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Archive for June, 2017

Únete a la revolución de la ternura

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Estos son tiempos críticos. Muchas personas están dormidas y no se dan cuenta de todo lo que está fuera de control o cayéndose a pedazos. Algunas personas están parcialmente despiertas y tienen miedo de que cualquier cosa que hagan pueda empeorar las cosas, por lo que no hacen nada. Cualquiera que se dé cuenta de que estamos en una crisis tiene el potencial de hacer grandes cosas creativas. ¿Estás esperando? Un amigo me dijo una vez: “¡Nunca desaproveches una crisis!” Los tiempos críticos requieren grandeza. Requieren cambio y pensamiento creativo.

A menudo las personas no creen que ellas son las que deben marcar la diferencia. Creen que no hay otras opciones. O se quedan paradas ahí, esperando que intervengan los más inteligentes, los mejores. “Yo no soy tan dotado como él”. “No sé cómo hacer lo que se necesita tan bien como ella lo puede hacer”. “Voy a parecer arrogante si intervengo y ayudo”. “Voy a esperar por otra persona, la cual esté mejor cualificada”. ¡Mientras tanto, nadie hace nada! Lo que puede ser la razón por la que estás ahí—¡tú eres el único!

La crisis puede ser que nadie se presentó para hacer el desayuno, o puede ser que tu comunidad está tratando de demoler otra selva tropical para poner un centro comercial. Puede que tú seas el adecuado para hacer el trabajo. Al fin y al cabo, estás ahí viendo la necesidad. El hecho de intervenir podría ser un acto poderoso.

Hace poco el Papa Francisco dijo estas palabras:

Tenemos mucho que hacer, y debemos hacerlo juntos. Pero, ¿cómo podemos hacer eso con todo el mal que respiramos diariamente? Gracias a Dios, ningún sistema puede anular nuestro deseo de abrirnos al bien, a la compasión y a nuestra capacidad de reaccionar contra el mal, todo lo cual se deriva del fondo de nuestros corazones. Ahora podrías decirme: “Claro, estas son bellas palabras, pero yo no soy el buen samaritano ni la Madre Teresa de Calcuta”. Por el contrario: somos preciados, todos y cada uno de nosotros. Todos y cada uno de nosotros somos irremplazables a los ojos de Dios. A través de la oscuridad de los conflictos actuales, todos y cada uno de nosotros podemos convertirnos en una vela luminosa, en un recordatorio de que la luz vencerá las tinieblas y nunca al revés.

Para los cristianos, el futuro tiene un nombre, y su nombre es Esperanza. El hecho de estar esperanzado no significa ser ingenuo de forma optimista e ignorar la tragedia que está enfrentando la humanidad. La esperanza es la virtud de un corazón que no se mantiene en la oscuridad, que no se detiene demasiado en el pasado, que no se las arregla simplemente en el momento actual, sino que es capaz de ver un mañana. La esperanza es la puerta que se abre hacia el futuro. La esperanza es una semilla humilde y oculta de vida que, con el tiempo, se convertirá en un gran árbol. Es como alguna levadura invisible que permite que crezca toda la masa, que le da sabor a todos los aspectos de la vida. Y puede hacer mucho porque un pequeño parpadeo de luz que se alimenta de esperanza es suficiente para hacer pedazos el escudo de la oscuridad. Y luego habrá otro “tú” y otro “tú”, y se convierte en un “nosotros”. ¿Y así, la esperanza empieza cuando tenemos un “nosotros”? No. La esperanza empezó con un “tú”. Cuando hay un “nosotros”, ahí se inicia una revolución.

Palabras poderosas. “Ningún sistema puede anular nuestro deseo de abrirnos al bien, a la compasión y a nuestra capacidad de reaccionar contra el mal, todo lo cual se deriva del fondo de nuestros corazones“. ¡Ningún sistema puede anular tu deseo!

Una sola persona es suficiente para que exista la esperanza, y esa persona puede ser tú“. La revolución ocurre porque suficientes personas aceptan ser esa persona. Él sigue diciendo:

El tercer mensaje que me gustaría compartir hoy es, de hecho, sobre la revolución: la revolución de la ternura. ¿Y qué es ternura? Es el amor que se acerca y se vuelve real. Es un movimiento que comienza desde nuestro corazón y llega hasta los ojos, los oídos y las manos. Ternura significa usar nuestros ojos para ver al otro, nuestros oídos para escuchar al otro, para escuchar a los niños, los pobres, esos que tienen miedo del futuro. Para escuchar también el grito silencioso de nuestro hogar común, de nuestra tierra enferma y contaminada. Ternura significa usar nuestras manos y nuestro corazón para consolar al otro, para cuidar de los necesitados.

Ternura es el lenguaje de los niños pequeños, de los que necesitan del otro. El amor de un niño por mamá y papá mediante su contacto, su mirada, su voz, su ternura. Me gusta cuando escucho a los padres hablar con sus bebés, adaptándose al niño pequeño, compartiendo el mismo nivel de comunicación. Esto es ternura… Este es el camino que tomó el mismo Jesús. Él se rebajó, vivió toda su existencia humana practicando el lenguaje real y concreto del amor.

Hay una crisis en este mundo y requiere una revolución. Una revolución de la ternura. Una revolución del cariño. Creo que este es un mensaje muy poderoso. Mientras despertamos a la crisis, nos damos cuenta de que ha habido partes de nosotros que todavía podrían estar dormidas. Puede que haya habido momentos donde no nos hemos preocupado o hemos tenido miedo. Cuando estamos parcialmente despiertos comenzamos a prestar atención, pero a veces nos volvemos tímidos o nos volvemos más prudentes. Puede que decidamos no hacer prácticamente nada por temor a lastimar o equivocarnos o a hacerlo de una manera de la que nos arrepentiremos en el futuro. Puede que tengamos miedo de preocuparnos demasiado.

Uno debe dar un paso. Te puedo asegurar que te vas a equivocar, y vas a ser un principiante. Y vas a aprender cómo ser tú mismo y traer tu regalo de una manera poderosa y mágica. Pero no puedes hacerlo haciendo nada. Tienes que participar como el yo que eres, trayendo lo que es tuyo para traer. “Todos y cada uno de nosotros somos irremplazables“.

Hay veces que sé que hay personas que son mejores que yo en algunas cosas, y por lo tanto he vacilado, pensando: “Esta persona realmente debería intervenir porque sería increíble“. Y así pues no hago nada, o espero a que esta persona se dé cuenta de que él o ella es quien es increíble. He estado en esas situaciones donde esa persona increíble nunca toma la iniciativa y no pasa nada. Nadie hace nada. Y si soy yo quien está ahí, dándose cuenta de que hay algo que podría estar pasando, muy bien podría ser yo quien tiene algo que ofrecer. Eso no significa que esta otra persona no podría haberlo hecho mejor o no podría haber sido más increíble, pero nadie está interviniendo para hacer algo, así que tengo que revelarme haciéndolo. Cuando lo hago aporto mi credibilidad, mi magia y mi regalo a la situación.

Solíamos tener un coro aquí en Sunrise, y siempre había al menos un soprano que era mejor que yo. En un momento dado el soprano se mudó y yo pensé: “Finalmente tendré la oportunidad de ser la soprano principal”. Y luego una niñita decidió mudarse a Sunrise Ranch. Ella tenía una voz increíble, por lo que no quiso el destino que así fuera. Era una cantante impactante. Y me di cuenta de cuánto estaba conteniendo mi propia voz porque creía que los demás eran mejores que yo y que mi voz no importaba tanto. Fue el comienzo de mi aprendizaje a no tener miedo de ser una principiante, a participar completamente como yo en el momento actual. Eso provocó que me diera cuenta de que puede que no sea la mejor, pero soy yo la que dice sí, aquí estoy.

¿Alguien más que tiene entre cuarenta y cincuenta años además de mí trata de aprender cómo hacer esquí acuático? ¡Huy… sí, ese es un espectáculo elegante! Comenzar a hacer cosas cuando no las has hecho antes, en cualquier etapa de tu vida, no se ve elegante. No serás un experto en tu primer intento, no importa lo que sea. Puedo decirte ahora, yo nunca me puse de pie en esos esquíes. Pero lo intenté; siempre quise saber cómo hacerlo.

Como dijo el Papa, para iniciar una revolución se necesita a una persona con posibilidad en su corazón. ¿Cuándo es el momento de dejar de contenerse? Hay muchas personas que tienen miedo porque están mitad despiertas. ¿Cómo las inspiras a despertarse y dar su regalo? Prueba un poco de ternura. He tenido más bendiciones de lo que me corresponde mediante las palabras de otra persona que ni siquiera conocía su impacto. Esa persona dijo lo que tenía que decir en el momento adecuado que abrió mi corazón y me dejó sentir segura, cuidada e inspirada. A muchas de esas personas no tuve la oportunidad de decirles que sé que hay soberanía en cada uno de nosotros que está respaldando estos regalos que tenemos para traer. No solo respaldándolos—animan la revelación de nosotros a través de la entrega de los mismos. Si no traemos estos regalos, no nos estamos entregando; no estamos ofreciendo la oportunidad de un cambio en medio de la crisis. La revelación de uno mismo es un regalo y da inicio a la revolución de la ternura. Nos convertimos en los medios por lo que es posible.

Sé que he perdido muchas oportunidades en mi vida para traer ternura. Puede que se sienta arriesgado hacerlo, pero lo que me queda claro es que es un mayor riesgo no hacerlo. En cada circunstancia es un acto poderoso traer ternura y compasión. Puedes traer tu regalo único con ternura y compasión. La revolución comienza contigo.

Si nos estamos conteniendo porque creemos que alguien podría hacerlo mejor o porque no queremos hacer ningún daño, la revolución caerá sobre los hombros de las personas que traen sus regalos. Tu regalo es único, precioso e importante. Puede que sea la cosa que mejore la crisis. La revelación de ti mismo no puede ocurrir sin que intervengas en tu mundo y traigas tus regalos.

Jane Anetrini

June 15th, 2017
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