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El Pulso del Espíritu

Nuevas ideas, inspiración y visión sobre el proceso de transformación espiritual



Cielo aquí y ahora

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Por lo general, se piensa que el cielo es un lugar que experimentas “después”, si es que se piensa en él. Es el más allá, como a veces se lo denomina. O en algún lugar totalmente alejado del espacio humano en el que vivimos.

Aunque el cielo pueda ser una realidad en otro momento o lugar, el cielo es una palabra para el espacio sagrado consciente. Es un nombre para una experiencia aquí y ahora.

Para muchos individuos, no hay conocimiento de un espacio sagrado consciente. Y entonces, entre cualquier dos personas o un pueblo colectivo, no hay conciencia de la cúpula de lo sagrado que puede rodear a las personas espiritualmente conscientes, llenas de pensamientos y sentimientos que son sanos, correctos y amorosos.

En el mundo en que vivimos, podemos estar tan preocupados con el espacio físico y todo lo que está sucediendo en ese espacio físico, y, por supuesto, hay una atención correcta a las cosas físicas. También podemos obsesionarnos con el espacio de la personalidad. Este tipo de preocupación y obsesión obstaculiza el conocimiento del espacio sagrado. Puede ser un obstáculo para el conocimiento del cielo que potencialmente se comparte entre nosotros.

Muy a menudo en nuestra experiencia humana, no somos conscientes de lo que sucede en los reinos de la energía etérea que estamos compartiendo todo el tiempo entre nosotros. Podemos estar muy conscientes del espacio de la personalidad, del espacio físico, sin darnos cuenta de lo que está sucediendo en el espacio sagrado, o el espacio que es potencialmente sagrado, en el cielo del Ser que tenemos la oportunidad de compartir juntos. Y, por supuesto, sabemos lo que sucede en el espacio del Ser que debería ser celestial, si estamos inconscientes y preocupados de otras maneras: se vuelve más infernal que celestial.

Cuando se vive en este tipo de inconsciencia, la energía que se genera entre las personas—y los pensamientos y sentimientos asociados con esa energía—se dirige a la división y la separación. Y en lugar de comprensión mutua, hay juicio mutuo y crítica, y una ausencia de bendición. La humanidad intenta seguir en ese estado y hacer lo mejor de ello. Pero ahora estamos descubriendo otra oportunidad.

La canción “Soy luz” de la cantante y compositora India Arie contiene estas palabras:

Yo no soy las cosas que hizo mi familia
No soy las voces en mi cabeza
No soy los pedazos del quebrantamiento adentro
Soy luz …

Su canción es un rechazo de las cosas en el espacio físico y en el espacio de la personalidad como una realidad definitoria.

Sí, encarno quién soy en el mundo en el que vivo. Tengo todas estas experiencias externas. Pero vivo conscientemente en un espacio sagrado que es más grande que las formas físicas y el espacio de personalidad en el que vivo.

Me pregunto si tu, que está leyendo este Pulso de Espíritu, podrías entrar en un experimento consciente mientras lees. En este momento, intenta rechazar tu mundo de personalidad como una realidad definitoria. Olvídate de cualquier dinámica turbulenta que puedas tener con las personas que te rodean. Y rechaza tu realidad física exterior como la realidad que te define. Explora otro espacio, un lugar de energía etérea que se habita con otras personas espiritualmente conscientes.

Este es un espacio de comunión. Es un espacio para conocer a otros que están en ese mismo espacio.

En el mundo definido por la personalidad, no hay mucha comunión y no hay mucho conocimiento real del uno y del otro; no hay comprensión ni bendición. Hay tantos esfuerzos humanos donde dominan la personalidad, la cultura y la realidad física. Algo podría estar intentando ser creado, y la gente no puede entender por qué no se logra. Podría ser un proyecto, una familia, una relación, una organización. Podría ser una nación o el mundo. Pero de alguna manera no parece unirse para lograrse.

En un mundo definido por la personalidad, el lugar donde las cosas se unen no se conoce. Y si el hombre o la mujer no están unidos, ¿cómo puede el mundo de ese hombre o mujer serlo? Si no estamos juntos en el espacio sagrado que potencialmente compartimos, ¿cómo podemos esperar que el mundo que compartimos se una? ¿Cómo podemos esperar que los proyectos que emprendemos ganen peso y tracción en el mundo? No podrán. No pueden.

Tenemos la oportunidad de tomar conciencia del cielo que estamos compartiendo. La creatividad en ese cielo es fácil: no requiere trabajo estar en ese espacio. En ese espacio, hay un envolvimiento natural de la Creación.

Cuando pensamos en la Creación, a menudo pensamos en las manifestaciones externas de la creatividad. Cuando usamos la palabra Creación, pensamos en las formas del mundo natural. En nuestras propias creaciones, están las manifestaciones físicas. Pero también hay una creación en desarrollo en el cielo que tenemos la oportunidad de compartir. Hay forma celestial en ese espacio antes de que exista una forma física. Y esa forma celestial se crea tan fácil y sin esfuerzo. Existe una realidad en desarrollo del diseño innato del Ser que se ve cuando las personas están conscientemente presentes y abiertas a ello.

La canción de Bryan Adams de la película Don Juan DeMarco habla de ver a sus hijos aun no nacidos, en los ojos de ella. Es un pensamiento tan hermoso y amoroso. Habla de la forma de la Creación en conciencia, en mente y corazón, y en las dimensiones invisibles del cielo que compartimos juntas. Esa forma de la Creación se sostiene en esencia allí.

Le digo a la gente de la comunidad donde vivo, veo el futuro de Sunrise Ranch en tus ojos. En esencia, le digo a la gente, veo un nuevo mundo en tus ojos. Siento un mundo nuevo contigo. Veo una nueva realidad de la humanidad en ti. Esa es una realidad en desarrollo en cada persona, y se está desarrollando en el cielo que compartimos juntos.

Existe esta gran tendencia humana a vivir en auto-actividad—una obsesión con el mundo físico, cultural y de la personalidad. La mente piensa que está a cargo, sin darse cuenta del orden implícito de las cosas o del desenvolvimiento natural de la realidad que tiene su propio diseño. Y entonces la gente impone varias formas de Roundup en todo tipo de cosas, y no solo en los pastos. Buscan erradicar lo que no quieren en su vida o en el mundo.

Hay un diseño existente en la vida. Hay un diseño dentro de nuestro Ser y dentro de todo Ser. Cuando vemos que no somos las dimensiones de la personalidad o físicas del ser, y que estamos en casa en el cielo del Ser, entonces comenzamos a tener ojos para este diseño implícito y en desarrollo. Lo vemos en otra persona. Lo vemos en el mundo natural que nos rodea. Lo compartimos juntos.

Estamos actuando creativamente hacia otro ser humano cuando somos testigos de la realidad del Ser que ellos son. Esto tiene grandes implicaciones para lo que le sucede en su experiencia de personalidad. Afecta pensamiento y sentimiento. Cambia lo que se manifiesta en el mundo.

Tu vida cambia cuando alguien realmente ve quién eres: cuando alguien ve la realidad en desarrollo de tu Ser y ve más allá de las cosas que hizo tu familia y las voces en tu cabeza y los errores que has cometido, las cosas que te causan dolor, las piezas del sueño que dejaste atrás, el color de tus ojos y la piel en el exterior, tu edad y tu raza. Los ojos del amor ven algo más. Eso es tan poderoso. No es una imposición de algo. Es el percibir de algo.

El acto de ver la verdad de otro ser humano es un acto creativo. Algo sucede cuando se ve, que de otro modo no sucedería. El orden de expansión que está allí, el diseño del Ser que está allí, de alguna manera florece a la luz de ser atestiguado.

En el espacio sagrado, heredamos el poder de la Gran Madre de toda la Creación. Es la capacidad de envolver algo en amor. Ese poder nos es dado, para ser activado en el cielo que compartimos. Tenemos la capacidad de rodear la realidad que se desenvuelve en cada cual: para apreciarla, abrazarla, verla con ojos amorosos.

La historia de la Creación en el Génesis habla hermosamente de estas cosas. Habla de la fruta cuya semilla estaba en sí misma. La semilla, el mismo ADN de la Creación, también está dentro de nosotros. No solo en nuestros genes, sino en la naturaleza misma de nuestro Ser. Cuando estamos viendo eso en cada cual, estamos convocando su aparición y su desarrollo. El mundo entero se está desarrollando aquí y ahora entre nosotros. Hay brotes verdes de una nueva cultura que nacen en el espacio que compartimos. Cuando compartimos en el espacio sagrado del cielo, la energía etérea que estamos trayendo a todas las facetas de nuestra vida cambia.

El cielo es a menudo arruinado por malentendidos, por juicio y acusaciones, y por la ceguera hacia los procesos de Creación. Se echa a perder cuando una persona está enredada en el yo de la personalidad. Y si quieres ser ciego, haz eso. Juzga, culpa e ignora el patrón de la Creación. Vive en el mundo del yo de la personalidad. No puedes ver claro si estas enredado en las cosas que hizo tu familia y en las voces en tu cabeza y los quebrantamientos internos. Si estás enredado en ese mundo de la personalidad, no puedes saberlo, no lo entiendes, y no estás viviendo en el mundo real.

Que podamos liberarnos para nacer en el mundo real y ser parte de la creación de las formas del cielo que permitan que las formas de la tierra y las formas de la personalidad sean lo que deben ser. Las formas de la personalidad nunca pueden compensar las formas del cielo. Pero las formas de personalidad pueden expresar lo que está en el cielo y encarnarlo en la maravilla de la expresión humana.

Estamos constantemente naciendo a nuestra personalidad, no definidos por ella.

Soy luz. Soy una bendición. Soy comprensión. Tu eres eso también.


David Karchere

September 7th, 2018
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