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Archive for April, 2016

Regreso a casa

David-Karchere_NEW2014.200x243Estas son algunas palabras de David Whyte sobre el Destino:

Curiosamente, cada persona siempre realiza su destino sin importar lo que haga, según la forma que le dé a la conversación, pero ese destino puede ser realizado a un nivel de completa realización o frustración, mediante la experiencia de un regreso a casa o la necesidad de soportar una lejana sensación de exilio, o más probablemente, mediante alguna escala a lo largo del espectro que se encuentra entre esas dos opciones.

Así que veamos: Realización de nuestro destino o frustración—¿qué te parece mejor?

Junto con la frustración viene el desaliento. El desaliento cuestiona si la realización alguna vez se presentará en la propia experiencia.

¿Qué es lo que determina si la experiencia de una persona será la realización del destino o la frustración? La frase regreso a casa señala el factor crucial. ¿Pero a qué regresamos a casa? A veces las personas que se han aferrado a un hogar terrenal solo se vuelven mezquinas y prejuiciosas. Así que ir a un hogar terrenal no es ninguna garantía de la realización de nuestro destino. El verdadero regreso a casa es a la realidad de quienes somos. Regresamos a casa cuando llegamos a saber que quienes somos está en casa dondequiera que nos encontremos.

Esta es la misma naturaleza de la Verdad. La Verdad es que hay un hogar que trasciende el lugar terrenal en el que vivimos. Llámalo cielo, llámalo un reino de potencialidad cuántica, llámalo como quieras. Independientemente del nombre, es un reino de posibilidad y esencia que tocamos. Es el diseño de la realidad invisible del Ser que se puede manifestar en la tierra si lo dejamos.

El hogar celestial es como el plano de un edificio precioso. Contiene el diseño del edificio en una forma esencial. Si todo sale bien, el diseño en esencia  se convierte en el diseño real y manifiesto del edificio para que las personas puedan disfrutar de la belleza y la función de ese diseño. No hay muchas personas que pueden mirar el plano arquitectónico y ver esa belleza y función; solo un arquitecto, ingeniero o jefe de obras cualificado puede hacerlo. Pero una vez que el diseño inherente al plano se manifiesta en el edificio, está ahí para que todos lo vean.

Esta es una imagen del diseño de la Verdad en la experiencia humana. Pero, ¿qué es lo que permite que el diseño invisible del Ser se convierta en el diseño manifiesto de un mundo humano? ¿Qué es lo que permite que el hogar celestial se convierta en la realidad del hogar manifiesto en el que vivimos? Somos nosotros, los que leemos el plano invisible de la vida y permitimos que se manifieste en el mundo. Y no tenemos que ser arquitectos para hacerlo.

Puede que conozcas tu hogar en tu propia morada. Colectivamente, nuestro hogar puede ser una comunidad. Nuestro hogar puede ser una nación. A veces una nación se denomina patria; nosotros tenemos la Seguridad Nacional aquí en los Estados Unidos. (En inglés estas palabras contienen la palabra hogar.) En definitiva, toda la tierra es un hogar para la humanidad. Así que cuando uso la palabra hogar la estoy usando en el sentido más amplio. Todo lo que puedas imaginar que tiene valor en términos de vivir tu vida se hace patente en esa pequeña palabra, hogar. Esta es la oportunidad para nosotros como humanidad—toda la tierra puede ser nuestro hogar. Parece un sueño fantástico porque evidentemente eso no es lo que está sucediendo ahora.

Esta es una imagen de la Verdad. El diseño invisible del Ser es una realidad que se debe percibir y vivir y luego se debe poner de manifiesto en el mundo. La consciencia humana está entre estas dos realidades. Para nosotros personalmente, es el mundo de nuestros propios pensamientos y sentimientos. Te conectas con el diseño invisible de la Verdad cuando tocas la posibilidad que está disponible para ti en tu vida—la realidad que está por nacer en tu propia experiencia, que todavía no ves a tu alrededor pero que sientes que es posible. Tiene algún tipo de forma, algún tipo de esencia. Inspira sentimientos en el corazón—una aspiración, un deseo, una pasión. Hay un patrón y un diseño para la realidad invisible que todavía no se manifiesta. Puede parecer algo efímero, algo en esencia que esperas que algún día se pueda manifestar realmente en tu vida, a través de las personas que te rodean, a través de las circunstancias en que vives. Puede que te venga a la mente como una visión de hogar, de generosidad, de amor, de disfrute.

La humanidad también tiene sueños colectivos que nacen de la realidad invisible del Ser. Pueden referirse a una familia, una comunidad, una organización o una nación. Algunas personas hasta comparten un sueño para el mundo entero.

Uno de los primeros puritanos que llegó a América y se convirtió en el gobernador de Massachusetts, John Winthrop, habló de su visión de América de esta manera: “Seremos como una ciudad sobre una colina, los ojos de todas las personas están sobre nosotros”.

Los sueños de las naciones a veces se plasman en sus himnos nacionales—no solo el himno oficialmente adoptado, sino uno que a pesar de todo es aceptado por las personas que comparten el sueño que expresa el himno. Esta letra es de “America the Beautiful (América la Bella)”, escrita por Katharine Lee Bates:

¡Oh hermosa, por los héroes que demostraron
En la lucha liberadora
Que más que a ellos mismos a su patria amaron
Y a la misericordia más que a la vida!
¡América! ¡América!
¡Que Dios refine tu oro
Hasta que todo el éxito sea nobleza
Y todo logro divino!  

¡Oh hermosa, por el sueño patriota
Que ve más allá de los años
Tus ciudades de alabastro brillan
Sin empañarse con lágrimas humanas!
¡América! ¡América!
¡Que Dios derrame su gracia sobre ti
Y corone tu bondad con hermandad
De mar a mar resplandeciente!

Estas palabras son del himno nacional sudafricano:

Desde el azul de nuestros cielos,
Desde la profundidad de nuestro mar,
Por encima de las montañas eternas,
Donde resuena el eco de los riscos
Suena el llamado a unirnos,
Y permaneceremos unidos.
¡Vivamos y luchemos por la libertad
En Sudáfrica, nuestra tierra!

Sé que la tierra de Nelson Mandela anhela y desea ardientemente esa unidad, ser el lugar que Nelson Mandela imaginó que podría ser, donde los blancos y los negros y las personas de todos los colores y religiones se unan como un solo pueblo, convirtiéndose en un símbolo para el mundo, convirtiéndose a sí mismos en una ciudad brillante. La realidad actual en Sudáfrica no coincide con ese sueño.

Este himno es de Noruega:

Sí, amamos este país
a medida que sale adelante,
escabroso, deteriorado, sobre el agua.
con las miles de casas,—
lo amamos, lo amamos y pensamos
en nuestro padre y madre
y en la noche de la saga que pone
sueños en nuestra tierra.
Y en la noche de la saga que pone
sueños en nuestra tierra.

Y este es un himno popular de Australia:

Vengo del Tiempo del Sueño
De las polvorientas llanuras de tierra roja
Yo soy el corazón antiguo
El guardián de las llamas
Me paré en la orilla rocosa
Vi venir a los grandes veleros
Durante cuarenta mil años he sido el primer australiano. 

Somos uno
Pero somos muchos
Y venimos de todos los países de la tierra
Vamos a compartir un sueño
Y cantar con una sola voz
Yo soy, tú eres, nosotros somos australianos.

Estos himnos tocan la posibilidad para la humanidad que está en lo profundo de los corazones de todos los hombres y todas las mujeres. Tocan las esperanzas y los sueños de un hogar que se pueden experimentar en el seno de una nación. Quizás pensamos en nuestro propio país, pero no solo se trata de nuestro país. Se trata de todo este planeta. Nosotros somos uno, pero somos muchos, y venimos de todos los países de la tierra.

En el idioma inglés, la realidad invisible del hogar a veces ha sido denominada heaven (cielo). También ha sido llamada the kingdom of God (el reino de Dios) o the kingdom of heaven (el reino de los cielos). La cuestión clave para una vida humana es esta: ¿Cómo ese hogar invisible se convierte en una realidad en forma manifiesta?

Como seres humanos estamos justo en el medio de la respuesta a esa pregunta. Si hay una dimensión de la Verdad que es el diseño de ese hogar celestial y hay una dimensión de la Verdad que es el diseño de lo que realmente está sucediendo en nuestras vidas como son, nosotros somos lo que las conecta. Más específicamente, el diseño invisible reina en nuestra propia experiencia cuando dejamos que nos guíe y nos dirija, y así pasa por nuestra expresión—nuestros pensamientos, palabras y acciones. Entonces nos convertimos en el control de la Verdad que permite que el cielo reine en el mundo. Entonces el hogar celestial se convierte en una realidad en la tierra.

En inglés hay tres palabras que tienen el mismo sonido que la palabra reign (reinado). Reign (reinado), rein (rienda) y rain (lluvia). Cada una tiene un significado diferente que es relevante para este proceso. Nosotros reinamos en nuestro propio hogar en la tierra cuando aceptamos las riendas del cielo, cuando nos dejamos guiar por esa realidad interior. Y cuando realmente estamos reinando en nuestro hogar, la realidad del hogar invisible cae como la lluvia a través de nosotros. ¡Toda esa potencialidad! ¡Toda esa belleza! ¡Todo ese Amor!

Reinamos en la tierra como rey y reina de nuestro reino, de nuestro mundo, de nuestro hogar. Nuestro mundo individual se convierte en un hogar porque somos ese rey o somos esa reina que reina en ese reino. ¿De qué otra manera sería? Hay dominio en la propia tierra de uno, en el propio cuerpo físico de uno y en la propia experiencia humana de uno. Hay factores de control del cielo que funcionan a través de mí que traen control a mi propia tierra física y reinan en mi reino. Deja que el Amor reine.

Para que el Amor reine en mi reino, tiene que ser expresado y ampliado y tiene que funcionar a través de mí como el punto central para mi hogar. Yo tengo que ser ese rey, y tú tienes que ser ese rey o esa reina en tu reino para que la Verdad celestial se convierta en la Verdad terrenal. El diseño celestial se convierte en diseño terrenal cuando pasa por el punto central del control que está vigente en nuestra experiencia humana. Si el ser humano está fuera de control, no hay ningún hogar celestial en la tierra.

En el mundo tal como es hoy hay todo tipo de caos y extremismo creciente. Hay polaridades enzarzadas en conflicto. No tenemos la Guerra Fría como era, pero aún hoy tenemos a los Estados Unidos y a Rusia enzarzados en conflicto, trayendo horrible miseria al país de Siria.

En las primarias presidenciales estadounidenses hay un extremismo que ha causado grandes estragos. Podríamos culpar al asesor político de George W. Bush, Karl Rove, quien desarrolló una estrategia de apelación al conservadurismo extremo de los Estados Unidos. El pensamiento político predominante en ambas partes había favorecido la conducción más cerca al centro político. Pero la idea de que los republicanos pudieran andar muy lejos a la derecha y ganar seguidores fue perseguida encarecidamente con Karl Rove y George Bush. Probablemente, el Partido Republicano ha pagado las consecuencias de esa estrategia hasta el punto que hay tanto extremismo y tanta polaridad mezquina que algunos están considerando la posibilidad de una solución tipo píldora venenosa en la cual los republicanos tradicionales abandonarían el partido y lo reconstituirían bajo una nueva pancarta.

Pero esto no es todo debido a Karl Rove y no estoy culpando a los republicanos por todo ello. Lo mismo está sucediendo en todo el sistema político. Cada vez más hay una tentación a ser negativo y a llegar al extremo. Y está sucediendo a través de todo el debate político, hasta el punto donde gran parte del diálogo político se ha vuelto estúpido. A pesar de un intento esporádico de ser inspirador, gran parte de la política no es una expresión del sueño de América. Los políticos no están siendo motivados por los ideales que se derivan de ese sueño. Por consiguiente, en vez de un gobierno progresista lo que hay es caos en el que los intereses financieros mundiales tienen la oportunidad de determinar el futuro del país, con poca oposición.

Esta falta de buen gobierno resulta en frustración, desilusión y consternación de nuestros ciudadanos. Para los estadounidenses que consideran esto, o para cualquiera que tenga ojos para ver, es fácil preguntarse ¿A donde está llegando este país?

Pero no solo se trata de nuestra política. Veo el extremismo en mi propio mundo inmediato, en mi propio reino, en mi propio hogar. Veo a personas enzarzadas en conflicto, yendo a los extremos opuestos de una polaridad, no viniendo al centro, no reinando como el rey o la reina del mundo de uno, de modo que el hogar celestial pueda ser conocido como el hogar terrenal.

Para que cualquier persona reine, tiene que aceptar las riendas desde dentro de ellos mismos. Tienen que abrazar los factores de control que están presentes naturalmente cuando somos impulsados por la posibilidad con la que estamos en contacto. Cuando sentimos esa realidad celestial y la posibilidad de que se manifieste dejamos que tenga las riendas de nuestra expresión para que sea el Amor y solo el Amor lo que encuentre expresión. La Verdad de ese Amor trae dominio a mi propia experiencia de vida y a mi hogar, por lo que el Amor puede vivir en mi hogar.

Cuando llegamos al centro y permitimos que los factores de control que son naturales para nosotros como seres humanos estén vigentes en y a través de nosotros y luego en nuestro mundo, el Amor llueve, la Verdad llueve a través de nosotros. Llueve a cántaros a través de nosotros e inunda nuestro mundo con esa realidad para que el diseño y el patrón de lo que se forma a nuestro alrededor se pueda formar alrededor de esa realidad.

He llegado a ver que, pase lo que pase en este mundo, lo fundamental es que debería existir este reinado del que he hablado, el reinado del rey o la reina a través de una persona y a través de todas las personas. Durante cualquier extremismo que tengamos, cualquier tumulto, cualquier caos, lo que importa es que el reino de los cielos y la lluvia que está descendiendo estén en el centro de todo ello—alguien que permita que el espíritu dentro de sí mismo sea quien tenga las riendas. El conocimiento de esto, compartido entre un cuerpo creciente de personas que están despertando, es lo que importa hoy en la tierra. Independientemente de lo que ocurra, deja que el lugar donde estoy, deja que  mi hogar sea un hogar para el Yo Soy. Y deja que sea así con integridad y realidad, un sueño pero no solo un sueño—un sueño manifiesto, un hogar manifiesto del sueño que está dentro de mí y dentro de todas las personas. Deja que este hogar donde estoy sea ese hogar.

Espero que compartas esta oración dondequiera que te encuentres alrededor del mundo. Abracemos juntos la realidad de esto.

David Karchere

April 28th, 2016
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