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Archive for September, 2016

El poder del amor ágape

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Tanto mi experiencia de la creación de este mensaje como de que lo leas tiene la posibilidad de ser un momento de elevación, un momento para desprendernos en la mente y el corazón de cualquier cosa en la que hemos estado involucrados en las últimas veinticuatro horas, siete días, año o toda la vida—para ser elevados a una nueva conciencia de nosotros mismos y del mundo en el que vivimos. Para abrazar una nueva conciencia de nuestra capacidad creativa; una nueva conciencia de lo que se quiere expresar a través de nosotros en nuestro mundo—no solo la forma sino la vibración de ello, y la creatividad de ello. Tenemos la oportunidad de conocer esa elevación y de traerla a nuestro mundo. Tenemos la oportunidad de conocer más plenamente la vibración de la Creación.

¿Qué significa conocerse como creador? La historia de la creación de los seres humanos hace referencia a nosotros como seres creados a imagen y semejanza de Dios. Es un pensamiento inspirador y, sin embargo, me atrevo a decir que no tiene el alcance necesario. Y aparentemente, si no fuera nada más que eso, no tendría sentido. Sin duda alguna, estamos aquí para ser algo más que una imagen y semejanza de otra cosa. No somos modelos caminando por una pasarela, posando para un público entusiasta. Al vivir la vida, tenemos que ser algo más que esculturales, más que un tamaño y forma apuestos.

Por supuesto, en el relato bíblico del mismo, hay más cosas importantes en la creación de los seres humanos que eso. En la historia, a los primeros seres humanos les dijeron que fueran fructíferos y se multiplicaran. Eso no salió muy bien. Ahora tenemos sobrepoblación. Luego les dijeron que llenaran la tierra. En su mayor parte, la humanidad ha estado despojando la tierra de sus recursos. Y luego les dijeron que sojuzgaran la tierra y señorearan. Eso tampoco ha ido muy bien. Ha sido más bien dominación que dominio, y la tierra ha sufrido claramente en el proceso.

Quiero sugerirte la idea de que el Creador, Él o Ella misma, creó una instalación humana para presentarse realmente en esa instalación como tú; que de hecho, tu realidad, a un nivel superior, es el Creador, el Creador que está en todas las cosas y sobre todas las cosas; que eres un aspecto de ese único Creador que está dentro de todo; y que decidiste crear tu cuerpo físico y este increíble corazón y mente. Tú decidiste crear todo eso para entrar y ser tú mismo, para ejercer tu condición de ser el creador. Eso es lo que tenemos en común con todas las personas en todas partes: todos somos creadores y todos somos aspectos de ese único Creador.

Esta es la entrada a nuestra condición de ser el creador. Es una sencilla. Tiene que ver con la cualidad del Creador que mira Su creación y dice: “Esto es mío. Este cuerpo es mío. Esta tierra es mía. Estas personas son mías. Todo es mío”. Realmente no podemos imaginar que el Creador mira y dice: “No, solo los católicos,” o “solo los hindúes,” o “solo los rusos” o “solo las personas blancas”. El Creador mira y dice: “Todo esto es mío“. Y podría ser, “¡Yupi! ¡Todo esto es mío!” o podría ser “¡Oh no! Todo esto es mío…” Pero todo es mío.

Y dado que es mío, yo soy responsable como el Creador. ¿Y qué significa responsabilidad? Probablemente tenemos todo tipo de malos recuerdos de apuntar agitando el dedo: “Ah, tú eres responsable; tú hiciste algo malo. Avergüénzate porque eres responsable y no hiciste lo que tenías que hacer”. No estamos hablando de ese nivel de responsabilidad humana. Estamos hablando de la responsabilidad que conlleva crear algo. Cuando creas algo, es tuyo y eres responsable, para bien o para mal. Y cuando asumes tu responsabilidad—cuando asumes el hecho de que eres el creador y has creado esta vida, has atraído esta vida hacia ti y entras por esa puerta para aceptar total responsabilidad por lo que has creado—recibes las llaves del reino. Obtienes las llaves de tu condición de ser el creador.

Eres un creador. Tienes autoría y por lo tanto autoridad sobre lo que creas. Por ejemplo, si tuvieras la capacidad de construir un carro, y construyes uno, sabrías cómo se construyó y sabrías dónde estuviera el volante y dónde estuviera el freno, y el embrague y todo lo demás. Tuvieras autoridad sobre ese carro.

He vivido en Sunrise Ranch durante dieciséis años y una semana. Sé cómo se construyó gran parte de Sunrise Ranch. No lo sé todo, porque estaba aquí hace mucho tiempo antes de que yo llegara, pero sí hay mucho que conozco. Jugué un papel en su construcción. Sé cómo funciona. Sé dónde están las palancas, sé dónde está el gas y sé dónde están los frenos. Así que tengo la autoridad de un creador cuando se trata de Sunrise Ranch.

Cuando creamos algo, tenemos la autoridad de lo que hemos creado. Y cuando asumimos la responsabilidad por nuestras vidas y cómo las hemos creado, tenemos la autoridad que no teníamos antes.

Puedes pensar que dio la casualidad de que hoy abriste tu correo electrónico o exploraste la web, y leíste estas palabras. Otra manera de entender lo que está sucediendo es ver que atrajiste las palabras de este mensaje hacia ti. Las atrajiste según la manera en que estás creando tu vida.

Una víctima no tiene mucha autoridad. La propia naturaleza del victimismo es que a esa persona le está sucediendo cosas sobre las cuales no tiene ningún control. Así que si estás pensando como una víctima de las circunstancias y de las otras personas, has perdido tu autoridad. Lo mejor que puedes hacer es huir o luchar.

Cuando adquirimos  nuestra condición de ser el creador, heredamos increíbles poderes de creación. No existe un poder más grande que el ágape. Cuando nos encontramos en ese poder, nos encontramos en el resplandor del poder atractivo y transformador del amor. Nada es más poderoso que eso. Cuando traemos la luz de nuestro Ser al mundo, la transformamos.

Me desperté pensando en una declaración muy poderosa de lo que quizás es la pieza más antigua de la literatura que está disponible para la humanidad. Es del Libro de Job: Puedes encontrarlo en algún lugar cerca del medio de la Biblia. La mayoría del resto de la historia en la Biblia está llena del relato de un linaje continuo desde Adán a Jesús. Y entonces, justo en medio de ese linaje, alguien pensó que era una buena idea insertar la historia de Job que no parece tener nada que ver con ese linaje. La palabra “engendró” aparece muchas veces en la Biblia, pero él no es parte de ese linaje. El Libro de Job es como una canción extra oculta en un CD. Se debe haber considerado que contiene un mensaje que era tan importante que tenía que ser insertado.

Hacia el final del libro, a Job le hacen esta poderosa pregunta: “¿Supiste tú de las ordenanzas de los cielos? ¿Dispondrás tú de su potestad en la tierra?” (Job 38:33) Esa es la pregunta para cualquier ser humano. Nos reta en cuanto a si conocemos nuestra condición de ser el creador. ¿Y podemos hacer que tenga efecto?

Cuando pienso en ordenanzas, pienso en multas de estacionamiento, pero de alguna manera creo que aquí se habla de algo más que de las multas de estacionamiento. Las ordenanzas son leyes. Pero estas son las ordenanzas del cielo que van más allá de las leyes y hablan del patrón subyacente de la Creación. Cuando una persona conoce esos patrones, se pone en contacto con esa dimensión de su Ser que es el Creador, de donde proviene el patrón de la Creación. Encuentra su propia autoridad y dominio inherentes.

La Creación está viva. Así que en última instancia, esta pregunta está preguntando, ¿Podemos traer vida? ¿Las cosas pueden florecer en nuestras manos?

Creo que esta es la pregunta central para cualquier ser humano, para cualquier persona en cualquier lugar. ¿Estás en contacto con lo que es el patrón de la Creación? ¿Estás en contacto con la potencialidad de este mundo en el que vives, lo que podría manifestarse en tu vida y en la Creación que te rodea? ¿Estás en contacto con eso? ¿Te importa? ¿Sueñas con eso?

Me he dado cuenta de que, para que nosotros lo hagamos juntos, algo tiene que pasar. Se tiene que reducir la distancia habitual que mantienen las personas de su propia condición de ser el creador y de la condición de ser el creador de las otras personas. Noto que hay dos maneras en que las personas mantienen esa distancia. Una es obvia. Es luchando. Discutir, confrontar, luchar y discrepar de hecho nos mantiene separados los unos de los otros. Y si quieres tratar de proteger tu corazón herido, esa es una buena manera de hacerlo—solo sigue luchando.

Pero si no te gusta esa manera, tengo una segunda para ti— quizás te guste más esta. Es ser amable. Podemos mantener nuestra distancia siendo amables. Realmente no vamos a llegar a la verdad de lo que está sucediendo; solo vamos a ser amables. Y no nos unimos en nuestra amabilidad. Realmente no me caes bien; realmente no estoy de acuerdo con lo que haces. Me voy a mantener lejos de ti; te voy a evitar. En realidad no voy a darte mi apoyo; no te voy a amar. Voy a ser amable.

Estas son las dos maneras de mantenernos separados como seres humanos. Podemos luchar, y podemos ser amables. Ninguna de estas maneras nos permite asumir nuestra condición de ser el creador, la cual es la verdad de quienes somos y la verdad de lo que tenemos que hacer juntos como seres humanos. ¿Cuál es el remedio para la separación, el remedio para la amabilidad y la lucha, de las cuales ninguna nos une?

Es la honestidad. No el tipo de honestidad supuesta que simplemente culpa a las otras personas, sino la honestidad del Creador que somos. Se trata de la honestidad de responsabilizarme de lo que realmente está sucediendo en mi propia experiencia—y, de forma creativa, de compartir algo de eso contigo. “¿Cómo va esto? Esto es lo que veo. Me responsabilizo de ello—no te estoy haciendo responsable. Pero esto es lo que veo. Tenemos que hacer algo aquí, ¿no crees?”

Para asumir nuestra condición de ser el creador, necesitamos algo además de amabilidad y algo aparte de luchar. Necesitamos una verdadera unión. Yo digo que la norma para hacer esto tiene que ser apoyo y participación entusiástica y afectuosa. ¿No es eso lo que hace el Creador? ¿No es eso lo que hacemos cuando nos revelamos en nuestra condición de ser el creador? No es solo ser amables, y no es luchar, y no es una especie de cosa marchita. Tiene entusiasmo. Y cuando trabajamos con las personas en nuestra condición de ser el creador, ¿no hay un amor que se intercambia? ¿No hay ágape?

Digo que deberíamos ser contundentes sobre esa norma. No solo no tengo ningún inconveniente contigo. No solo estoy contigo; estoy para ti. Estoy amando con entusiasmo quien eres y lo que estamos haciendo juntos. No solo estoy siendo amable, y no solo estoy conteniendo todas mis reservas y todas mis opiniones y críticas sobre ti. Cuando creamos con alguien, estamos compartiendo lo que estamos experimentando y lo que estamos viendo. Estamos siendo honestos.

A veces la honestidad se usa como un arma: “Déjame decirte lo que realmente pienso de ti”. Ese enfoque carece de responsabilidad. No es por la condición de ser el creador. No se trata de establecer el dominio del cielo en la tierra. Esa no es verdadera honestidad.

La honestidad incluye responsabilidad. Soy el guarda de mi hermano. Soy responsable de ti. Soy responsable de este mundo. Soy responsable de mí. Ahora vamos a hablar. Seamos honestos. Y en nuestra honestidad, podemos unirnos y crear.

Creo que apoyo y participación entusiástica y afectuosa es lo que realmente necesitamos para crear juntos. ¿Qué hay de malo con un poco de entusiasmo y gratitud expresada? ¿Gratitud por otra persona, por este ciclo en el que nos encontramos? Ya sabes, cuando las cosas van mal, solo pueden ir bien porque nos amamos y apreciamos mutuamente y porque amamos y apreciamos el ciclo en el que nos encontramos. Sí, sé que es un desastre, pero estamos juntos, ¿cierto? Vamos a hacer esto. Podemos afrontarlo, sea lo que sea. Y si podemos afrontar el mundo inmediato con las personas que nos rodean, podemos afrontar el mundo más amplio en el que vivimos. Podemos traer un llamado espiritual a nuestro mundo que dice: Sí, sé que están pasando cosas terribles en nuestro mundo. Pero vamos a unirnos como seres humanos. Vamos a hacer esto.

Y así nuestro llamado de elevación va a todas las personas en todas partes, sin importar el origen étnico, el partido político o cualquier otra cosa. No estamos llamando a su religión y no estamos llamando a su política. Estamos llamando a su alma, estamos llamando a su condición de ser el creador. Debido a que estamos haciendo eso, no solo en un momento como este, sino al vivir nuestras vidas, estamos trascendiendo nuestra amabilidad y nuestra lucha. Estamos trascendiendo nuestro victimismo, y estamos caminando por esa puerta aterradora de la responsabilidad, hacia nuestra condición de ser el creador.

Cuando entras por esa puerta, te iluminas y te acaloras, muy naturalmente, porque la pared de separación que habías construido entre tú mismo y tu creador se ha venido abajo. Has caminado a través de esa pared, y has entrado en tu propio poder como creador. No solo eres una imagen y semejanza hermosa y escultural del Creador—eres el Creador en expresión, trayendo el poder de la Creación, tu poder, tu amor.

Tu amor es importante. Me importa a mí. Les importa a las otras personas. Entonces acaba importándote—tu calidez, la luz que tienes para arrojar, el patrón de la Creación con el que estás en contacto, que llega mediante esa mente brillante que tienes.

Personalmente, he llegado demasiado lejos para no aprovechar de principio a fin la oportunidad de este ciclo creativo. Dondequiera que estés en tu vida, ¿eso no es cierto? Simplemente has pasado demasiado, has superado demasiado, has aprendido demasiado, has soportado demasiado para no perseverar en esta vida hasta la victoria de lo que se trata la vida, y para versar completamente sobre eso ahora con quienquiera que esté contigo. Puede que mañana haya alguien diferente, pero no estoy esperando. Ustedes son mi gente ahora, quienesquiera que sean. Ustedes son mi gente ahora, simplemente porque son quienes están presentes. Y vamos a hacer esto. Estamos haciendo esto, y estamos trayendo la victoria de ello. En cada momento de mi vida, con quienquiera que estoy, esto es lo que quiero expresar: Ustedes son mi gente y estamos haciendo esto. Este es nuestro mundo. Estamos haciendo esto. Hemos llegado demasiado lejos para no hacerlo.

¿Cuándo es el día de la satisfacción? Digo que hemos esperado lo suficiente. Hoy es el día. Estoy haciendo esto ahora, con ustedes.

Que la gloria del Ser brille a través de cada uno de nosotros y luego en todos nosotros juntos. Que en nuestros momentos más oscuros y en nuestros tiempos más difíciles recordemos nuestra condición de ser el creador y el poder de la Creación que tenemos cuando realmente heredamos lo que es nuestro destino, el cual es ser un creador, ser el Creador, hombre y mujer, nacidos en este mundo para traer aquí mismo la Creación. Que la realidad del amor ágape caiga como la lluvia en toda nuestra experiencia. Este es el poder de la Creación y el poder del Creador.

David Karchere

September 22nd, 2016
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