cómo había sucedido. Sólo que parecía que todo había salido mal. Más tarde, se tornó evidente, a través de los Documentos del Pentágono, las mentiras sobre la guerra que nos habían estados diciendo durante muchos años. A fines de 1969, 43,000 norteamericanos ya habían muerto en la guerra.

Medio millón de personas se unieron a la marcha en Washington. Comenzó en el “Mall”, donde mis amigos y yo nos ubicamos a unos cien pies del escenario de las bandas. Después de una serie de discursos y funciones musicales, Peter Seeger nos dirigió en una canción. Peter era un cantante folklorista, pero también mucho más. Era un hombre mágico. Sabía cómo hacer que toda una multitud se le uniera en sus canciones.

La manifestación en el “Mall” culminó con Peter cantando la melodía de John Lennon “Give Peace a Chance”. Años más tarde, Pete comentó sobre su experiencia con esa canción:

Me encontré frente la audiencia más numerosa ante la cual jamás antes había cantado. Cientos de miles, nunca supe a ciencia cierta cuántos. La multitud se extendía hasta donde llegaba la vista subiendo por la colina del Capitolio y más allá.

Yo sólo había escuchado la canción un par de días antes y confieso que la primera vez que la escuché no me impresionó mucho. “Es una canción bastante inconsecuente, no va a  nada”. Escuché a una joven cantándola en una manifestación de paz. Nunca había escuchado un disco de Lennon. No sabía si la gente reunida allí lo había escuchado tampoco. No obstante, decidí tratar de cantarla una y otra vez hasta que todos se la aprendieran.

Comenzaron a cantar y después de un minuto más o menos, me di cuenta que la multitud seguía creciendo. El grupo musical, ”Peter, Paul & Mary” subieron al escenario y comenzaron a cantar también. Un par de minutos más tarde, Mitch Miller también subió al escenario y comenzó a mover sus brazos. Me di cuenta que el ambiente se estaba poniendo cada vez apasionado. La gente comenzó a mover sus cuerpos y sus banderas al ritmo de la canción, varios cientos de miles de personas: padres con niños pequeños en sus hombros. Era una tremenda masa en movimiento.

La letra del coro de la canción se repetía una y otra vez. Todo lo que estamos haciendo es pidiendo que se le dé oportunidad a la paz. Con el sonido de medio millón de voces a mi espalda, me uní al canto.

Según un informe de la marcha la canción duró más de 10 minutos. Yo no tuve noción alguna de cuánto duró – pero me pareció una eternidad porque, en medio de la manifestación política, algo más comenzó a ocurrir. Trascendencia. Escuché los ecos de esa plegaria provenientes de ese medio millón de personas a mis espaldas y mi corazón de 17 años se abrió al cielo.

 Todo lo que estamos haciendo es pidiendo que se le dé oportunidad a la paz.

Estábamos conectando con una plegaria profunda en el corazón de cada hombre y mujer sobre la faz de la Tierra, por lo general sin pronunciarlo, a menudo, sin admitirlo, incluso a nosotros mismos. Y sin embargo, en lo más profundo del corazón humano existe una plegaria de paz, con todo lo que esa palabra significa, sabiendo que para lograr la paz, hay tanto más que tiene que ocurrir. La realidad de la paz trasciende el cese de guerra. Significa la activación de una experiencia que estaba siendo activada en el “Mall”.

Yo apenas lo podía creer. Todo el rencor de mi corazón se desvaneció y me di cuenta que había ido a Washington para eso – algo mucho más que una protesta política.

A pesar de que la guerra era diabólica, yo regresé con algo muy superior a una protesta. Tocó algo a lo cual he dedicado toda mi vida: crear un lugar para la trascendencia de la experiencia humana.

Denle la oportunidad, creen espacio para ella. Descarten todo lo que pueda estar bloqueándola – todas las cosas sin sentido de la experiencia humana, todas las mentiras y todo el miedo. ¡Denle una oportunidad a la paz! Creen espacio para ella para que pueda llegar.

Eso es lo que está diciendo el corazón humano.

Me ha sorprendido desde entonces cómo los seres humanos evitan entrar en contacto con lo que está en nuestro corazón de corazones – el deseo por la paz y el dolor que sentimos cuando ese deseo no se alcanza. Nos desplazamos en medio de gran sofisticación, tal vez enojados con la política y muchas otras cosas. Entonces, y simultáneamente, buscamos algún tipo de solución barata que no es realmente una solución. Todo el tiempo, manteniéndonos en contacto con esa gran añoranza y deseo que está presente en el corazón humano – ese deseo por la paz.

¿Cuán grande cree usted que es ese deseo en el corazón de la humanidad? ¿Cuánto piensa que los seres humanos quieren la paz alrededor del planeta? ¿Cuánto cree que duele en la experiencia humana el no tener paz? Es un infierno. Pero en vez de entrar en contacto con ese dolor de lo que significa vivir sin paz en la vida, y entrar en contacto con el enorme deseo de manifestar la paz, la mayoría de la gente prefiere vivir en sofisticación, en lo menos profundo de la experiencia humana. Eso es una generalización, sin duda, pero en nuestra cultura es algo prevalente. De vez en cuando alguien rompe el patrón y se percata de lo que está realmente ocurriendo.

En mi caso decidí regresar a la escuela superior después de esa marcha de protesta y continué con mi vida como antes. Pero una semilla había sido plantada que comenzó a crecer y se convirtió en mi vida. Estaba dispuesto a dejarme hundir en ese profundo deseo en torno a lo que habría de ser mi vida. Me dejé caer en lo que aprendí que era la respuesta para el mundo en el que vivía: que tenemos que abrir espacios para lo que deseamos profundamente y llamar su manifestación.

En la canción de Emeli Sandé titulada “Next to Me”, se encuentra esta letra:

No lo encontrará tratando de perseguir al diablo

Por dinero, fama, poder y avaricia

Nunca lo encontrará donde van los demás.

Lo encontrará, lo encontrará a mi lado.

Yo interpreto que a lo que se refiere la canción es a lo Divino, lo que trae paz.  Me percato que “encontrarlo” o “encontrar paz” es un asunto de reciprocidad. Buscamos la paz. La deseamos en nuestro corazón de corazones. En nuestro corazón de corazones deseamos algo con tanta intensidad que no sabemos qué hacer al respecto, aun cuando a veces no lo admitimos. Lo queremos, y si somos sabios comenzamos a buscarlo. Permitimos a nuestra alma encontrar lo que está buscando y no rechazamos esa oportunidad. Si realmente buscamos, encontramos.

Pero es recíproco también, en el sentido que cuando buscamos, no solo encontramos sino que lo que buscamos nos está buscando a nosotros y nos encuentra. La paz nos encuentra. Lo Divino nos encuentra. Cuando permitimos que el deseo de nuestro corazón se active en nuestra vida, es como un dispositivo localizador, de modo que lo que buscamos ahora puede encontrarnos. Hace que la búsqueda sea más fácil. No hay que ir a buscar por todas partes, porque lo que usted busca lo está buscando a usted. Lo que usted está buscando, usted está invitando – tiene su mano levantada.

¿Está dispuesto a ser encontrado?

Yo podría preguntar: ¿dónde está usted? Podría formular esa pregunta con todo tipo de tonalidades diferentes. Podría preguntarlo con exigencia: ¿dónde está usted y qué está haciendo ahí? Pero también podría preguntar de manera profundamente amorosa, formulando una invitación: ¿dónde está usted? La invitación implícita es que venga a mí, que me permita ir hacia usted. Esa es la verdadera búsqueda que lleva a verdaderos encuentros.

Cuando lo buscamos, y permitimos que nos encuentre, nos convertimos en la voz del que encuentra.

¿Dónde está usted? Lo estoy buscando. Venga a mí. Yo voy a su encuentro.

Eso es lo que está diciendo lo Divino. Algo glorioso ocurre: activación espiritual. Nos tornamos personalmente activados, porque ahora todos los factores creativos que encienden la vida humana entran en juego. Mediante nuestra búsqueda, esos factores pueden unirse e interactuar para crear una increíble fusión en la experiencia humana. Es, primero que nada, individual. Estoy viviendo una experiencia maravillosa con el poder creativo que me concibió. Estoy experimentando la fusión, encontrando y siendo encontrado, y luego, experimentando la paz de eso. De hecho, paz no es lo mismo que placidez. La paz puede ser sumamente activa y vivaz.

Pero habiendo experimentado eso individual y personalmente, ahora me convierto en un agente de esa experiencia. Me convierto en un agente del encuentro. He conocido la fusión en mi interior y ahora tengo la oportunidad de encontrarlo a usted.

El poder de la activación espiritual crea atracción cuando las fuerzas de la Creación son activadas en su interior y en mi interior. No somos solo inertes en relación de uno con el otro. No somos pasivos o desinteresados. Somos activados porque las fuerzas creativas en nuestro interior han sido activadas. Están siendo activadas en nosotros, y por ende, pueden ser activadas entre nosotros. Nos vemos atraídos por su poder creativo y el mío. No importa lo que usted trae a este ciclo de creatividad y lo que yo traigo, nos estamos uniendo.

Y entonces ocurre un tipo de comunión y fusión, liberando gran poder y capacidad. Surge in impulso creativo mayor que es liberado en el mundo.  Tiene lugar una apertura para la paz. Es una gigante apertura en el tiempo para lo Divino, que es lo que está pasando por ella. La paz es activada en la Tierra, realmente. No solo formulando plegarias al respecto – el poder de la paz llega activado a través de personas en fusión.


David Karchere

May 24th, 2018
Copyright © 2018 by International Emissaries

Posted in David Karchere | Print this page

Leave a Reply


back to top