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Archive for March, 2016

Mujer Dios—Hombre Dios

David-Karchere_NEW2014.200x243Al leer estas palabras, ¿cuánto de lo que estás experimentando en este momento te resulta familiar? ¿El lugar donde te encuentras, los pensamientos que estás pensando, o el mismo acto de la lectura?

En un contexto espiritual, cuanto más tiempo hemos estado en un camino espiritual, tenemos más de “lo conocido” espiritualmente. Me parece fatal. La misma frase conocido espiritual es un oxímoron. Lo espiritual es lo desconocido. Lo conocido es lo familiar, y mientras insistamos en vivir en el mundo de lo conocido, no hay nada nuevo en nuestra vida. Realmente no estamos viviendo.

Esto es de un himno favorito del evangelio, “Sanctuary”(Santuario), de Randy Scruggs y John Thompson.

Señor, prepárame para ser un santuario
Puro y santo, probado y verdadero
Con acción de gracias, yo seré un
Santuario viviente para Ti

¡Tanto significado contenido en ese pequeño estribillo! Estoy especialmente interesado en la parte de probado y verdadero. Para muchas personas en su camino espiritual, hay una respuesta inicial. ¡La experiencia es maravillosa! Tengo el privilegio de viajar por el mundo e introducir a las personas en una realidad que aún no han conocido. Es un verdadero placer ser testigo del despertar espiritual de alguien.

Al vivir la vida, seguimos adelante y escuchamos el aliento del espíritu dentro de nosotros, quizás dicho de algún modo por otra persona: Sigue viniendo, bendito. Sigue viniendo.

Pero hay otro mensaje que recibimos en la vida. No. No, la vida no se va a desarrollar exactamente como quieres que se desarrolle. No, no puedes tener una vida maravillosa sin ser quien la cree. No, no puedes tener esa determinada experiencia para siempre. Tienes que estar abierto a lo que aún te es desconocido.

Muy a menudo, el no que una persona recibe ahoga los mensajes que están ahí para esa persona que le animan a adentrarse en lo desconocido. El no ahoga la invitación a seguir viniendo, bendito.

La semana pasada dirigí un curso maravilloso que ayuda a las personas a obtener una perspectiva ilustrada sobre la vida, From a High Place (Desde un lugar elevado).  Mientras lo hice, reflexioné sobre cómo, en mi enseñanza a través de los años, he intentado ofrecer puntos de conexión familiares. Sin duda alguna, las personas buscan eso—quizás hasta lo exigen. Y a veces se quejan si los llevas a un terreno que les es desconocido. Soy consciente de que hago todo lo posible por hacer que a las personas les resulte familiar lo espiritual de modo que puedan conectarse y relacionarse con ello, para que pueda haber puntos de partida que les sean familiares en su propia experiencia, para que puedan abarcar lo que ya conocen de lo espiritual y entonces partir de ahí.

Al ver mi tendencia a hacer esto tengo cierto pesar porque no he conseguido, hasta el grado que necesito, introducir a las personas en lo que no conocen. Creo que tengo que hacer un mejor trabajo en transmitirles a las personas que sí, ustedes son bendecidos y son amados exactamente tal como son—y hay algo que no saben.  Hay algo que se debe dejar atrás y hay algo en lo que deben adentrarse.

Hay un no para que cualquier persona lo acepte en su vida. Al final, es este: No, no puedes llevar tu conocido a lo desconocido, por muy bueno que puedas creer que sería. Y aquellos de nosotros que han estado en un camino espiritual por un tiempo—ya sea un mes o un año, diez años o toda una vida—tienen algunas cosas bastante buenas que creemos que conocemos.

Esta es una realidad que la mayoría de las personas desconocen. Si eres un hombre que lee este Pulso del Espíritu, estás aquí en la tierra para ser un hombre Dios. No tan solo un buen hombre. Estás aquí para ser un hombre Dios, una encarnación viva, como hombre, del Creador—el Creador en la carne de un hombre, la carne de un cuerpo físico, la carne del corazón, la carne de la mente. Estás aquí para ser un hombre Dios. Esta no es una experiencia familiar.

Y si eres una mujer que lee esto, estás aquí en la tierra para ser una mujer Dios. No tan solo una mujer humana, no solo una mujer de la manera que has conocido que son las mujeres en tu vida, no solo una mujer como todas las mujeres que has conocido y la mujer que has conocido que eres. Estás aquí para ser una mujer Dios, para llevar la esencia del Dios femenino al mundo, al igual que yo, como hombre, y todos los hombres nacen en el mundo para llevar las esencias del Dios masculino, el hombre Dios.

Podría intentar describir las cualidades del carácter de esta realidad. Podría decir que un hombre Dios o una mujer Dios no vive su vida juzgando a los demás, sino que intercede en sus vidas para brindarles la oportunidad de entrar en una nueva realidad, sin importa dónde han estado. Podría decir que un hombre Dios se dirige a los más débiles de entre nosotros y los levanta, y los fortalece, y los ama, ve su integridad, los protege, ora por su emergencia y por su curación. Podría decir que un hombre Dios o una mujer Dios es un creador que da lo mayor y lo mejor de sí, no solo a través del sentido práctico de su trabajo sino en la calidad del espíritu que expresa, la calidad del amor que se hace evidente a través de él o ella.

El lugar desde el cual el hombre Dios se expresa es el más alto. Un hombre Dios le da gloria a Dios en las alturas, como mismo lo hace una mujer Dios. Gloria al Creador que está por encima de ellos, que está en todo lo que les rodea, que está dentro de ellos. En la expresión de mi vida como hombre Dios, le doy gloria al Creador. Una mujer Dios hace lo mismo. Una mujer Dios celebra el propio acto de la creación en sí misma, en todo lo que la rodea y en los demás. Ella celebra el Creador de todos nosotros.

Pero parece que todos los aspectos del carácter que podría mencionar, todos los patrones de la expresión creativa a los que podría hacer referencia podrían estar fácilmente sujetos a interpretaciones del pasado, a las cosas de lo familiar y las cosas de lo conocido. Se pueden malinterpretar fácilmente como que yo te exhorto a ser una persona espiritual, una mejor persona, una versión mejorada de ti mismo, o a trabajar en ti mismo, a liberarte de algunos de tus malos hábitos. O a seguir alguna causa terrenal. Y eso no es lo que estoy diciendo.

Estoy diciendo que la realidad de quien eres es un hombre Dios o una mujer Dios. Y estoy diciendo que sabes, en algún lugar dentro de ti—no desde el punto de vista de la experiencia del pasado, sino desde el punto de vista del Ser que eres—quién y qué eres. Creo que sabes, en algún lugar profundo dentro de ti, que eres un hombre Dios o una mujer Dios. Y aunque esa experiencia es desconocida en el mundo tal como es—y en términos familiares la mejor manera que podríamos imaginar esa realidad es en términos de un ser humano bueno o mejorado—es real. Y aunque la experiencia de la que hablo es prácticamente desconocida desde el punto de vista del pasado, no es menos cierta y conocida en la realidad superior de quienes somos.

Los no a los que me enfrento en mi vida podrían traer desilusión y decepción, amargura, resentimiento, miedo, y todo tipo de cosas malas. Sin embargo, acepto los no que encuentro en mi vida con aceptación y finalmente con una gratitud que, en esencia, dice: “Sí, voy a dejar atrás lo conocido.  Voy a dejar atrás lo familiar. Voy a dejar atrás al yo mejorado. Voy a dejar atrás a la persona evolucionada espiritualmente, para adentrarme en lo desconocido, lo cual es la realidad del Ser que soy y el mundo que cree en esa realidad. Soy un hombre Dios. Tú eres un hombre Dios o una mujer Dios.

Señor, prepárame para ser un santuario—un santuario para esa realidad superior que aún no he experimentado. La pureza y la santidad vienen a medida que abrazo eso en mi camino, a medida que acepto los no en mi camino. No, no puedes hacerlo de esa manera. No, no puedes mantener esta limitación. No puedes mantener esto que es impuro en la pureza de lo que es la vida. Pero también soy lo suficientemente hombre como para oír la voz de mi Adorado, quien dice Sigue viniendo, bendito.  Sigue viniendo. Sigue viniendo a lo desconocido. Sé el hombre Dios que eres.

Esto es lo que significa estar preparado para ser un santuario, para ser puro y santo—no para ser santurrón, mejorado, religioso, y ni siquiera espiritual. “Puro y santo, probado y verdadero”. No solamente dije que al principio. Dije que—escuché el no, y a pesar de eso dije que. Escuché la invitación a sigue viniendo, bendito.

Puro y santo, probado y verdadero, con acción de gracias, yo seré un santuario viviente para Ti, Oh Adorado, Dios de mi corazón.

Cuando reconozco al Dios que está por encima de mí, el Dios que es mucho más grande que yo, el Dios que está en mí y el Dios que está en ti, es entonces que abrazo la divinidad de mi propia experiencia como hombre. No es en eso que soy un hombre Dios. No porque estoy reclamando algo para mí, sino porque soy lo suficientemente humilde como para abrirme a una realidad que es mayor que quien he sabido que soy. Con acción de gracias, yo seré un santuario viviente para Ti, Oh Adorado.

Estoy listo para entrar en este ciclo de la Creación con los amigos que están entrando en este conocimiento por sí mismos. Esto es lo que deseo compartir con esos amigos:

Me gustaría que se amen los unos a los otros. Quiero vivir con un agradecimiento profundo y mutuo.

Quiero que creemos juntos a todos los niveles, generando una sustancia rica en amor entre nosotros, llenando la comunidad que compartimos, intercambiando ideas y una nueva conciencia de la realidad, visiones para nuestra creación, trabajando creativamente codo a codo para manifestar una nueva vida, un nuevo mundo, una encarnación viva del Creador en forma de nuestra creación.

 Quiero compartir una radiación espiritual que es un brillo intenso de la Luz hacia el mundo. Y luego quiero trabajar estrechamente con personas brillantes para expresar esa radiación de una manera excelente mediante muchas vías, de modo que llegue al mundo.

 Quiero trabajar inteligentemente con los demás, creando una mente colectiva que organice todas nuestras iniciativas creativas de modo evolutivo, de tal manera que el esfuerzo de la organización disminuya y el júbilo de la creación aumente.

 Quiero compartir el júbilo de crear y el júbilo de la creación con queridos amigos. Y luego quiero invitar a nuevos amigos a ese círculo de alegría.

 Quiero traer una profunda vibración espiritual al mundo que cree un enorme cambio en la consciencia humana, y luego cree un nuevo mundo.

Este es el acuerdo consciente que solicito de cualquier persona que quiera versar sobre esto: 

Que nuestras vidas traten del júbilo de la creación; que estemos entregados al Creador dentro de nosotros y dentro del Universo en que vivimos; que disminuyamos nuestras resistencias a la Creación a medida que nos volvamos conscientes de las mismas; que en el acto de la creación veamos y celebremos el ser Dios en cada uno de los demás y en nosotros mismos; que estemos interesados en entrar más profundamente en comunión con la realidad de Dios y los unos con los otros; que seamos hombre Dios y mujer Dios.

Esto expresa con palabras e ideas lo que significa ser un hombre Dios y una mujer Dios, lo que significa estar así de juntos. Esta es una realidad en la que se debe entrar mediante la forma de vivir. Cuando entramos en esta realidad mediante nuestra forma de vivir, nace un mundo a través de nosotros. Si no entramos en esta realidad mediante nuestra forma de vivir, cualquier cosa que nace a través de nosotros nace muerto. Habrá formas creadas pero no hechas vivas mediante la vibración de la Creación. Para dar a luz a una forma viviente tenemos que ser la realidad del hombre Dios y de la mujer Dios, la realidad del Creador conjuntamente, compartiendo el espíritu del Creador, lo cual es amor. Luego las formas que creamos son llenadas de esa realidad. Intenta hacerlo funcionar al revés—intenta crear una forma y luego llenarla de tu espíritu. El trabajo pesado es inútil. Buena suerte si quieres versar sobre eso—pero no lo harás conmigo.

Esta es una realidad en la que se debe entrar mediante la forma de vivir que trasciende cualquier idea que alguien pueda tener sobre ella, o cualquier deseo que pueda tener de realizarla. Es una realidad en la que se debe vivir, que se debe expresar, que se debe encarnar en todos los niveles de nuestra carne; las palabras y la música de nuestra vida son las palabras y la música del Creador.

Es tan alegre estar con todos los que comparten esta realidad. Que entremos en lo desconocido juntos porque cada uno de nosotros individualmente entra solo.

David Karchere

March 28th, 2016
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