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Archive for December, 2016

Este lugar sagrado

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Entra en este lugar sagrado,
en esta quietud,
en la raíz sagrada
de toda la Creación.
Aquí, la vela blanda
de la perfección del amor
arde brillante para siempre,
y estás de nuevo en casa.
Unta el aceite de amor
sobre tu frente.
Inhala el aroma ahumado de pino
que santifica el aire.
Bebe el oro líquido
de la copa de cristal que está delante de ti,
y renaces ahora.
El aire tranquilo
comienza a agitarse.
Tiemblan las
paredes de madera.
Tu carne viva
se transforma,
y ha comenzado una nueva vida.

Es una idea muy simple que el patrón de nuestra vida contiene círculos concéntricos que conforman nuestro mundo personal. El espacio que está más cerca de nosotros es el espacio más íntimo de nuestra vida. Hay una calidez, y la luz de la comprensión que es posible en ese lugar. Hay una generación maravillosa, nacida de la comunión espiritual, que es posible allí. Es el lugar más sagrado en la tierra para nosotros.

El mundo en el que vivimos tiene muchas capas. Si miras un mapa del mundo, tú y yo seríamos cada uno un agujerito en ese mapa. Copérnico descubrió que la tierra no es el centro del universo y que nuestro planeta gira alrededor del sol y no al revés. Pero desde el punto de vista de nuestros propios mundos personales y el sol que somos, de hecho nosotros somos el centro de nuestro mundo—somos el centro de nuestro universo. Y hay algo que está destinado a ocurrir en ese espacio más interno que está más cerca de nosotros. Todo lo que sucede más lejos depende de lo que sucede en el espacio que está más cerca de nosotros.

Hay una increíble comunión con el espíritu animador dentro de nosotros y dentro de todas las cosas que está destinada a ocurrir en ese espacio más íntimo. Hay algo que podemos conocer al estar en comunión con ese espíritu, y hay algo que podemos compartir con las otras personas que comparten ese espacio. Hay una manera en la que encajamos y nos relacionamos con aquellos que se encuentran vibracionalmente más cerca de nosotros en ese lugar sagrado, y hay comunión. La Creación se produce por esa comunión. Las ideas nacen. Hay amor, el poder de la Creación, que emerge. Hay nuevas formas de vida que se conciben en ese lugar y que luego se manifiestan en el mundo en el que vivimos. Todo lo que ocurre en nuestra vida ocurre conforme a lo que sucede en ese espacio más íntimo.

Es una idea simple pero profunda que el espacio más íntimo de nuestras vidas es importante, y nuestro cuidado de ese espacio determina lo que va a suceder en los rincones más alejados de nuestro mundo personal.

Acabo de regresar de un viaje mágico, encantado y creativo a Columbia Británica, a un centro espiritual en esa provincia, Edenvale. Y luego fui a un evento que era un homenaje a Barbara Marx Hubbard, en Berkeley, California, y tuve la oportunidad, junto con Rachel Morrison, de no solo pasar tiempo con Barbara sino con otras personas que están muy ocupadas creando conjuntamente. Es interesante cómo, en ambos lugares, salió a la luz la importancia de nuestro espacio más íntimo.

Barbara habla sobre la Rueda de la Creación en Conjunto. En su visión de esta rueda hay doce rayos que tratan aspectos de la actividad humana—la educación, el medio ambiente, el gobierno, etc. Ella también habla sobre el cubo de la rueda, donde todo confluye. Y luego habla sobre el centro del cubo de la rueda, y todas estas partes abordan el espacio más íntimo que tiene que estar intacto para que la rueda funcione. Le dije a Barbara que uno de los grandes regalos que ella le da al mundo es la manera en que posibilita en las personas el don de ver los rayos de la rueda—todos los campos del empeño humano—a través de sus ojos, desde el centro del cubo de la Rueda. Desde esa perspectiva, el resto de la Rueda está llena de oportunidades, y se sabe cómo confluye el mundo.

Barbara tiene una capacidad extraordinaria para iluminar a las personas, y eso fue muy evidente el jueves por la noche en el homenaje en su honor. ¡Había mucha emoción! Sucede algo que constela a su alrededor mientras las personas comparten su visión y ven el mundo a través de sus ojos. Dicen: “Sí, quiero participar”. Ese es un regalo para darle al mundo. Estar en el centro del cubo de la Rueda, donde el círculo de la vida tiene sentido, es un regalo que nos damos a nosotros mismos. Y si no tiene sentido, puede que no estés en el centro del cubo de la Rueda, en ese lugar sagrado donde confluye la Creación.

Por raro que parezca, en la sesión frente a frente de la junta en Edenvale compartimos la transcripción de una charla ofrecida por Martin Cecil en 1967. Fue elegida por Marilyn Manderson, la presidenta de la junta. ¡Y quién lo iba a decir!, ¿sabes cuál fue el tema de la charla? Se trató de la rueda de la Creación y los rayos de la rueda, y lo que significa estar en el cubo de la rueda.

Martin abordaba cómo, si estás en un rayo, realmente no ves toda la rueda. Puedes imaginar que, si estuvieras en un rayo de la rueda y la rueda estuviera girando, tendrías una experiencia vertiginosa, y fueras arrojado alrededor del centro. Si de alguna manera pudieras logras estar inmóvil ahí, todos los rayos pasarían volando. Martin decía que la única manera de ver toda la rueda es yendo al centro.

El centro del cubo de la Rueda es un lugar de quietud. Es un lugar de comunión. Es un lugar de amor universal, y ese amor está ahí para que sea compartido con otras personas.

Sin duda alguna el hecho de entrar en ese espacio es un arte. No puedes ser un toro en una tienda de porcelana y hacer que el lugar sagrado siga siendo el lugar sagrado para tí mismo o para las otras personas. Hay un discernimiento de lo que se requiere de nosotros al estar en comunión con los demás. Hay un sentido de lo sagrado—no de la santurronería. Es lo sagrado de la vida misma, del mismo Ser. Hay un espíritu de sumo respeto y gratitud por quienes encuentras en ese lugar contigo.

De hecho, la gratitud es la puerta por donde entramos en ese espacio sagrado en nosotros mismos. ¿Alguna vez has notado que la vieja historia que nos contamos sobre nuestra vida no es una historia de gratitud? Cuando la gratitud entra en acción, deja de ser una vieja historia. Cuando la gratitud entra en acción, abrimos la puerta al espacio sagrado y contamos una nueva historia llena de vida, contamos la historia de la Creación.

Nancy Kline escribió un libro extraordinario titulado Time to Think (Tiempo para pensar), en el que comparte su descubrimiento de que las personas piensan mejor juntas cuando hay un espíritu de gratitud en la habitación. Es uno de sus “Ten Components of a Thinking Environment” (Los diez componentes de un ambiente de pensamiento). En la sesión cara a cara de nuestra junta en Edenvale, comenzamos nuestro segundo día con un círculo apreciativo, basado en el trabajo de Nancy Kline. Fue muy simple. La primera persona se volteaba a la persona que estaba a su derecha y expresaba su agradecimiento. Y a continuación esa persona hacía lo mismo con la persona a su derecha, hasta que todos completamos el círculo.

Fue una experiencia increíble. Hubo un amor profundo e intenso entre nosotros, muchos de los cuales nos conocíamos desde hace décadas. Y a veces ese amor profundo e intenso no se expresa en el curso normal de nuestra experiencia humana. ¿Alguna vez notas eso? Esta fue una ocasión donde se reveló ese amor profundo. Sé que se reveló para mí. Había una burbuja de amor increíble que circulaba alrededor de nuestro círculo, hasta que el todo círculo realmente se cargó de energía.

La persona que estaba a mi derecha era un hombre llamado Hugh Duff. Es difícil imaginar un hombre más educado. Había estado pensando en Hugh mientras se acercaba mi turno. ¿Qué le digo a este hombre con quien he trabajado durante muchos años? Por muy raro que parezca, me vino a la mente una canción de Bob Dylan: “If Not For You” (Si no fuera por ti). Lo que me vino a la mente fue que en esa parte del mundo—Edenvale y Emissaries of Divine Light en Columbia Británica—¿qué hubiera pasado si Hugh no estuviera allí? ¿O qué no hubiera pasado?

Es una pregunta profunda de hacer con respecto a alguien que le da su don al mundo. Tal vez si esa persona no hubiera hecho lo que tenía que hacer, otra persona hubiera aparecido y podría haber hecho lo que se debía hacer, sin duda de manera diferente. ¿Pero quién sabe?

Pienso en muchas personas en mi vida que son así. Con el paso del tiempo existen tantas personas, algunas con quienes en la actualidad no estoy especialmente unido pero que han jugado un papel importante en mi vida personal. Han enriquecido mi vida y me han apoyado y han sido amigos para mí. Y eso no se debe pasar por alto ni por un momento. Hay tantas personas que me han querido, y a quienes he querido.

Paara mí, lo más importante es que hay personas que considero “Compañeros de la Mesa Redonda”, personas que, durante años, han estado en una gran misión conmigo y que se han enfrentado a muchos desafíos y los han superado; personas que se han cogido de brazos conmigo y con otras personas; personas que han estado de corazón a corazón en la realización de algo grande, importante y significativo; mis Compañeros de la Mesa Redonda. Y más especialmente ahora, porque el presente tiene cierta importancia en nuestras vidas, ¿no es así? Puedo recordar lo que fue y puedo mirar hacia el futuro, pero esto es ahora. ¿No es que ya aprecio y expreso gratitud a mis Compañeros de mi Mesa Redonda? Algunas de esas personas están cerca geográficamente; algunas de esas personas están conmigo donde vivo en Sunrise Ranch. Y entonces hay personas así en mi vida esparcidas en todo el mundo, en Inglaterra y en Sudáfrica y Canadá, California, Australia y en otros lugares.

Te invito a pensar en las personas en tu vida, de quienes bien podrías decir: “Si no fuera por ti…”

Cuando tenemos esos pensamientos y permitimos que nuestros corazones se abran con gratitud, construimos la sustancia de este lugar sagrado. Damos las gracias por estar en nuestras vidas con el corazón presente, con creatividad, con actitud abierta, en la creación conjunta, sabiendo que estamos concibiendo algo grande; que estamos dando lugar a un nuevo mundo, y en el proceso nos abrazamos mutuamente. Estamos en comunión en un espacio sagrado. Estamos compartiendo este lugar sagrado.

David Karchere

December 30th, 2016
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