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Archive for October, 2015

Hecho

David-Karchere_NEW2014.200x243¿Estás listo para entrar en una experiencia más profunda de la gracia? La gracia es la emergencia de lo que es íntegro y sagrado en lo que todavía no es íntegro. Es un proceso muy natural. Hay cosas en nosotros mismos, en nuestro campo creativo, que no están todas juntas. La gracia se puede relacionar con nosotros personalmente, con lo que pasa a nuestro alrededor, con las personas en nuestra vida. O la gracia se puede relacionar con el campo creativo en el que estamos trabajando.

Así es como ocurre la Creación en el orden natural de las cosas. Estamos aquí para ser el Creador, para traer el espíritu creativo a lo que aún falta por completarse. No hay nada malo en que las cosas estén incompletas. No hay nada malo en los ciclos de crecimiento y curación en nosotros mismos o en los demás. La Creación nos ocurre como seres humanos cuando estamos dispuestos a traer el espíritu creativo a lo que por ahora está incompleto en nuestro mundo, sin juzgarlo, condenarlo o evitarlo. Esa es una experiencia de gracia.

La gracia es la verdad de cómo ocurre la Creación en todas las facetas de nuestra experiencia humana. Es lo esencial para crear una relación que funcione. Es lo esencial para todos los proyectos humanos, cualquiera que sea su naturaleza. La gracia es la base para la felicidad y la base para la salud.

Lo que está incompleto en la experiencia humana se vuelve profano cuando una persona se resiste conscientemente a lo que es íntegro y sagrado. Lo incompleto se vuelve profano cuando alguien lo defiende conscientemente y lucha y rechaza la compulsión creativa que es íntegra y sagrada. Ese tipo de actitud defensiva consciente sostiene lo incompleto para que la forma de la Creación no pueda evolucionar hacia la integridad y la plenitud, lo que naturalmente haría si el estado incompleto no fuera defendido y por lo tanto perpetuado.

Este es el estado de una persona que nunca madura realmente porque defiende su inmadurez. Es el estado de un proyecto cuando la persona responsable del mismo rechaza un plan inteligente para su finalización. Es el estado de una nación gobernada por personas egocéntricas, egoístas y con ansias de poder que mantienen a esa nación en la pobreza. Es el estado del mundo en general.

Así que la gracia incluye la experiencia de traer lo que es íntegro y sagrado a ese desorden profano. La gracia es encontrar el frente entre lo íntegro y lo sagrado y lo que no es íntegro y puede ser profano.

Muchas personas deambulan en un miasma de la experiencia humana. Hay una gran mezcla con un gran remolino de cosas que suceden dentro de sí mismas y en el mundo en el que viven. En ese miasma no pueden encontrar lo íntegro y lo sagrado, y no están seguros de por qué las cosas no resultan de la manera en que quieren que resulten. No está seguros de por qué las cosas están mezcladas e incompletas, y no pueden encontrar el camino para llevar la plenitud a su mundo.

Todos tenemos una oportunidad para encontrar gracia; para abrazar lo que es íntegro y sagrado. Y luego para relacionarnos con lo que está en proceso, ya sea dentro de nosotros mismos, en alguien cercano a nosotros o en el mundo que nos rodea.

Este poema de Miriam Platt, de la Ciudad del Cabo, Sudáfrica, representa el proceso de llegar a la gracia.

Tantas puertas en el corazón
Solo una para el Centro donde estoy.
Tantas historias contadas y vueltas a contar,
Un sonido de Amor claro y fuerte.

Elegir el Camino del Camino,
Una de todas las posibilidades
De todas las voces y sonidos,
Clamor, conclusión,
Comparación y queja,
Toda la disonancia puesta en silencio.

Elegir la entrada directa a casa,
El camino de toda la calma
He venido
En poderosa presencia
De Mí Misma

La gracia es una confrontación entre lo que está incompleto y puede ser profano y lo que es sagrado e íntegro. Pero es una guerra sin batallas. Es una confrontación sin lucha. Es simplemente un encuentro. Es un encuentro entre el poder de la santidad en uno mismo y el campo creativo en el que uno se encuentra.

Cuando una persona ha hecho el viaje y ha tomado las decisiones que Miriam describe, esa persona hereda el poder del Espíritu Santo. El poder del Espíritu Santo no es una idea religiosa. No es una invención bíblica. Es el mismo poder de la Presencia que está dentro de nosotros y dentro de todas las personas y dentro de todas las cosas. Como seres humanos estamos hechos de esta forma milagrosa para que tengamos consciencia, para que tengamos una mente y un corazón que puedan darse cuenta de la santidad de todo el Ser. En nuestra experiencia humana, el Espíritu Santo se agrupa en un racimo de consciencia. Se agrupa en un racimo en nuestra presencia como ser humano, o al menos tiene la oportunidad de hacerlo para que tengamos el poder de la gracia que podemos traer a nuestro mundo.

El viaje que Miriam describe es un viaje al centro de las cosas en ti mismo, donde reside lo que ya es íntegro y sagrado. Aunque puede que haya muchos elementos en tu vida que están incompletos, siempre puedes abrazar lo que ya está completo e íntegro en el centro de quien eres. Sin hacer esto, ¿cómo se van a completar las cosas a tu alrededor? A una persona que tiene todo tipo de falta de resolución acerca de quién es y lo que está haciendo, lo que es importante para ella, lo que está sirviendo, lo que va a traer al mundo, le resulta imposible llevar algo a una conclusión verdaderamente gloriosa. Y nuestras creaciones están destinadas a resultar ser algo glorioso, sea que se trate de una relación, una familia, una organización, un proyecto artístico—todas las áreas de la creación tienen el potencial de alcanzar la integridad gloriosa.

Si estamos siendo creadores, existe el júbilo de la creación justo aquí y ahora y en cada momento de la creación. Estamos creando en este momento actual y hay júbilo por eso. Al mismo tiempo, vivimos en un mundo de espacio y tiempo para que nuestras creaciones estén destinadas a aumentar con el paso del tiempo y tener magnitud en el espacio. Están destinadas a nacer y prosperar y ser íntegras en el mundo y alcanzar un estado de completitud. Completo no está muerto y olvidado. Completo es maduro y próspero. La conclusión da cabida al siguiente ciclo de la creación. Se necesita nuestro trabajo creativo y traer integridad a lo que está incompleto para que se pueda completar.

En ese estado de conclusión, nuestras creaciones nos alimentan como seres humanos. Si es una relación, cuando se trata de un estado de integridad y plenitud somos alimentados por ella emocional y espiritualmente. Los tomates de nuestro huerto nos alimentan. Un negocio que crece y prospera nos mantiene económicamente.

Cuando completamos algo, está vivo, y a su vez hay algo que vuelve a nosotros de lo que hemos creado. Si creamos un mundo próspero, ese mundo alimenta a la humanidad. Así que las cosas están destinadas a completarse en el mundo de espacio y tiempo. Se completan en el espacio con el paso de un período de tiempo.

Pero no podemos llevar las cosas a término si no traemos gracia, si no traemos lo que es íntegro y completo en nosotros mismos. Así que algo tiene que completarse en nosotros. La conclusión no significa el fin de las cosas, pero sí que significa integridad; significa santidad.

Yo no creo en los viajes espirituales interminables. Hay algo que es interminable en la vida. Pero el viaje a la integridad no tiene que ser interminable. Estamos diseñados espiritualmente para llegar a un lugar de resolución, integridad y gracia en nosotros mismos. Puede que haya problemas pendientes incluso en nuestro propio cuerpo físico o en nuestro propio reino de los sentimientos. Puede que haya problemas que se deben resolver en nuestra mente. Después de todo, lo que está sucediendo en nuestra humanidad está conectado con cualquier cosa que está sucediendo en el mundo más grande en que vivimos, por lo que no somos una isla. Pero independientemente de lo que está sucediendo en tus capacidades humanas, tienes la capacidad de identificarte con la santidad en ti mismo y traer esa santidad a lo que está incompleto. Y tienes la capacidad de hacerlo sin ambivalencia, sin darte la vuelta y sin titubear.

Si siento algo en mi cuerpo, sí, lo siento. Si tengo algunos sentimientos en mi cuerpo emocional, lo siento. Pero hay mucha diferencia entre percibir la presencia de algo incompleto y verse envuelto en la identificación con el mismo en un estado sin esperanza que nunca llegará a ninguna parte. Porque si te identificas con lo que está incompleto en ti mismo, estás perdido—hasta ese momento de gracia cuando te das cuenta: “No, eso no es lo que soy. Deniego que eso es lo que soy. No, yo soy la gracia que es parte de esa experiencia. Yo soy esa gracia. Yo soy esa santidad, esa integridad”.

Hay una gran diferencia entre santidad y santurronería. No necesitamos más santurronería en el planeta Tierra. Estoy hablando de la propia santidad de la vida misma, del carácter sagrado de quien eres, de quien soy yo. Necesitamos más de eso. Necesitamos identificarnos con eso en medio de cualquier cosa que esté sucediendo. Si puedo hacer eso por mí mismo, absoluta e inequívocamente, si he hecho ese viaje al centro de mí mismo, puedo estar ahí para ti. Puedo mantener la santidad del Ser en medio de lo incompleto de ti—no hay problema. Te puedo invitar a estar en tu santidad y mantenerla conmigo, y puedo permitir que mantengas en santidad cualquier cosa que esté incompleta en mí.

Mientras mantenemos lo que está incompleto en integridad y santidad, hay una oportunidad de unirse en lo completo. Si hay curación en nuestro propio corazón y mente y luego en nuestro propio cuerpo, tenemos el poder de curación que podemos llevar a otra persona.

Así que para ti ahora, ¿dónde está el frente, la confrontación entre lo íntegro y lo no íntegro en tu experiencia? ¿Estás dispuesto a enfrentar esa confrontación, dondequiera que pueda estar? Puede estar dentro de tu propia mente caótica o sentimientos agitados. Puede ser con una persona cercana a ti. Puede ser con alguien en el trabajo. Puede estar en tu comunidad, en tu familia, en esta nación, en este mundo. Dondequiera que esté, ¿estás dispuesto a enfrentarla? ¿Y dónde vas a estar en esa confrontación? ¿Te vas a encontrar identificado con lo que todavía no es íntegro, con lo profano o los patrones resistentes en ti o en tu campo?

Lo que todavía no es íntegro podría ser perfecto si permitimos que sea así. No hay nada malo en las cosas que no son íntegras. No puedes comenzar ningún proyecto sin que esté incompleto al principio. No puedes tener un niño sin primero tener un bebé que todavía no puede caminar. No puedes construir un edificio sin comenzar solamente con los cimientos—aunque hay casas modulares que hacen que parezcan que todas se construyen al mismo tiempo.

Hay todo tipo de infierno que creamos en nuestra experiencia humana cuando no estamos dispuestos a traer nuestra propia integridad, nuestra propia santidad a lo incompleto que nos rodea; cuando juzgamos y condenamos lo que está incompleto y es profano. En ese caso, nosotros condenamos que lo incompleto quede incompleto para siempre porque no se puede completar en nuestra experiencia si nosotros no estamos completos.

En este proceso creativo del cual somos responsables, las cosas sí que se completan debidamente. Llegan a un punto de ser hechas.

Hecho es una palabra interesante.  Puede significar muchas cosas. Gramaticalmente, es el participio pasado de hacer. La definición de la palabra incluye haber sido llevado a cabo o logrado y cocinado adecuadamente.

La palabra ha llegado a tener todo tipo de significados coloquiales en inglés. Puede significar “totalmente agotado o exhausto”, como en “Estoy acabado”. También se puede referir a la aceptabilidad social, como en “no se hace”. Al parecer es jerga urbana para “mamado”, conocido de otro modo como borracho—como en “No puedo más”. ¡Ese no es el tipo de hecho al que me refiero!

Estoy hablando de permitir que las cosas se completen. Una de las grandes injusticias a la psiquis de la humanidad fue poner a las personas en una cadena de montaje donde tenían la gran frustración de trabajar en un pequeño componente de la totalidad de lo que se creaba, sin ver toda la cosa hecha. Simplemente engrapaban una sola grapa o sujetaban una sola parte.

Hace muchos años fui un remachador de plantilla en una fábrica de zapatos durante un mes. Durante todo el día sostenía una plantilla sobre una horma de plástico, la cual es un pie plástico sobre el que se confecciona un zapato. Yo pulsaba el pedal de una máquina que soltaba dos clavos, uno en la parte lateral de la horma y otro en el tacón para fijar la plantilla con tachuelas. Esa era la primera pieza del zapato que se confeccionaba alrededor de la horma de plástico. Durante todo el día, ba-bump, ba-bump… y así sucesivamente. Apenas vi un zapato terminado.

Eso es muy diferente a la experiencia del artesano que comienza con las materias primas y trabaja con ellas hasta que se confecciona el zapato. Hay una confirmación y una manifestación de quienes somos como creador cuando somos artesanos. Es satisfactorio completar algo.

Estamos aquí para ser creadores y ver las cosas durante todo el proceso hasta que son hechas. Pero tenemos que saber lo que significa “hecho”. ¿Qué es lo que estamos creando? ¿Cómo se verá cuando esté hecho?

Cuando se hacen las cosas, nos pueden mantener como seres humanos. Cuando se hace un zapato puedes usarlo.

Para ser una persona que hace cosas que mantienen la vida humana, que traen significado y júbilo al mundo, tienes que llegar a un lugar de gracia en ti mismo donde traes la santidad que eres a lo incompleto que ves y experimentas. Entonces hay una oportunidad para que esas cosas a tu alrededor se completen. Cuando estás hecho, las cosas que te rodean tienen la oportunidad de hacerse.

Estoy seguro de que podrías nombrar las cosas en tu mundo o campo de servicio que no están hechas. Yo también podría hacerlo. Pero, ¿nosotros estamos hechos? ¿Estás hecho? Una de las cosas que evita que las personas estén hechas es que toda la falta de resolución que sienten, todo lo que no está hecho que sienten, lo proyectan magistralmente hacia el mundo que les rodea y las personas a su alrededor: “Eres imperfecto y estás limitado, y esto no se hace y eso no se hace; y esto no está íntegro, y eso es profano”. Con toda esa proyección y distracción, la persona nunca da el paso al centro de sí misma, a su propia santidad y permite que se haga por ella.

Estamos creando una comunidad de personas para quienes está hecha de manera individual, de modo que nos convirtamos en una comunidad de personas que, juntas, puedan compartir esa hechura. Podemos decir: “He terminado. He terminado con todo lo que no está resuelto, y he terminado con toda la proyección. He terminado con toda la distracción. Y estoy hecho porque soy quien soy. Soy la santidad de quien soy, y traigo la santidad de quien soy a todo lo incompleto de mi propia locura, a la locura de mi mundo y a todo lo incompleto y la profanidad que me rodea. Estoy hecho”.

Si estamos hechos de esa manera individualmente, podemos estar hechos juntos. Podemos entrar en un estado de santidad—sin ser mojigatos, sin santurronería o algún tipo de meticulosidad religiosa o pretensiones de superioridad moral. No. ¡Hecho! Completamente íntegros. Completamente nosotros mismos. Sagrados.

David Karchere

October 26th, 2015
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