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Archive for June, 2018

Generare

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Quiero añadir mi voz para honrar a los jóvenes que dirigieron la marcha en la ciudad de Washington, D.C. el 24 de marzo. Quiero honrar a los estudiantes de la escuela superior Marjory Stoneman Douglas que valiéndose del horror que vivieron lo tornaron hacia una acción positiva. Un comentarista de noticias dijo que hay lugares malos hacia los cuales llevar la ira que destruyen a la persona y la tornan en cínica; pero por otro lado están los lugares creativos para llevar la energía que emerge de la ira. Considero la actitud desafiante y feroz de los jóvenes algo maravilloso que atestiguar.

Observé la enorme solidaridad entre ellos. Había personas hablando sobre la verdad y el poder del espíritu humano ante los intereses de grupos económicos que están corrompiendo nuestra política y erosionando nuestra cultura en el país. Observé cómo los jóvenes hablaron con gran confianza y seguridad, gran fortaleza: ¡Nunca más! ¡Nunca más!

¿No podemos todos decir eso? No podemos controlar lo que el mundo hace, pero, ¿no hay algo en nuestras propias vidas que no estamos dispuestos a soportar más, algo que ya no tiene cabida en nuestro mundo? ¿Algo que tiene que desaparecer en nuestra actitud y expresión en el mundo? ¡Nunca más! Contamos con el poder de la ferocidad que pone fin a lo que tiene que terminar y da inicio a lo que tiene que empezar. Doy gracias porque sus voces están llevando sanación a la energía de todo el país. Nadie sabe a dónde nos llevará a política. Pero estos jóvenes han inyectado la voluntad que existe en el corazón del espíritu humano, que es amor; algo trascendental, algo poderoso desde su interior.

En nuestro proceso de despertar llegamos a un punto en que nos percatamos que la única manera de encontrar nuestras propias vidas es mediante la expresión incondicional del poder del amor que reside en nuestro interior. Ese poder, que todo perdona, no fluye de nuestro intelecto, a pesar de que puede guiar nuestro intelecto. El poder del amor no es juzgar el mundo que nos rodea. No es decidir si alguna circunstancia en particular es adecuada o no donde expresar nuestro amor.  No es cuestión de decidir si alguna persona en particular merece nuestro amor hoy. Toda persona que decide irradiar amor incondicional ha tomado una decisión respecto a un estilo de vida. Sabe que es la única forma de ser, y descubre que cuando ama incondicionalmente se descubre liberada. Se libera para poder ser y en forma genuina expresar lo que es. No está constantemente revisando si surge el momento correcto o el lugar perfecto, la circunstancia perfecta, la persona correcta con quien expresar la energía más poderosa en el planeta. Simplemente está irradiando su amor todo el tiempo. Esencialmente está diciendo: “Yo soy así y esto es lo que hago. ¿Qué tal usted?”

Cuando tomamos esa decisión nos enfrentamos al mundo y a los patrones de la cultura que nos rodea. Incluido en esto está la manera en que interactuamos con esa cultura – cómo nos relacionamos con otras personas, lo que creamos en nuestras familias, organizaciones y con toda la gente que conocemos.

Habiendo optado amar incondicionalmente, también tenemos que aceptar los patrones que están en nuestro interior, que se han formado a través de todas nuestras vidas, incluso antes de nacer. A veces pensamos que estos patrones se han implantado en nuestra memoria, nuestra mente sub-consciente y nuestro cuerpo emocional. He aquí este brillante amor que estamos sintiendo y decidiendo expresar en nuestras vidas. Sin embargo, están estos patrones de nuestra infancia y la vida que hemos adquirido hasta ahora. De alguna manera la expresión del amor que somos parece estar a veces bloqueado. Puede verse superado por esos patrones internos.

Tal vez descubrimos que, en la medida en que expresamos el brillo de ese amor que ahora experimentamos, estamos simplemente sobre-cargando un viejo patrón. ¿Ha vivido esa experiencia alguna vez? Con toda su mejor intención genera todo el fuego de ese amor y termina saliendo todo mal, siendo malinterpretado por otra persona, tal vez ni siquiera sintiéndose bien usted mismo. Entonces se enfrenta a tener que hacer algo respecto al dolor que siente en su corazón, sobre su propio acumulado sentido de víctima, y tal vez el otro extremo de la víctima, el opresor, y su propia tendencia a ser opresor en la manera en que obra hacia usted mismo y otras personas. Si simplemente eleva el poder del amor que está expresando sin hacer nada respecto a esos patrones ya establecidos, todo lo que está haciendo es tornándolos más brillantes de lo que eran ante. Tal vez lo adecuado sería incinerarlos. Pero sin duda no queremos ser incinerados con esos patrones, lo cual puede ocurrir si nos aferramos a ellos hasta el final. Mientras hacemos daño a otras personas y a la cultura en la cual vivimos; estamos elevando el voltaje del amor a través de un patrón que no funciona.

De modo que encontramos que tenemos que hacer algo para reconfigurar los canales de expresión, reconfigurar los canales de nuestros propios pensamientos y sentimientos, la manera en que llegamos a otras personas y a todo nuestro mundo. Lo que está en el interior requiere de algún tipo de sanación. Necesitamos lograr alivio de lo que se ha afianzado en nuestro corazón, el dolor y las cicatrices de ello, la necesidad de permitir que entre la luz para que los patrones se reconfiguren y asuma nuevas formas la radiación del amor, no los patrones de víctima y opresión que proliferan tanto en el mundo en que vivimos.

Sin embargo, he llegado a ver que no son solo los patrones en nuestro interior lo que tenemos que reconfigurar. La verdad es que como seres humanos no solo tenemos en nuestro interior rastros de víctima y opresión que es necesario que procesemos, sino lo hemos hecho manifiesto en nuestro mundo y la cultura que nos rodea. Las marchas en Washington, D.C., en Denver y muchos otros lugares, fueron un intento de lidiar con ese problema. La cultura que hemos creado, externa a nosotros mismos, se ha visto invocada a nivel nacional, incluso internacionalmente, reconociendo que no es suficiente abrigar buenos pensamientos, buenas intenciones y formular plegarias en torno a lo que se ha tornado en algo tan terriblemente errado en la cultura. El patrón de la propia cultura tiene que cambiar.

Las manifestaciones se llevaron a cabo a un nivel macro de experiencia en una nación y a nivel mundial. Pero es también cierto que en los mundos individuales en que vivimos, cada uno de nosotros hemos creado una cultura. Hemos creado la manera en que nos relacionamos los unos con los otros. Mucho de eso está influenciado por la cultura en general, que no sólo ha infiltrado el corazón humano y la psiquis humana, sino también la cultura inmediata en que vivimos – la cultura familiar, comunitaria, organizativa y el círculo de amistades al cual pertenecemos. Todo se ve infectado por el funcionamiento inadecuado a nivel cultural masivo.

Podemos aumentar el poder pero, ¿qué va a suceder en todos los patrones culturales en los que participamos? Simplemente, ¿vamos a conformarnos a esos patrones existentes de cultura y relaciones, y repetiremos el viejo síndrome de opresión y víctimas? De muchas formas la cultura humana se reduce a eso. Si usted se ha visto en posición de víctima mediante opresión, está propenso a tornarse a su vez en un opresor.

Existe un programa de televisión sobre el Dr. Martin Luther King que se difundió recientemente. Él emitió un llamado al pueblo para liberar a toda la humanidad, no sólo llevar a cabo un intercambio de posición con los opresores, lo cual no hace más que perpetuar el ciclo de víctima/opresor. Formuló un llamado al pueblo que se ve a sí mismo como víctima y también a los que están siendo opresores. Por eso es que lo recordamos con tanto amor. Habló de un amor que libera, un amor que puede re-estructurar la cultura.

¿Qué tal nosotros? ¿Estamos listos a asumir responsabilidad por nuestra cultura y la cultura de las masas? Aparentemente, atender a los problemas de la cultura de las masas resulta fácil porque se puede culpar a otras personas. Podemos apuntar el dedo a otros diciendo que con toda seguridad fueron ellos los responsables. Deben haber sido nuestros ancestros, o las personas en posiciones de poder. Pero, ¿qué de los patrones culturales que hemos creado nosotros mismos en el mundo en que vivimos? ¿Estamos listos a romperlos y reconstruirlos basándolos en Amor Universal?

¿Cómo sería eso? Antes de llegar a conclusión alguna respecto a lo que podría ser una cultura basada en Amor Universal, debemos simplemente hacer una pausa y analizar el mundo en que vivimos con detenimiento – no sólo el mundo en general sino nuestro círculo inmediato. ¿Cuáles son esos patrones culturales y de relaciones que hemos creado y participamos en ellos? ¿A qué tenemos que decir: “¡Nunca más!”? ¿Podemos hacer un alto lo suficientemente largo para observar con una actitud de perdón, entrega y desprendimiento? Sabiendo que el amor no respeta a nadie, si vamos a ser una expresión de amor, no hemos de respetar a nadie. Podemos apreciar las diferencia entre las personas, amar su individualidad, sin permitir que nuestras diferencias se tornen en la causa de nuestra opresión o posición de víctimas, sin emitir juicios sobre si son o no merecedoras de nuestra expresión de Amor Universal.

¿Podemos hacer un alto el tiempo suficiente para reanudar nuestras relaciones con las personas en nuestras vidas y todo nuestro enfoque sobre cómo estamos trabajando junto con esas personas, cómo estamos creando con ellas, cómo nos estamos relacionando con ellas? De esa forma podemos crear una entretela cultural que confiera vida.

La misión de los Emisarios de Luz Divina es la regeneración espiritual de la humanidad. A todo nivel, estamos interesados en eso, desde lo más profundo de la experiencia humana, en el corazón de corazones en el alma humana, hasta toda faceta de la cultura. Sabemos que la regeneración comienza cuando una persona llega a entender que su vida, y el mundo en que vive, tiene que construirse en base a Amor universal e incondicional para que tenga sentido y adquiera vida. Entonces, con esa regeneración, podemos observar todos los patrones culturales y preguntarnos: ¿cómo podemos re-crear la cultura de manera que sea regenerativa, que se vea impulsada por el amor que expresamos e incorporamos en nuestras vidas? ¿Qué podemos hacer que mantenga integridad con ese amor?

La palabra “regenerativo” puede que engendre en usted ideas de estar re-creando algo que existía antes. En cierto modo, eso es cierto, porque existen precedentes de creatividad que se remontan a toda la historia, incluso antes. Pero lo cierto es que lo que está naciendo a través de toda la humanidad nunca antes se había visto. Nunca hemos estado con 7.6 mil millones de personas en el planeta. Nunca nos hemos encontrado en esta coyuntura en nuestra trayectoria a través de la galaxia, o en este punto en el desenvolvimiento de la historia humana o la evolución de la vida en el planeta Tierra.

Si quita la sílaba “re” al comienzo de la palabra “regenerativo”, se convierte en “generativo”. Esta palabra tiene la misma raíz que varias otras palabras: genes, generosidad, genio y generación, entre otras. En latín, la palabra “generare” se refiere a la productividad – engendrando, fertilizando y produciendo. El término proviene de una raíz aún más antigua: gene – que significa dar a luz.

Generare. La palabra parece adecuada para cubrir todo el rango de asuntos que estamos cubriendo aquí, desde la chispa de Amor universal en las regiones más remotas del alma humana, a la creación de una cultura que expresa ese amor con integridad.

Resulta difícil pensar cómo un arma puede contribuir a proliferar el Amor universal en el mundo. No estoy formulando aquí una declaración política. Simplemente estoy haciendo mención que existe la cultura y existe la tecnología, que no disminuyen la expresión de amor pero sí permiten que se integre en forma exacta en el mundo. Se engendra y difunde el Amor universal en el mundo a través de la cultura y la tecnología. Encontremos esa cultura y esa tecnología. No la cultura y tecnología que fomenta víctimas, opresión y destrucción.

Tenemos la oportunidad de ser laboratorios vivos de eso en nuestras vidas, no importa dónde estemos.

David Karchere

June 22nd, 2018
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