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Nueva consideración de Adán y Eva

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Servicio de Teleconferencia Internacional del Campo Creativo
4 de septiembre de 2016

Hay historias antiguas en todo el mundo que tratan de abordar lo que va mal como seres humanos—desde la historia griega de la caja de Pandora que desató enfermedades en el mundo, hasta la historia de la temible diosa leona egipcia Sekhmet, quien masacró a la humanidad hasta que se distrajo de su misión mortal bebiendo demasiada cerveza. Los mitos y leyendas, los cuentos populares y las escrituras religiosas de todo el mundo están llenos de explicaciones de la condición humana.

En la tradición judeo-cristiana, la historia más familiar que aborda los errores humanos es la de Adán y Eva. Desde su relato original, la historia en sí se ha aumentado con mitos sobre el mito. No hay ninguna manzana en la historia tal como se cuenta en Génesis, y no hay ninguna mención del sexo. Por lo general, cuando se menciona la historia, se da con buenas porciones de vergüenza, lo cual es algo comprensible teniendo en cuenta que la historia original trata de la fuente de la vergüenza en la experiencia humana. Pero la razón de la historia no es perpetuar la vergüenza sino ponerle fin a la misma.

Esta es una visión radicalmente diferente de lo que esta historia representa.

Desde la posición de la historia al principio de la Biblia, podemos suponer que se consideró fundamental. Las historias del origen de las cosas siempre son fundamentales. De hecho hay muchas otras historias en la Biblia de lo que va mal con la humanidad. Pero esta tiene un lugar privilegiado.

La historia se entiende mejor si se ve como algo que está sucediendo dentro de una persona. Los personajes de la historia están destinados a retratar las facetas de nuestra experiencia humana. Esas facetas de nuestra experiencia humana fueron representadas originalmente de manera simbólica de un modo que les resultaba natural a los narradores originales. En muchas historias antiguas descubres que hay personajes que nos dicen algo sobre nuestra experiencia humana. Hay muchas palabras y conceptos que tenemos en la actualidad, para los cuales no tenían palabras y conceptos en la antigüedad—conceptos psicológicos, por ejemplo. Y sin embargo, cuando estás dispuesto a ver la historia como que se trata de un individuo, hay cosas profundas que se dicen.

Cuando termines de leer esto, puedes decidir que esta interpretación de la historia es irrelevante o tiene poca importancia. Pero casi puedo prometerte un buen paseo mientras tanto. Y quizás, para ti, algunas visiones muy reveladoras.

Hay muchos símbolos en la historia que se ponen a la altura de ser un personaje. La serpiente parece representar un papel malvado—el papel de un alborotador. El símbolo de la serpiente ha estado con la humanidad desde la antigüedad. A veces se representa, como aquí, como alguien que susurra cosas malas a los oídos de los seres humanos. Pero también se representa como una serpiente con alas. Es el Quetzalcóatl de la literatura mesoamericana y la serpiente con alas vigila la tumba del rey Tut en Egipto. ¿Qué podría representar este personaje?

La serpiente en esta historia es un símbolo de la conciencia humana. Esa conciencia puede elevarse a una conciencia del mundo de la potencialidad, la cual todavía tiene que manifestarse. Esta es la serpiente con alas que se mueve en el aire.

La conciencia humana también abarca una realidad terrenal. Esta es la realidad que la serpiente le trae a Eva. Como resultado de lo que sucede en la historia, la serpiente—la conciencia humana—es desterrada a una conciencia de solo cosas terrenales.

 …sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida:

Eva podría representar muchas cosas. Pero en términos de lo que sucede dentro de nosotros como individuos, sugiero que ella es un símbolo de lo que sentimos. Ella es un símbolo de nuestro cuerpo emocional.

Cuando tu cuerpo emocional recibe la conciencia de lo que está sucediendo en el mundo que te rodea, tu cuerpo emocional está sujeto a sufrir molestias. Así que si hace demasiado calor, si hace demasiado frío, si suceden cosas que no nos gustan, la serpiente nos trae esta conciencia, y entonces el cuerpo emocional tiene algún tipo de respuesta.

Esa respuesta emocional luego se le informa a Adán. Adán representa tus pensamientos. Él es tu mente consciente. Así que la serpiente se lo dice a Eva, y luego Eva se lo dice a Adán. El cuerpo emocional constantemente le dice cosas a la mente consciente. El cuerpo emocional dice: “No estoy feliz”, y quizás incluso insiste en que la mente consciente le haga feliz. “Hace demasiado calor—enciende el aire acondicionado”. Eso sería una cosa sencilla. Pero hay muchas otras molestias del cuerpo emocional. “No me gusta lo que dijeron. Haz algo al respecto”. “No me gusta la manera en que me miró esa persona”. Y entonces se le da una tarea a la mente consciente. La tarea es, en última instancia, hacer que el cuerpo emocional se sienta bien. ¡Debería añadir que no es una tarea sencilla!

Hay otro personaje importante en la historia. En hebreo es “Yahweh Elohim” (escrito con el alfabeto latino, el cual es el que usamos en inglés). En español, se traduce como “el Señor Dios” o “Jehová Dios”. El Señor Dios es otro personaje dentro de nuestro propio Ser. Es nuestra propia soberanía como ser humano. Es el yo soberano. Puede que seamos capaces de imaginar que, en un contexto más amplio, el Señor Dios se refiere a algún otro Ser en algún otro lugar. Pero al entender esta historia como una representación de nuestra propia experiencia individual inmediata, ten en cuenta que, cualquiera que sea otro significado que estas palabras puedan tener, el Señor Dios es tu propio Ser soberano.

Podemos oponernos a que el Señor Dios es representado como algo separado de todos los otros personajes. En la historia parece como que nuestro Ser soberano es distinto de algún modo de Adán, Eva y la serpiente. Pero eso es parte del valor de la historia. Analiza los componentes de lo que está sucediendo dentro de nuestro maquillaje humano para que podamos lograr una comprensión más profunda de lo que está sucediendo.

Esta es una de las dificultades de nuestro camino de regreso a la unidad, el cual requiere que nos ocupemos de los aspectos de nuestra experiencia humana que no están mezclados en un todo homogéneo. De hecho, estos componentes de nosotros mismos están en una relación dinámica entre sí.

Así es como se representa en la historia:

EMPERO la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo á la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?

Y la mujer respondió á la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto comemos;

Mas del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, porque no muráis.

(Génesis 3:1-3)

Este es otro personaje principal en la historia: el árbol del conocimiento del bien y del mal. Este es el árbol de cómo van las cosas y si te gusta o no te gusta. Lee la historia con ese significado y ve lo que te revela.

Leído de esta manera, comer del árbol prohibido es participar en una evaluación de cómo van las cosas y cómo te hace sentir. Y luego dejar que toda tu experiencia humana sea controlada por esa experiencia. Tus sentidos traen una conciencia del mundo manifiesto a tu cuerpo emocional. Tu cuerpo emocional se vuelve incómodo, o hasta tiene dolores. Tus emociones consiguen el apoyo de tu mente consciente en el proceso, diciendo en esencia:¡Soy infeliz! ¡Esto es malo! ¡Haz algo!

Visto de esta manera, lo que claramente se está diciendo es que el árbol cómo van las cosas y si te gusta o no te gusta no cabe en las manos de tus emociones o de tu mente. Cómo van las cosas no cabe en las manos de cómo te sientes y lo que vas a hacer para sentirte mejor. Está reservado para tu yo soberano—el Señor Dios.

Vamos a ver cómo continúa la historia:

Mas del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, porque no muráis.

Entonces la serpiente dijo á la mujer: No moriréis;

Mas sabe Dios que el día que comiereis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses sabiendo el bien y el mal.

(Génesis 3:3-5)

El bien y el mal son cómo van las cosas y lo que debería estar pasando y lo que no debería estar pasando, y cómo puedes manipular lo que está sucediendo para hacerte feliz. Y recuerda, la serpiente habla con Eva, el cuerpo emocional, diciendo: “Deberías tomar un gran bocado de esta manzana que tiene que ver con el conocimiento de cómo van las cosas para ti y cómo deberían ir”. ¿Te empieza a resultar familiar?

Y vió la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable á los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dió también á su marido, el cual comió así como ella.

Y fueron abiertos los ojos de entrambos, y conocieron que estaban desnudos: entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.

(Génesis 3:6 y 7)

Así que Adán y Eva—los pensamientos y sentimientos—estaban desnudos originalmente, conectados transparentemente con el yo soberano y el proceso de la Creación. Como podríamos describirlo, hubo una falta de autoconsciencia a nivel de la mente y las emociones. Eso es natural si la individualidad se lleva a nivel del Señor Dios, el yo soberano.

Las hojas de higuera representan la autoconsciencia a nivel de la mente y las emociones y la introducción de la vergüenza. La vergüenza nos desconecta a nivel de los pensamientos y sentimientos del yo soberano. La vergüenza existe porque la mente y las emociones asumen un falso sentido de individualidad e importancia para sí mismos, y con eso un falso sentido de la importancia de lo que pienso y siento. Por lo que cuando se muestra el verdadero yo—el Ser soberano legítimo en la persona—hay desconexión y vergüenza.

Esta es la lucha interna por la que pasan casi todas las personas. Es lo que sucede cuando comemos del árbol de cómo van las cosas y si te gusta o no te gusta.

Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto al aire del día: y escondióse el hombre y su mujer de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.

Y llamó Jehová Dios al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?

(Génesis 3:8 y 9)

 Así que recuerda, este es el yo auténtico, tu yo auténtico y el mío. Está la realidad del yo, que ahora está cerniéndose en el fondo, y la mente consciente sabe que el yo está en algún lugar. Pero la mente consciente acaba de conseguir un empleo a tiempo completo. Ha asumido la tarea de hacer feliz al cuerpo emocional. De hecho, en eso también hay algunas horas extras. Y así la mente consciente se ha ocupado tan completamente con las aflicciones del cuerpo emocional que el yo sale por la ventana. Ahora la mente consciente piensa, Sé quien soy y aquí en algún lugar está de lo que se trata mi vida. Sé que la soberanía y la majestuosidad y la magnitud de quien soy como ser humano están aquí en algún lugar. Pero realmente, apenas tengo tiempo para pensar en ello porque me pasan muchas cosas en el interior, en mi cuerpo emocional, de las que ahora soy responsable.

Sin embargo, la presencia del yo soberano se cierne y grita, como siempre hace: “¿Dónde estás tú?” En este caso por lo menos fue escuchado. Y ahora, en respuesta, vienen las excusas.

Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y escondíme.

(Génesis 3:10)

Esta es la voz de la vergüenza. Me encanta lo que dice Matthew Fox, lo cual es que nosotros no deberíamos hablar del pecado original. Nosotros deberíamos hablar de la bendición original. Y es cierto, hay una bendición original, y la bendición original viene antes de lo que sucede previamente a esta parte de la historia. Después de todo, previamente a la historia de lo que va mal, el aliento de vida se respira en el primer ser humano. Eso me parece una bendición.

Las religiones del mundo han solido adoptar esa voz de la vergüenza que ha estado hablándoles a los seres humanos. Como se dice, Dios creó al hombre a Su imagen y le hemos devuelto el favor desde entonces. Al sentirnos tan avergonzados, le atribuimos un mensaje vergonzoso a Dios. Pero si lees la historia, vergüenza es lo que está pasando por el corazón y la mente debido a la manera en que están funcionando.

En el patrón de la función que se está representando, se le está volviendo la espalda al yo soberano, y ese es el origen de la vergüenza. Eso es vergüenza, porque la vergüenza tiene que ver con un ataque global contra el yo, con la pérdida del conocimiento de la individualidad. ¿De qué otra forma sería, si no le estás prestando atención a los mensajes del yo—si le has vuelto la espalda al yo y le estás prestando toda la atención a un corazón agitado que estás tratando de calmar y hacer sentir bien cambiando cosas en otras personas y en el ambiente en el que vives?

Con la vergüenza viene la culpa. Como se representa en esta historia, puede haber mucha verdad en una declaración de culpa. Pero lo que se ignora es la decisión que tomó la mente consciente de la persona, la cual provocó la experiencia de la vergüenza en primer lugar, recordando que la vergüenza es la desconexión del yo soberano.

Y díjole: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo?  ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?

 Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera…

(Génesis 3:11 y 12)

Bueno, ¡tenemos dos culpas en una frase! “La mujer”—ahí tienes la primera—”que me diste…” “¡Todo Es Tu culpa!”

…que me diste por compañera me dió del árbol, y yo comí.

Si ves a la mujer como un símbolo del cuerpo emocional, lo que se dice es: “¡Fui hecha de esta manera! Tengo estos sentimientos. Hace calor. Esta persona me miró raro”, o “Mi cuenta bancaria no es lo que quería que fuese. Eso está sucediendo realmente, y realmente siento estas cosas, y así es como estoy hecho“.

Entonces Jehová Dios dijo á la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.

(Génesis 3:13)

La culpa en la historia tiene un humor trágico. El cuerpo emocional dice: “Hace mucho calor. Mis sentidos me dijeron que hace calor”. Lo que se refleja para nosotros en la historia es cuán condenadamente justificados estamos de tener nuestra experiencia.

Hay veces en que me siento frente a una persona que está muy llena de acusaciones y reproches de todos los elementos de su experiencia de vida que le trajeron problemas. Son expertos en cómo van las cosas y si te gusta o no te gusta. ¡Y no les gusta! Pienso que no tengo ninguna posibilidad de cambiar su visión del mundo. Las justificaciones que tienen son inquebrantables en su propia mente. Y los están matando.

Y Jehová Dios dijo á la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida:

(Génesis 3:14)

Esto es lo que le sucede a la conciencia humana cuando los pensamientos y sentimientos comen del árbol de cómo van las cosas y si te gusta o no te gusta. La conciencia ahora no es del yo soberano ni de todos los mensajes que vienen a nosotros del yo soberano—toda la sabiduría del universo que viene a nosotros para funcionar a través de la mente y el corazón humanos. La conciencia ahora está sobre su pecho, mirando todas las pequeñas cosas que están sucediendo al vivir nuestra vida. Está comiendo del árbol de cómo van las cosas, y no le gusta, y está tratando de hacer que se vayan a medida que nuestra mente consciente piensa que deberían irse a hacer feliz a nuestras emociones.

Adán está diseñado para abrirse al yo soberano, a la realidad superior de la individualidad que somos nosotros, y para recibir todos los mensajes de la Creación que vienen a la mente consciente, y para estar en servicio de eso. Y luego para invitar a Eva, el cuerpo emocional, a ser una compañera y tener su propia relación con el yo soberano, y para desempeñar un papel en la Creación.

Para lograr eso, tenemos que decirle a nuestro propio cuerpo emocional: “Sí, sé que hace calor. Sí, sé que dijeron algo en un tono de voz que realmente no te gusta; y sí, sé que eres infeliz. Sé que duele”.

Así que algo de esto tiene que ver con la manera en que lidiamos con el dolor. Hay dolor físico, pero también hay dolor emocional. Creo que las mujeres generalmente están más dispuestas a admitir eso. Los hombres a menudo no están dispuestos a admitir que están actuando de la manera en que están actuando porque les duele el cuerpo emocional y están tratando de hacerlo sentir bien. Al final, no es algo muy varonil de hacer. Así que, como hombres, probablemente sentimos vergüenza al respecto; y luego, al sentir vergüenza, ni siquiera nos permitimos ver lo que estamos haciendo. Por supuesto, las mujeres a veces también tienen esta experiencia.

Cuando admitimos lo que está sucediendo, podemos admitir, Sí, mi corazón está sufriendo, y a veces duele realmente. Entonces podemos reconocer que tenemos una opción en cuanto a lo que vamos a hacer en esa situación. Podríamos dedicar el resto de nuestra vida a tratar de hacer que nuestro corazón herido se sienta mejor, a sanar todas las heridas de nuestro pasado, a nunca dejar que pasen las cosas otra vez para hacernos sentir cómodos. O pudiéramos reconocer lo que está sucediendo y decirles a nuestros propios corazones, Sí, entiendo. Veo y entiendo. Y esta mente brillante está aquí para vivir. Estoy aquí para crear y para invitar a mi propio corazón—tal vez mi corazón herido—a la Creación. Sí, sé que duele. Pero, ¿qué es lo que se supone que haga el corazón aquí? En vista de todo eso, el corazón está aquí para traer amor incondicional, el poder de la Creación, al mundo, para que sea un socio de la mente genial. Sé que duele. Ama de todos modos. Da de todos modos. Crea de todos modos.

Te liberas cuando dices eso. El corazón es liberado, y el corazón tiene una oportunidad de sanar.

Deseo poder decirles a las personas: “¿Por qué no te despiertas espiritualmente? Porque si te despiertas espiritualmente, tu corazón después será feliz por siempre jamás”. Pero no es realmente cierto. Te despiertas espiritualmente y sientes el dolor. Si tu corazón es como el mío, es sacudido al vivir la vida. Siente cosas. La serpiente le trae cosas: “Oye, ¿sabes qué? Hace calor. No se siente bien”.

La diferencia es que una persona despierta sabe de dónde vienen el júbilo y la satisfacción y la realización del corazón. Por lo que la mente consciente puede decir, Sí, lo sé, duele. Ama con eso. Es bueno que ames.

El amor no solo sana nuestro propio dolor. También trae influencia y poder a nuestro mundo. Y libera nuestra mente para pensar brillantemente en cómo expresamos el poder del amor que somos en nuestro mundo. Liberamos nuestro genio. Ya no somos esclavos de las heridas de nuestro propio corazón. Ahora podemos crear. ¿Y crees que al final esa es una buena receta para ser feliz?

No parece así cuando estás comiendo del árbol de lo que está sucediendo y cómo va. Cuando comes la fruta de ese árbol, parece que te ocuparas en cambiar las cosas para hacer que tu corazón se sienta mejor, esto funcionaría. Parece tan lógico. Entonces, ¿qué se necesita para liberar nuestras mentes de esta enfermedad mental? Sí que creo que es una enfermedad de la mente. Lo veo en mí mismo; lo veo en mis amigos.

Más adelante en esta historia se habla de una espada llameante, que va en todas direcciones. Esta espada es un símbolo de la verdad del amor. Es sostenida por querubines, otra alusión al Ser soberano, al Señor Dios que somos por nuestra propia capacidad. ¿Podemos venir en nombre del Señor Dios y empuñar una espada llameante y decir, ¡Silencio!? “Se acabó. Se acabó para mí. Me estoy liberando. Estoy liberando mi mente. Y al liberar mi mente, libero mi corazón. Voy a funcionar de una manera totalmente diferente. Voy a ser una persona libre.

¿Cómo sería si todas las personas que conoces hicieran eso? ¡Qué explosión de pensamientos creativos habría! Cuando se trata de pensamientos creativos, las mentes de muchas personas son perezosas. Pero no son realmente perezosas si consideras que se han encargado de un trabajo extra. Su trabajo real es usar su mente para la creación. Pero se han encargado de un trabajo extra, el cual es hacer feliz a su cuerpo emocional. Y su trabajo extra se ha convertido en su trabajo principal. ¡Una obsesión! De hecho, se han vuelto adictos al trabajo.

Eso inicia un patrón que empeora cada vez más porque cuando no creas no suceden cosas buenas en tu vida, y entonces la serpiente tiene más sobre qué informar. Más informes de cosas malas que suceden. Eva se vuelve aún más infeliz, y Adán está aún más distraído para hacer su trabajo real de crear una vida maravillosa porque tiene más trabajo que hacer para mantener feliz a Eva, y sigue sucediendo.

Este es un patrón de creación propia que crea miseria en todos los niveles—miseria a nivel del corazón, pero entonces miseria incluso con respecto a lo que se está desarrollando en una vida humana. Magnifica eso para siete mil millones de personas y verás lo que está sucediendo en el planeta. Sigue empeorando y empeorando. ¿Dónde termina ese círculo vicioso?

Termina cuando venimos como Ser soberano y les decimos a nuestras capacidades humanas, Basta. Tengo la espada llameante. Trabajas para mí. Si podemos decírnoslos a nosotros mismos, podemos llevar ese mismo mensaje a otras personas. Rompe el ciclo. Crea. Ven en el nombre de tu Ser soberano.

Esta es una nueva consideración de Adán y Eva. Espero que, mientras reflexiones sobre estas cosas, haya cambios que vienen para ti y tu experiencia de vida. Y espero que tu serpiente con alas sea liberada.

David Karchere

October 21st, 2016
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