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Archive for August, 2015

La perfección de la imperfección

David-Karchere_NEW2014.200x243La profesora investigadora Brené Brown dice esto sobre la imperfección: “Las imperfecciones no son deficiencias; son recordatorios de que todos estamos juntos en esto”.

Uno de los significados de la palabra perfecto es “absoluto e inequívoco”. Creo que la mayoría de nosotros han renunciado al intento inútil de tratar de ser perfecto. Bueno pues, espero que sí. Parece que sirve de poco tratar de ser perfecto. Y de todos modos hay una cierta arrogancia que forma parte de ello—tratar de ser perfecto supone que ustedes saben lo que sería perfecto. Así que esto es lo que creo que podemos hacer: Podemos soltarnos a lo que es perfecto. Podemos entregarnos a lo que es perfecto. Y al entregarnos a lo que es perfecto y celebrar eso y expresarlo, podemos llevar lo que es perfecto a este mundo.

La palabra perfecto se refiere a algo que está presente en esencia, aunque quizás no se manifiesta todavía. También es algo que puede resultar bien en el mundo manifiesto. En el proceso de la Creación, las cosas pueden resultar en un punto de plenitud y perfección—por lo general solo por un momento. En ese momento, ustedes pueden tocar la perfección. Tan pronto como lo hacen, las cosas comienzan a cambiar, a crearse de nuevo en alguna otra perfección para tener lugar en algún momento en el futuro. Eso significa que la perfección que conocemos está disponible constantemente en lo Invisible y solo fugazmente en nuestras vidas a medida que las vivimos, de forma manifiesta.

Otra manera de decir esto es que todo lo que nos rodea está en proceso. Estamos en proceso como seres humanos. Y también todos los demás. ¡Como si no se hubieran dado cuenta de eso! El arte de vivir se trata de estar en relación con lo que es perfecto, y luego incorporarlo a la imperfección de la vida. Es traer la perfección que está disponible dentro de nosotros y darle expresión a todo lo que está en proceso, de manera que adelante el proceso y permita que las cosas resulten bien en algún tipo de perfección fugaz.

Esta misma mañana le escribí a alguien. Podría haberle escrito básicamente lo mismo a casi cualquier persona que conozco, y sin duda alguna podría haberlo escrito para mí mismo. Así que confío en que nadie se tome esto demasiado personalmente.

Digo que el camino para lograr el dominio personal es aceptar el proceso en el propio campo creativo de uno, y todo lo que está en ese campo, tal como es. Luego ayudar a que tu campo cumpla su destino; a que cumpla su mayor potencial.

Me parece que casi todo de lo que hablas es parte del regalo que tienes para tu mundo. Ese regalo se torna amargo si se convierte en una crítica a lo que los demás hacen o no. Se torna dulce para ti y para tu campo cuando das ese regalo de buen grado y sin demandas—como una invitación abierta a los demás. Al mismo tiempo, puede que haya otros regalos que tienes para dar en los que no estés pensando en este momento.

Sí creo que lo acabo de decirle a este amigo mío representaría un cambio radical para la mayoría de las personas. Con demasiada frecuencia podemos estar tan involucrados en las imperfecciones del proceso de la vida—y, sobre todo, en la imperfección de las otras personas—que no damos nuestro regalo. No llevamos la perfección al proceso. Buscamos perfección en el proceso cuando no está ahí. Buscamos perfección en las otras personas y no está ahí. ¿Qué se pierde en todo esto? La perfección del potencial dentro de nosotros que tenemos para llevar. Todo lo que estábamos buscando está cargado de potencial en el reino invisible de la posibilidad. Es la potencialidad de nuestra expresión, esperando a que la saquemos a relucir.

Esto es lo que dijo el maestro espiritual principal, Jesús, que se relacionaba con estas cosas:

Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Nosotros, por nosotros mismos, no somos tan perfectos, pero hay algo dentro de nosotros que sí lo es. Denle expresión. El Padre dentro de nosotros es el potencial dentro de nosotros, el Espíritu que está dentro de nosotros. Eso es perfecto. Denle expresión a eso. Nos volvemos perfectos cuando hacemos eso. Pueden verlo en otra persona—ustedes miran la perfección cuando esa persona está expresando el Padre dentro de ella, la potencialidad que está dentro de ella. Ustedes podrían cuestionar la forma como sale. Pero no pueden cuestionar la perfección.

Jesús también trajo una visión profunda a la manera en que lidiamos con la imperfección que nos rodea. Su enseñanza era no juzgarla.

Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con que medís, os volverán á medir.

Nuestro juicio de la imperfección del mundo que nos rodea es como un bumerán. Creemos que se lo estamos haciendo a otra persona, pero nos sucede internamente. Sin darnos cuenta, estamos juzgándonos a nosotros mismos cuando juzgamos a otra persona.

Jesús también dijo esto:

Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.

Realmente experimentamos el perdón de nuestra propia imperfección cuando perdonamos la imperfección de los demás. La implicación con la imperfección que nos rodea hace que nos impliquemos con la imperfección en nosotros mismos de esta manera profana y espantosa y de juzgarnos y avergonzarnos a nosotros mismos. Nos lo hacemos a nosotros mismos cuando creemos que se lo estamos haciendo a otra persona.

La simple enseñanza de Jesús fue que nos liberamos cuando perdonamos a las otras personas. Esto les ahorrará una gran cantidad de talleres, ¿verdad? O muchos buenos libros de autosuperación, si es que realmente es así de simple. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores. No se necesita mucha oración, mucho arrepentimiento, ir a la iglesia, meditación, yoga o cinco encarnaciones más. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores. El hecho de que estamos en proceso es perdonado por nosotros cuando perdonamos a las otras personas por estar en proceso. Cuando perdonamos sus imperfecciones. ¡Inténtenlo!

Al hacer eso liberan la perfección que está dentro de ustedes que podría ser una bendición para la imperfección de los demás. No es que se vuelven débiles y enclenques e ingenuos sobre la imperfección porque es que la sabiduría no consiste simplemente en ver la imperfección. Cualquier tonto puede ver la imperfección de las otras personas. Hablamos de esa imperfección como si fuésemos muy doctos. Ver solamente la imperfección de las otras personas es el premio de consolación. Ver su perfección es sabiduría.

Sin duda, una persona sabia puede ver la imperfección de las otras personas. Puede ver lo incompleto de lo que está sucediendo en el mundo en general. Ustedes no tienen que ser genios para saber que en nuestro mundo está presente todo tipo de terribles amenazas para la humanidad. ¿Debería mencionarlas? ¿Pero qué desencadena la perfección en medio de todo eso? ¿Qué toma el proceso de lo que está sucediendo para otra persona, o para el mundo, y lo avanza hacia algún lugar bueno?

Para el mundo en general, creo que se nos avecina mucha imperfección antes de que resulte ser perfecto y bueno. Por supuesto, esa es una de las falsedades del enfoque humano habitual. Queremos que las cosas sean perfectas, y tratamos de hacerlas perfectas. Pero en muchos casos, tienen que volverse más imperfectas antes de que puedan ser perfectas. Y evitamos que se vuelvan perfectas porque tratamos de hacerlas perfectas ahora. Sin duda alguna eso pasa con las personas. A veces las personas necesitan estrellarse y quemarse antes de que puedan salir a un buen lugar. Y seguimos tratando de hacerlas perfectas y apoyarlas y controlarlas. Eso se llama facilitación. No funciona muy bien.

La clave para enfrentar toda la imperfección en nuestra vida es saber dónde se encuentra la perfección. Dejamos de poner nuestra vida en espera—dejamos de esperar a que las personas y las circunstancias que nos rodean sean perfectas—cuando reconocemos la perfección dentro de nosotros. Verdaderamente, la perfección nos espera, no al revés. Espera que la adoremos, y nosotros adoramos la perfección que está dentro de nosotros cuando la dejamos salir; cuando le damos expresión. Cuando obramos en consecuencia y la compartimos como nuestro regalo para el mundo. Cuando lo hacemos, nos damos cuenta de que el proceso de la Creación en sí es la perfección. Vemos la perfección de la imperfección en todo lo que está en proceso, sabiendo que en su propia época y a su manera está resultando bien. Está llegando a un punto en el que la perfección se manifiesta mientras el proceso creativo llega a un punto de cumplimiento total.

David Karchere

August 28th, 2015
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