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El Pulso del Espíritu

Nuevas ideas, inspiración y visión sobre el proceso de transformación espiritual



¿Dónde está el Dios de este valle?

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Es tan bueno estar en el entorno natural del valle donde vivo, entre los pinos y las rocas de granito al oeste y la piedra arenisca roja y la roca de piedra de frontera al este.

¿Dónde está el Dios de estas colinas? ¿Dónde está el Dios de este valle? ¿Él está aquí? ¿Ella está aquí?

¿Dónde está el Dios de la comunidad donde vivo, Sunrise Ranch? ¿Dónde está el Dios de todo lo que sucede aquí? ¿Dónde está ese Dios?

¿Dónde está el Dios del lugar donde vives? ¿Alguna vez has sentido una soledad que insensibiliza el corazón mientras conduces en las urbanizaciones suburbanas? ¿Has sentido un caos desesperado y frenético mientras vas en el transporte público a través de una gran ciudad?

Yo veo el valle donde vivo como un símbolo para todo el mundo. Cualquier lugar donde las personas viven podría ser visto de esa manera. Mientras miro los pastos, los edificios, la piedra arenisca y los pinos de donde vivo, me pregunto: ¿dónde está la presencia del Dios Viviente?

Muchas de las personas que vienen a través de este valle en números cada vez mayores se encuentran en un período crítico de su recorrido por la vida. El punto de ese viaje es volver a casa. Y el camino a casa es a través del corazón. No hay ninguna otra manera real de volver a casa. Nuestros dos pies son buenos para muchas cosas. Pueden llevarnos a lugares en el mundo físico. Pero nuestros dos pies no nos pueden llevar a casa.

El camino a casa es a través del corazón. Al final, el corazón transparente es el que nos permite estar en casa. Al estar en casa, traemos la presencia del Creador a la Creación. Se supone que debemos hacer eso como seres humanos. Este valle ansía la presencia de Dios de esa manera. Muchos seres humanos vienen a este valle, deambulando en su viaje, y el valle está aquí para ellos. Y hay personas en este valle que están aquí para ellos.

Pero si escuchas el viento y abres tu corazón a este valle, sentirás su ansia por la presencia del Dios de este valle.

Este valle es un símbolo para toda la tierra. Esta tierra fue hecha y diseñada para vivir en presencia del Creador, la presencia de Dios cualquiera que sea su nombre. Nosotros, como humanidad, estamos hechos para ser esa presencia. Después de todo, eso es lo que se dice en esa historia antigua de nuestra creación transmitida en el libro del Génesis. Se describe al valle como un jardín. Se dice que fuimos creados a imagen y semejanza del Creador, lo que debe significar que tenemos esa bondad, ese carácter, esa realidad incorporada en nosotros.

La historia dice que estamos presentes para cuidar y mantener la Creación. Si lees entre líneas solo un poco, no es muy difícil ver que hubo una intención pre-encarnacional descrita en las palabras de la historia. Vinimos aquí por una razón. ¿Por qué hemos venido a la tierra? Para ser el Dios de este valle, del lugar donde vivimos, dondequiera que pueda estar.

En el corazón de cada persona hay un anhelo, un deseo de conocer al Dios verdadero. Puede haber mucho resentimiento, resistencia y rechazo de la religión. Dado el estado de la religión en nuestro mundo de hoy, bien podríamos entender cómo podría ser así. Pero eso no cambia lo que está en el corazón y en el alma de todo ser humano. Es el anhelo de conocer la presencia del Creador.

La verdad es que el Creador siempre está presente. No me importa cómo te trate cualquier ser humano de sexo masculino. La verdad es que Dios Padre siempre está ahí para ti. No me importa cómo te trate cualquier ser humano de sexo femenino. La verdad es que Dios Madre siempre está ahí. Siempre.

Cuando caminamos por el sendero del corazón, descubrimos que al abrazar la realidad de Dios Madre y al abrazar la realidad de Dios Padre, esas realidades son activadas a través de nosotros. Se hacen reales en nuestro propio corazón y mente. Nos convertimos en eso sin engaños, sin pretensiones de superioridad moral y sin el habitual sentido mermado de lo que significa la palabra Dios. El Dios de este valle se muestra a través de los seres humanos. Hay una presencia que llena el valle, de tal modo que todos los que deambulan y viajan a este valle sienten esa presencia. La sienten al conocer a alguien en la recepción de Sunrise Ranch. La sienten cuando conducen a través del recorte en el Rimrock. Miran la piedra arenisca roja y sienten la presencia del Dios Viviente.

Honro a los nativos americanos que vivieron aquí desde hace muchas décadas. Todavía podemos ver los círculos de los tipis en el valle. Recogemos puntas de flechas en la cima de la Green Ridge. Ellos trajeron la presencia del Creador a este valle.

En estos tiempos, ha habido un pequeño núcleo de personas conscientes espiritualmente que han vuelto a casa por el sendero del corazón en Sunrise Ranch. Hay un pequeño núcleo de personas para quienes la Única Ley de toda la Creación es algo más que un principio, o una idea, o una enseñanza, sino para quienes es una realidad viva. Es el funcionamiento del poder de la Creación a través de un ser humano. Es un ser humano honrando la presencia del Creador y, por lo tanto, entrando en la experiencia de traer esa presencia. De esta manera, el Dios verdadero está presente a través de los seres humanos despiertos espiritualmente en todo el mundo.

La realidad de Dios es la misma esencia de la Creación. Es el Creador que vive en cada átomo, cada célula, cada planta, cada animal y cada ser humano. Ese poder de la Creación se expresa de modo muy singular a través de un ser humano. Nosotros, aunque brillamos, no brillamos de la manera en que brilla el sol. Aunque crecemos, no crecemos del mismo modo que las plantas. Tenemos la increíble capacidad como seres humanos de traer el poder de la Creación al mundo de un modo que es único para nosotros.

Tenemos ese poder para darlo. Lo llamamos Amor. Es el poder del afecto. Es el poder del Espíritu Santo. El Espíritu Santo está en todas las cosas. Tiene la capacidad de ser expresado y encarnado exclusivamente a través de los seres humanos. Ese espíritu llena las rocas de este valle. Forma la cúpula aérea de abarcamiento para todos los que vienen a este valle.

El Espíritu Santo es verdadero porque aquí hay personas que realmente, realmente, realmente se aman los unos a los otros. Del mismo modo en que las vigas de la cúpula geodésica en Sunrise Ranch sostienen la misma, también lo hacen los lazos de amor entre las personas al crear un espacio en el que el Espíritu Santo puede vivir en este valle.

Yo te digo que el Creador no está separado de la creación de Él o Ella. El Creador no está separado de lo que emana de Él o Ella. Tú no estás separado de tu espíritu, ni yo tampoco. Así que cuando las personas tocan el espíritu de este valle, ellas tocan al Dios de este valle. Viene a través de las personas que conocen esa realidad y que la comparten en colores vivos entre sí; las personas que se han convertido, a través de su inocencia y franqueza y su transparencia, en el Dios de este valle. No en un anciano arriba en el cielo acariciando Su barba o mirándonos desde Su nube con ira. No estoy hablando del Dios de la religión. Estoy hablando del Dios verdadero.

El Dios verdadero es el Dios de todos los valles y todos los árboles y todos los ríos y todas las personas y todos los terrenos en toda esta tierra. Pero en la mayoría de los lugares no hay personas, como las hay en Sunrise Ranch, que abrazan esa realidad para sí mismas y la comparten entre sí de manera generosa. Dondequiera que eso ocurra, bendice a esas personas, y que lo que cada uno de nosotros hace en nuestras propias vidas ofrezca amor y apoyo y aliento e inspiración para dichas personas dondequiera que se encuentren. El Dios de su valle se muestra a través de ellos.

Lo que sabemos con certeza es nuestra propia experiencia. No podemos hacer nada con respecto al hecho de que se muestren o no, pero podemos hacer algo para que nosotros nos mostremos. Podemos hacer algo con respecto a la manera en que abrazamos la realidad que está en nosotros, y con respecto a la manera en que la expresamos en este mundo.

Una antiquísima táctica de la naturaleza humana es desviar la atención del propio comportamiento destructivo de uno señalando a los demás con el dedo. El viejo refrán dice: Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te apuntan a ti. Ten eso en cuenta cuando oigas a alguien hablar mal de los demás.

El ejemplo más evidente de eso en la historia reciente de la escena mundial es la Alemania nazi. La única manera en que pudieron lograr lo que estaban haciendo—y lograr es una palabra bastante extraña de usar—fue que distrajeron a la población señalando con el dedo a los judíos, los gitanos, los homosexuales, los ingleses, a cualquiera. Mientras podían desviar la atención a sus supuestos enemigos, las personas no serían conscientes del horror de lo que estaban haciendo los mismos nazis.

Algunos de los que están en la política hoy en día son expertos en eso. “No te preocupes por mí. Presta atención a todas las personas que estoy señalando con mi dedo”.

Esto hace que uno sienta vergüenza de ser estadounidense. Pero es una antiquísima táctica. Hay figuras públicas—algunas de ellas políticos y algunas de ellas en los medios de comunicación—a quienes solo necesitas escuchar durante aproximadamente un minuto para saber que son presumidas, arrogantes y mordaces. Y si te preguntas: “¿Cómo es que son tan persuasivos con un porcentaje tan grande de la población estadounidense? ¿Cómo? ¿Cómo sucedió eso?”. Te sugiero que es exactamente por esta razón. Ellos desvían la atención de sí mismos a todos los supuestos enemigos alrededor. Y además han apelado al miedo y al odio de la población que están extendidos.

Pero no es solo en la escena política que ocurren semejantes cosas. En todos los niveles de la experiencia humana donde alguien no honra, no expresa ni encarna al Creador que tiene dentro, esa persona recurre a señalar con el dedo. Es previsible en mi experiencia. Ellos tienen que echarle la culpa de su expresión vacía a algo o a alguien, y desviar la atención de sí mismos. Pero para alguien que sabe lo que está pasando, es como si levantara un cartel que diga: “No hay ningún Dios aquí”.

Es muy sutil la línea de distinción entre decir la verdad, la cual es una cualidad muy necesaria en nuestro mundo actual, y la deshonestidad, la culpa, la proyección y la difusión de sospecha y miedo. La línea es sutil, pero es una verdadera línea. Se cruza todo el tiempo cuando hay un vacío en el corazón.

A nivel individual, lo que realmente importa no es el engaño y la manipulación de los demás. No se puede esclavizar a un hombre o una mujer que es realmente libre en su propio corazón. Un hombre que es realmente libre en su propio corazón no está sujeto a la difusión de la sospecha y el miedo. Él no apoya el odio.

Un hombre que es libre en su propio corazón es libre de expresar el Creador que es. Una mujer que es libre en su propio corazón es libre de traer al Creador que es. Independientemente de lo que otra persona diga o haga, Dios Madre está presente. Esa realidad está presente para todos los que la conocen a Ella y la abrazan a Ella y la expresan Ella y encarnan a Ella.

Independientemente de lo que algún hombre haga o no haga, la realidad de Dios Padre está presente en ese hombre, está presente en todos los hombres, está presente y disponible para cualquier hombre o mujer. Ese Amor está presente, ese poder está presente para todos nosotros. Y a través de la magia del funcionamiento de la Única Ley, nos convertimos en lo que tocamos y a lo que respondemos, en lo que abrazamos y luego expresamos. Nos transformamos mágicamente—nos transformamos maravillosamente—en el color vivo de nuestra vida. No solo en nuestra vida religiosa o espiritual, sino también en nuestra vida real. Y luego heredamos el privilegio de compartir esa realidad con otras personas y con cualquiera que la conozca. Y si la conoces y yo la conozco, entonces la compartimos. Reconocemos nuestras “cosas”.

Hay dos tipos de cosas que se pueden reconocer. Están todas las cosas de la sombra… todas las pequeñas mentiras que te puedes decir a ti mismo y a las otras personas, todas las pequeñas deshonestidades, toda la mezquindad y el daño que está dentro, todo el dolor del corazón, toda la ira, todo el miedo. Lo reconocemos o lo desconocemos. Si lo reconocemos, ponemos nuestros brazos alrededor de ello. Decimos: “¿Sabes qué? Te amo de todos modos. Amo todas esas cosas no porque quiero perpetuarlas, sino porque me amo a mí mismo y amo lo que está en mí”. Lo amo de modo que se vuelve íntegro.

Nosotros reconocemos nuestras cosas o las desconocemos: “Me hiciste hacerlo. Es tu culpa. Soy infeliz por ti”. Y si lo desconoces, eres infeliz; y si lo reconoces, eres feliz. Cuando reconoces tus cosas, haces exactamente lo que el Dios tuyo está haciendo. El Dios tuyo reconoces tus cosas. Así que cuando reconoces tus cosas, también reconoces tu creatividad, reconoces al Dios que está dentro de ti. Estás siendo la realidad del Creador que eres. Este es el segundo tipo de “cosas” que reconoces—la fuente sagrada de tu ser y todo lo que fluye de ella.

Todo va junto. Sospecha de alguien que está tratando de reconocer a su Dios sin reconocer sus propias cosas. Es una persona peligrosa. Es alguien que reconoce a su Dios y luego pone sus cosas sobre ti. Naturalmente en realidad no reconocen su creatividad porque no se puede hacer eso realmente sin hacer lo que el Dios dentro de ti ya está haciendo, lo cual es reconocer todo de ti mismo y asumir la responsabilidad de ello.

Nuestra energía sigue nuestra conciencia consciente. Cuando nos volvemos conscientes de nosotros mismos—cuando vemos nuestras cosas—el espíritu santo de quienes somos comienza a llenar esas cosas y comienza a transformarlas. Las cosas empiezan a cambiar, simplemente porque hay consciencia ahí, y con consciencia hay energía. Y nuestra energía como creador es, en última instancia, creativa. Por lo que el funcionamiento del Amor está en marcha en el corazón, llenando todos esos espacios vacíos, todas esas cosas heridas, todos esos malos recuerdos, y somos libres.

Ese mismo espíritu se desborda y llena el valle donde vivimos. ¿Dónde está el Dios de este valle? Yo digo, aquí mismo. Donde se muestra el Dios verdadero, no solo hay una experiencia de volver a casa, sino de estar en casa en un lugar donde puede ocurrir la Creación. Todo el planeta Tierra está destinado a ser esa casa.

Dondequiera que estés, si vuelves a casa a través de tu propio corazón, es casa porque estás ahí y no mancharías ese lugar con tu propia discordia.

Estoy en casa, y estoy trayendo la paz y el bienestar, la satisfacción, la seguridad, la comodidad de la casa aquí mismo donde estoy.

 


David Karchere

July 14th, 2016
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