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Archive for January, 2016

El Baile

David-Karchere_NEW2014.200x243Hay dos grandes poderes de la Creación que están presentes en nuestra experiencia humana: el poder de crear un hogar para Dios y el poder de la acción de Dios. Estos poderes están presentes en nuestra experiencia humana todo el tiempo. Están presentes dentro de nosotros como individuos y en las relaciones entre nosotros. Ambos poderes son necesarios para generar vida.

La acción de Dios tiene que tener un lugar adonde ir a parar. Si no es así, eso no significa que el poder no está presente. Pero no va a parar aquí si no hay un hogar aquí en el mundo humano en el que puede ir a parar. Nuestra humanidad está destinada a ser ese tipo de hogar. Somos un hogar para Dios. El poder cósmico va a parar aquí en nuestro cuerpo de carne. Va a parar en nuestros pensamientos y va a parar en nuestros sentimientos.

Muy literalmente, somos un hogar para Dios. No se trata de una afirmación religiosa. Es una afirmación de la verdad absoluta. ¿Qué otra cosa anima tu cuerpo o estimula tus pensamientos y sentimientos? No tienes que creerlo. Experiméntalo. Tú eres un hogar para la acción de Dios. Si no lo fueras, no estarías vivo. El poder del universo no constelaría en tu propia experiencia de la manera en que lo hace. Y según la naturaleza del hogar que ofreces, así es la capacidad del poder de Dios para lograr que funcione en tu experiencia.

Proporcionamos un hogar como seres humanos para la Realidad del Ser que mora permanentemente en el alma dentro de nosotros. Al mismo tiempo, estamos aquí para ser el poder de realización de Dios en la expresión. Estamos aquí para ser esa realidad estimulante y energizante del poder que entra en la experiencia humana. No solo estamos recibiéndolo. Estamos aquí para darle expresión activa. Estamos aquí para serlo.

Hay una intersección de esos dos poderes que está sucediendo en nuestra experiencia humana, y es por eso que estamos vivos. Tú quitas el poder de realización de Dios de este montón de polvo y no queda mucho. Hay una intersección entre la acción de Dios y el hogar para Dios; y dependiendo de lo bien que va esa intersección, así es mi experiencia humana. O soy un próspero ser humano u otra cosa está sucediendo. Lo mismo es válido todo el tiempo entre nosotros como seres humanos.

Por lo tanto, existe la interacción dinámica entre el poder de realización de Dios y el hogar que se proporciona para Dios. Cuando pienso en el mundo que me es más inmediato y pienso en lo que es más importante en ese mundo, a medida que entramos en el nuevo año, 2016, la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio está en algún lugar en la lista de mis preocupaciones. Hay montones de otras cosas prácticas de las que tengo que encargarme en mi mundo, al igual que cualquier persona. Pero todas esas cosas están muy abajo en la lista en comparación con lo que estoy hablando ahora. No estoy hablando de una teoría religiosa o espiritual. Espero que juntos algo cobre vida en nuestra conciencia para que podamos funcionar creativamente alrededor de lo que hablo, tanto en nuestra experiencia individual humana como en nuestra experiencia juntos.

Para prosperar en el mundo en el que estamos, necesitamos ampliar esas dos energías. Necesitamos desarrollar nuestra capacidad para traer la acción de Dios a nuestro mundo. Esa es la energía que crea. Esa es la energía que trae algo al mundo en general. Esa es la energía que nos permite cumplir con nuestra misión y propósito en la vida, comoquiera que concibamos que sea. ¿Cómo cumplimos cualquier misión o propósito sin el poder desde dentro para lograrlo?

Al mismo tiempo, no sirve para nada ampliar ese poder si se tiene una facilidad humana cuyos circuitos son fundidos por el mismo. Tienes que desarrollar tu capacidad para ser un hogar para ese poder, de modo que puedas recibirlo y tomar la sacudida del mismo y no hacer que funda tus circuitos. Eso es cierto individualmente y es cierto universalmente para la humanidad. Si, por algún medio arbitrario, fuéramos capaces de elevar el voltaje de la acción creativa de Dios a través del cuerpo de la humanidad de hoy, ¿qué crees que sucedería? Más guerra, me imagino. Más “progreso” humano que produce la destrucción del medio ambiente.

¿La humanidad puede aguantar más poder de realización invertido en ella que lo que está manando a través de ella ahora mismo sin desgarrarse totalmente? Creo que no. Estamos teniendo problemas tal como es. Así que es muy fácil ver cómo hay tanta necesidad de fomentar la creación de una comunidad en el mundo en general. Existe esa necesidad de que nos unamos en el mundo en general entre las personas a través de las etnias, la cultura, la religión, la nacionalidad y todo lo demás. Existe esa necesidad de fomentar la creación de una comunidad, de unirnos para que el voltaje de la voluntad creativa que está destinada a venir a través de nosotros pueda llegar a través de nosotros sin freír nuestros circuitos. El poder de fomentar la creación de una comunidad verdadera crea un hogar para el poder de realización de Dios en la experiencia humana.

Lo que estoy hablando es cierto en el nivel micro—a nivel individual—y es cierto en el nivel macro que se extiende por todo el planeta. Pero ahora quiero bajarlo a algún lugar en el medio—a tu vida individual y al mundo en el que funcionas y el mundo que tú y yo compartimos juntos. Lo que quiero sugerir es que lo que debe suceder es que tiene que haber un aumento de esas dos energías juntas y no por separado.

Así que al reconocer que no funcionamos únicamente como individuos sino también en una relación dinámica con los demás en un colectivo, vemos que esas energías se deben elevar entre nosotros. Ya sea que lo consideres como una familia o una comunidad, una organización, un departamento o un equipo, estos dos grandes poderes están constelando entre nosotros. Ya sea que lo consideremos desde el punto de vista de toda la humanidad o desde los campos más inmediatos en los que vivimos y funcionamos, no solo se necesita que sea un subimiento de ambas energías para que ese colectivo prospere sino que tiene que ser la intersección de esas energías. Podrías estar en un grupo de personas y podrías ver que el poder de realización e iniciador viene a través de la inclinación completa de una persona—está llena de ideas, llena de energía, de la motivación para hacerlo. Además puede que haya otra persona que traiga las energías de fomentar la creación de una comunidad, de crear un verdadero hogar. Estas dos energías tienen que subir, pero no solo necesitan subir, es necesario que se intersecten. Porque si no tienes un desastre en tus manos. Un hogar que carece del poder de la acción creativa está estancado. Todos podríamos sentarnos en un círculo y pasarla bien pero si no hay algún tipo de poder energizante que se lleve a ese círculo, no pasa nada. Del mismo modo, puede que nos dejen con los crespos hechos si somos activados y no hay ningún lugar en el que esa energía—esa idea creativa, toda esa voluntad creativa—puede ir a parar. En ese caso, probablemente solo fundimos los circuitos. Por lo tanto, no solo necesitamos elevar estos poderes de la Creación, necesitamos dejar que las energías se intersecten y luego experimentar la dinámica de la Creación cuando el hogar para Dios encuentra el poder de realización de Dios y hacemos algo juntos.

Lo que yo creo sobre todo eso es que se necesita que una persona sea realmente fuerte para que esté involucrada en el proceso, sin importar el papel que desempeñe. Si no eres una persona fuerte, temes por tu propio bienestar en el proceso y podrías hacer una demostración de fuerza, pero esa demostración de fuerza es realmente debilidad. La Creación necesita a una persona que tenga fuerza en su confianza en sí misma y tenga fuerza en su propio poder. Si tu individualidad está en peligro en tu creación, estás en una posición muy débil. Una persona que es débil de esa manera puede hacer una demostración de fuerza. Esa demostración de fuerza puede ser autoritaria, prepotente, hacer valer sus derechos y agresiva—todos esos maravillosos rasgos humanos. Pero lo que la persona sabia ve es una persona débil. Se necesita que una persona sea fuerte para que traiga la vulnerabilidad y la transparencia que son intrínsecas de ser un hogar para Dios. Para ser un hogar para Dios tengo que estar dispuesto a ser inocente, abierto y vulnerable. Tengo que saber que estoy tan intacto que nada puede lastimar quien soy.

Una persona fuerte que proporciona un hogar para Dios puede tomar la decisión consciente de avanzar hacia la relación, de no alejarse, sabiendo que podría ser incómodo. Se podría sentir como que duele a veces, pero no estoy herido. Soy un hogar para Dios. Soy parte de esa realidad del Creador. Nada me puede aminorar. Nada. Y en mi actitud abierta y vulnerabilidad y en mi inocencia, soy poderoso. Soy fuerte. Traigo el poder creativo al escenario. Tengo la fuerza para hacerlo. Sé que la tengo. Es inherente a quien soy.

Si, en la relación con los demás, es mi turno de traer el logro de Dios, eso también requiere fuerza verdadera. Y se necesita sabiduría. Una persona que trae el poder de realización de Dios al mundo tiene que ser consciente de la intersección de ese poder con el hogar para el mismo que está disponible en otras personas. En relación con los demás, se necesita mucho más que ampliar el propio poder creativo de uno a su límite en una especie de base arbitraria. Una persona que trae la acción de Dios tiene que relacionarse con otra y hacer que se reciba ese poder. No es que Dios simplemente está acribillando la tierra con poder cósmico, y Dios no tiene ningún interés en hacer eso a través de ti.

El poder creativo que está dentro de toda la humanidad está entrando en los corazones humanos dondequiera que los corazones humanos están abiertos para dejar que entre. Como un instrumento de ese poder, no estoy contento con subir a la cima de una montaña para proclamar cualquier cosa que sea mi verdad y gritar cualquier mensaje poderoso que tengo donde nadie puede oír. Eso carecería de sentido en el mundo en el que vivo. Tiene que ser recibido y tengo que prestar atención a cómo se está recibiendo.

Luego tengo que medir lo que estoy dando según la forma en que las otras personas lo reciben y responden al mismo porque no se trata de ninguno de los dos poderes creativos por sí solo. Ninguno de los dos poderes puede existir por sí solo. Carecen de sentido por sí solos. Se trata del baile—el baile entre tú y otras personas a medida que estos poderes creativos se activan. Se trata de la interacción de lo que sucede cuando traigo el poder de realización de Dios a tu vida. ¿Qué te sucede cuando hago eso? ¿Cómo lo recibes? ¿Qué haces con ello? ¿Puedes hacer una casa para ello? ¿Cae en oídos sordos? ¿Es rechazado o puede ser recibido, y luego se puede devolver algo? ¿Te apuntas para el baile? ¿Para qué nivel de compromiso estamos dispuestos? ¿Para qué cantidad de vida? Porque este baile es vivificante. Eso es lo que sé al respecto. Es divertido. Es creativo.

Tienes un problema si traes el poder de realización de Dios y otra persona lo registra como algo opresivo, agresivo o demasiado asertivo. Tal vez el problema está en cómo se recibe ese poder o tal vez hay un problema con la manera en que expresas ese poder. Tal vez es solo que la intersección entre tu acción y la recepción de la otra persona no va bien. Sea lo que sea, necesitamos la acción de Dios y necesitamos el hogar para Dios. Necesitamos más de ambos y necesitamos que se intersecten creativamente.

Donde yo vivo, en Sunrise Ranch, esto es lo que necesitamos. Necesitamos el poder de realización de Dios para preparar un invernadero. Necesitamos ese poder para servir a las personas en nuestra cocina o en la recepción o para hacer cualquiera de las otras cosas que hacemos. Necesitamos ese poder en nuestra vida. Necesitamos ser capaces de liberar su vitalidad. Necesitamos ese poder. Necesitamos ser capaces de recibirlo e irradiarlo.

Si soy una persona fuerte, puedo aguantarlo si no lo haces bien. Puedo estar contigo si no lo haces bien. Y podemos aprender y podemos hacer el baile.

Si alguna parte del baile no funciona, todos podríamos escapar. Todos podemos largarnos del baile. Lo que una persona iluminada sabe hacer es adentrarse en el baile entre estos dos grandes poderes con seguridad y fuerza. Una persona ilustrada conoce la intersección en sí misma. Como individuo, y luego con los demás, practica la vulnerabilidad, la actitud abierta, la conexión que es inherente a ser un hogar para Dios. Se ablanda como un modo de entrega ante su Dios.

Si conozco esa experiencia por mí mismo, puedo ser un hogar para esa dimensión de Dios que está dentro de ti. No me preocupa que no lo hagas bien. ¿Crees que es una posición poderosa de tomar? Es tan poderosa, ¿y cuántas personas conoces que saben eso? Creen que al ser flexibles y transparentes y abiertos con otra persona están en peligro. Hay muy pocas personas que conozco que entienden que pueden estar en ese lugar de la actitud abierta hacia Dios y estar en su poder. Esa experiencia puede ser una experiencia que cambia la vida no solo para ti sino para otra persona. La mayoría de las personas nunca han estado en relación con otra persona que tiene esa actitud. Cuando tienen esa experiencia piensan para sí mismas: “Oh, ¡Dios mío!, realmente hay otra persona que se sentará allí y me escuchará y recibirá mi propia energía creativa, mi voluntad creativa, y se transforman.

Si tuvieron una tendencia a ser desagradables, agresivas, o demasiado asertivas, ¿adónde se fue? ¿Adónde se fue, cuando acogiste el poder de realización de Dios que está dentro de esas personas?

Hay todo tipo de dolor en la experiencia humana. Está el dolor de la opresión, el cual es el dolor de ser vulnerable y luego descubrir que uno ha sido oprimido por otra persona. Tenemos una larga historia de eso, tanto personal como globalmente.

También está el dolor de que tu fuego creativo no sea recibido por otra persona. Eso puede herir. Se puede sentir que es simplemente devastador. Pero lo que una persona fuerte sabe es que aunque se puede sentir como si doliera, no está herida. Nada ha cambiado sobre mí. Todavía tengo ese poder de dar. Soy el poder de realización de Dios en acción.

Hay rechazo a sufrir. Puedo afirmar categóricamente que cualquiera que ofrezca algo importante a otra persona va a enfrentarse al rechazo. Puede ser a nivel muy personal. Traes fuego creativo, ideas creativas, energía creativa, y es rechazado por alguien y tal vez por muchas personas.

Si quieres traer algo importante al mundo en general, a la mayoría de las personas no les gustará lo que tienes para ofrecer y no tienen que gustarle. A la mayoría de las personas probablemente no les gusta Sunrise Ranch en particular y no tienen que gustarle. Si un por ciento de la población mundial nos amara, lo estuviéramos haciendo muy bien. Eso sería 70 millones de personas—99% de rechazo.

Si haces que se trate del rechazo, te estás obligando a una vida de dolor perpetuo. No se trata del rechazo. Quienquiera que te rechace no te define. Las personas que deberían ser de interés principal son las que les encanta el poder de realización de Dios, de la Creación que traes, y las que están construyendo un hogar para eso en sí mismas. Esas personas están diciendo: “Me encanta eso, estoy contigo. Estoy abrazando ese poder que me acabaste de dar. Me alimenta y, no solo eso, creo en ti. Soy tu Belén.

Ese poder de la creación puede nacer aquí mismo en este espacio que creo para ti. ¿Alguna vez has tenido a alguien que ha hecho eso para ti? Estoy seguro de que nos ha pasado a todos. Tú puedes ser el Belén para otra persona.

No hay ningún ser humano por quien no me preocupo y por quien no tengo compasión. Pero no me preocupo mucho por las personas que no están interesadas en el baile. Quiero estar con las personas que entienden esto y quieren hacer esto juntos. Tenemos amigos en todo el mundo y todo el tiempo encontramos a más de ellos. Quiero estar con esas personas que están listas para el baile y no quiero preocuparme por todas las personas que no quieren lo mismo. Puede que haya personas inmediatamente presentes conmigo que no tienen ninguna idea y no me importa. ¿Quién lo entiende? ¿Quién quiere vivir el baile? ¿Quién quiere estar con ese poder de realización creativo de Dios que está en ellos y descubrir cuánto de eso puede traer a mi mundo? ¿Cuánta creatividad; cuánta energía? ¿Quién quiere ser un hogar para Dios? ¿Quién quiere vivir el baile entre estos dos grandes poderes creativos juntos?

Llegué al final de mi día de hoy y estaba agotado a tantos niveles. Y estoy aquí para compartir este mensaje. Me está encantando tanto dar todo de mí. En eso, encuentro mis límites humanos. A veces mi humanidad dice: “Estoy harta”. Pero me encanta el poder de realización de Dios que puedo ser en mi mundo. Me pregunto cuánto más podría traer. Y me encanta ser el hogar para Dios, para este Espíritu que soy. Y siempre, como este ser humano, me encanta ser el hogar para la voluntad creativa que viene a mí. Y me encanta ser el hogar para el poder creativo que viene a través de ti.

Agradezco cuando alguien se sienta conmigo, como alguien hizo esta tarde, y está feliz de escuchar de mí toda la creatividad que tengo que compartir. Se siente maravillosamente bien tener a alguien que sea un hogar para el Dios que está dentro de mí; simplemente estar ahí y recibir de un modo inteligente mi fuego creativo. Por lo tanto, aprecio cuando los otros lo hacen para mí y me encanta la oportunidad que tengo de estar ahí para los demás en su brillantez.

O corremos hacia esa oportunidad que tenemos el uno con el otro o escapamos de ella. Si sigues el ejemplo de alguien que escapa de esta oportunidad, te estás inspirando en el lugar equivocado.

Así que encuentra la oportunidad que está delante de ti, conociendo tu propia fuerza y tu propia talla. ¡Adelante! Llévate los palos. A menos que estés llevando una vida muy diferente a la que yo estoy viviendo, te llevarás esos palos. Pero sabes que no es gran cosa. Lo que es una gran cosa es la oportunidad que está delante de ti—puedes crear con otras personas. Puedes ser el Creador y activar tanto ese poder de realización como el hogar para ese poder—el hogar para ti en tu Realidad Divina.

Estos versos son de un himno cristiano. Los escuché citados por Martin Luther King. Los veo de alguna manera que trasciende el cristianismo y es relevante para mi vida y la tuya.

Si puedo ayudar a alguien mientras paso,
Si puedo animar a alguien con una palabra o una canción,
Si le puedo mostrar a alguien que está tomando el camino equivocado,
Entonces mi vida no será en vano.

Si puedo hacer mi deber como cristiano,
Si puedo traer salvación a un mundo que fue formado en otro tiempo,
Si puedo difundir el mensaje como el Maestro enseñó,
Entonces mi vida no será en vano.

Estas palabras tratan de esa encomienda que es individual para cada uno de nosotros, de esa Creación que vinimos a traer al mundo, ese servicio, esa diferencia que vinimos a hacer para otras personas y para este mundo.

Que podamos estar juntos en ese viaje. Que podamos colaborar juntos de maneras hermosas y que podamos ignorar cualquier cosa que nos impidiera hacerlo, que nos disuadiera de hacer la única cosa que trae felicidad y satisfacción: El baile.

David Karchere

January 29th, 2016
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