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Archive for July, 2015

Verdadera Fe

David KarchereEstas palabras acerca de la naturaleza de la fe son de la fundadora de la Ciencia Cristiana, Mary Baker Eddy:

La ciencia revela la posibilidad de lograr todo lo bueno, y pone a los mortales a trabajar para descubrir lo que Dios ya ha hecho; pero la desconfianza en la propia capacidad para obtener la bondad deseada y producir mejores y mayores resultados a menudo impide que uno ponga a prueba sus propias alas y asegura el fracaso al principio.

Hay un tipo de fe que fortalece a una persona para vivir una vida feliz y cumplida. Se necesita más que una creencia en Dios para lograr este tipo de fe. Ustedes pueden creer que existe un Dios pero puede que eso no los cambie porque simplemente creer en la existencia de un Dios no cambia necesariamente sus vidas.

Tiene que ser una fe que confirme mi relación con la causa de la Creación, con Dios, cualquiera sea el nombre que ustedes quieran usar. En última instancia, para ser fortalecedor, tiene que haber el tipo de fe que contiene el conocimiento que la fuente de la Creación tiene a mi disposición. Puede funcionar a través de mí. Me puedo abrir a esa realidad del poder creativo, y si lo hago, mi vida cambiará. La creación nacerá de ese compromiso y eso traerá satisfacción y felicidad.

Esta es la fe que proviene del conocimiento de la Única Ley de la Creación. El conocimiento intelectual de la Ley puede ser útil. Pero lo que estoy abordando es el verdadero conocimiento de la experiencia real.

Esta Única Ley es la ley de causa y efecto. Cuando realmente conocen esta Única Ley, saben que mientras expresan el carácter creativo de lo que es la vida, del Dios que está dentro de ustedes, existe la Creación. Ustedes saben que si permiten que la realidad del Creador llegue a ustedes ahora, en este momento—y viven, siguen abriéndose y dando expresión continua a ese poder creativo—existirá la Creación. Ustedes saben que hay un bien que proviene de la expresión creativa de la vida que está dentro de ustedes.

Cuando tenemos ese tipo de fe y esa creencia—la creencia en la bondad de lo que es la vida y la oportunidad que tenemos de expresar esa bondad y que algo bueno proviene de la misma—nos ponemos en un camino de vida extraordinario. Esto es lo que conocen las personas creativas. Esto es lo que conocen las personas felices. Esto es lo que conocen las personas que viven una vida cumplida. Es una profunda fe en la bondad de lo que es la vida y en mi capacidad como ser humano para llevar esa bondad, la bondad de la Creación al mundo.

Esa fe tiene que ser lo suficientemente grande y lo suficientemente fuerte como para ayudar a una persona a sobrellevar todos los ciclos de la Creación que se producen en una vida humana en el mundo tal como es. Por lo tanto, esta fe tiene que ser algo más que una creencia que se mantiene intelectualmente. Tiene que ser algo que cae profundamente dentro del corazón. Se tiene que convertir en una forma de vida, una manera de ser, un conocimiento de sí mismo. Es el conocimiento de la bondad de la vida. Tiene que ayudarles a sobrellevar la lluvia intensa en la primavera que quita sus semillas. Tiene que ayudarles a sobrellevar una tormenta de granizo que daña el maíz. Tiene que verles a través de todos los altibajos de una vida humana. Tiene que ayudarles a sobrellevar la observación de otras personas que no tienen el mismo tipo de fe, que viven sus vidas de manera diferente y que les afectan en el proceso. Tiene que ayudarles a sobrellevar la decepción. Tiene que ser el tipo de fe al que siguen volviendo, sin importar lo que pase. Es una profunda fe en el espíritu creativo dentro de cualquier ser humano, pero el más importante para cada uno de nosotros, dentro de nosotros.

Cuando tenía casi treinta años, vivíamos en California, en Glen Ivy, y acabé aceptando un trabajo como maestro. ¡Fue una experiencia maravillosa—los niños de siete u ocho años de edad son una aventura! Me encantó trabajar para el director de la escuela, Ralph Martinez. Rápidamente nos hicimos amigos. Después de dos años, se sentía como que el ciclo en ese lugar llegaba a su fin. Ralph se mudaba; había sido sustituido, se había convertido en una víctima de la política de ese distrito escolar. Sentíamos que éramos llamados a mudarnos al Este. Así que salí y tuve una entrevista para un trabajo en el Bronx, en la ciudad de Nueva York. Allí el director me dijo que tenía un trabajo. Por lo que hicimos planes, empacamos y nos mudamos a Woodhaven, Queens.

Después de mudarnos, el director me dijo que la Junta Educativa de Nueva York, por sus propias razones políticas, tenía a otra persona que era la siguiente para ocupar el puesto de trabajo, a pesar de la promesa del director. Así que no tuve un trabajo.

Pinté algunos apartamentos en Manhattan con un amigo. Yo había ido a la Universidad de California en Riverside y había recibido un título de maestría en administración educativa. Pero estaba pintando apartamentos. Recuerdo que pensaba, mientras pintaba el reborde con una brocha, en la paz maravillosa de ello; y a diferencia de niños de siete u ocho años de edad, el reborde no responde con insolencia.

Después de un tiempo acepté un trabajo temporal en un centro de productos de IBM. Era su punto de venta, justo cuando se presentaban las computadoras personales, y trabajé en la caja registradora, registrando las computadoras o cualquier otra cosa que estuviéramos vendiendo. Pero ese fue un trabajo temporal por tres meses. Como eso estaba llegando a su fin, hubo otro trabajo que se abrió con IBM, el cual fue un trabajo administrativo de nivel básico en una sucursal en el Distrito Financiero. Así que fui allí y acabé administrando las ventas de sistemas informáticos de varios millones de dólares para los grandes bancos en las plazas financieras de Nueva York—algo para lo que mi título de maestría y enseñanza a estudiantes de segundo grado no me habían preparado realmente. Al principio, hice una cantidad de dinero relativamente ínfima haciendo esto.

En el transcurso de veintiún años trabajando para IBM, acabé trabajando en el sector financiero para el departamento de créditos. Trabajé en cuestiones con nuestros clientes que tenían problemas financieros, especialmente grandes sociedades anónimas como Continental Airlines, Bank of New England y Kmart. Terminé trabajando en algunas de las mayores cuestiones de IBM en los Estados Unidos y también alrededor del mundo, y me pagaron bien por hacerlo. En los últimos años haciendo esto, trabajé a distancia desde Sunrise Ranch.

He reflexionado sobre cómo no solo disfruté del éxito en mi carrera, en algo para lo que no tenía ninguna formación, sino también aprendí habilidades que han demostrado ser muy útiles mientras he sido un líder para Sunrise Ranch y para Emissaries of Divine Light, incluso hasta mi enseñanza a estudiantes de segundo grado fue un gran beneficio. Pensé en cómo, a lo largo del camino, tuve fe en el poder creativo que estaba en mí y tuve fe en el despliegue de la vida. Probablemente no hubiera hecho lo que hice, excepto que nunca pensé que mi carrera era mi prioridad. De hecho era una cosa bastante secundaria para mí. Había algo mayor, lo cual era un llamado espiritual que sabía que tenía que cumplir en mi vida. Dondequiera que fuera a estar, iba a expresar lo mejor de mí. Iba a expresar la verdad y la integridad que estaba en mí, e iba a encontrar personas que compartían el amor universal que estaba en mí y en ellas y que querían llevar eso al mundo. Tuve confianza de que la vida se encargaría de las cosas—y lo hizo, y lo hace y ahora lo está haciendo para todos nosotros.

Cuando pienso en dónde estoy en mi vida, con los demás, y cómo nos balanceamos al borde de manifestar tanto en el mundo, y reflexiono sobre todos los altibajos y todos los retos que he enfrentado—incluso en Sunrise Ranch y como líder de los Emissaries—todos esos retos significan muy poco para mí porque sé lo que está sucediendo. Sé que la gran vida que hay en mí y en todas las cosas está teniendo su camino. El gran Dios del Universo se está expresando a Sí Mismo a través de mí y a través de los demás. Tengo la capacidad de abrirme a eso. Sé que ya tengo alguna capacidad, y realmente estoy interesado en saber cuánto más me podría abrir—cuánto más de ese gran Dios podría permitir que llegue a través de mí y a mi mundo; cuánto más podría unirme con otras personas, juntados por ese gran amor, y juntos revelar muchísimo más de lo que puede ser creado por ese gran Dios.

En lo que a mí respecta, cada momento es un momento para comenzar. Era un momento para comenzar cuando tenía casi treinta años, cuando me mudé a Nueva York. Era un momento para comenzar en el año 2000, cuando vine a Sunrise Ranch. Y este momento es un momento para comenzar. En lo que a mí respecta, cada momento es un momento para estar al borde de la grandeza. Es un momento para llevar todo lo que tengo para llevar al mundo. Es un momento para iniciar la Creación.

Tengo fe en el funcionamiento de la Única Ley de la Creación, sabiendo que esta Única Ley exige algo de mí. No tengo ninguna fe en un Dios que esté en algún otro lugar, salvándome de mis propias peores tendencias. Y no me importa mucho ser lanzado en algún cielo cuando muera. Pero tengo toda la fe del mundo en la Ley de la Creación—de que si me abro y me acerco al gran Dios de la Creación y le doy la bienvenida a ese Dios para que entre en mí y en mi vida y en mi expresión, si le doy la bienvenida a Su amor y a Su verdad y a Su luz para que entre en mí, y si estoy dispuesto a compartirlo con ustedes y con mi mundo y lo hago constantemente sin importar quién hace qué, tengo fe—tengo fe en el poder de eso para llevar una gran bondad.

Con esa fe, veo toda la Creación que me rodea—todas las personas y todas las circunstancias—como si estuviera en proceso. Todo es el proceso de la Creación. Algunos días parece prometedor. Algunos días parece pesado. Algunos días parece desolado. Algunos días quiero ir a casa y llorar. Y algunos días tengo ganas de celebrar. Simplemente todo está en proceso. Sea lo que sea, estoy aquí para traer al único y gran Dios de la Creación a la expresión a través de mí, para hacer mi parte en el funcionamiento de la Ley de la Creación.

¿Cómo tenemos fe en lo que es la vida y en el despliegue de la vida? ¿Y cómo tenemos fe en ese despliegue en otras personas y en el mundo en el que vivimos? No creo que una persona tiene que vivir por mucho tiempo antes de que experimente lo que pudiera interpretar como traición y decepción, y todas las cosas que van con eso, de parte de las otras personas. Eso puede provocar rápidamente una falta de confianza y falta de fe en esa persona, o incluso en uno mismo. O en la vida misma. ¿Cómo ustedes tienen fe y confianza cuando hay retos y decepciones?

Tengo fe y tengo confianza en la única cosa sobre la que tengo control total: yo y mi relación con el Creador que está dentro de mí. No importa lo que pase, yo estoy aquí para esa la realidad, a la cual sirvo, no importa lo que cualquier otra persona haga o no haga, no importa lo que suceda con la nieve o la lluvia o el granizo. Cualquier cosa que ocurra en el proceso de vida, es simplemente el proceso. Cualquier cosa que otra persona decida hacer, esa es su elección y su proceso. Pero yo tengo una opción. Tengo confianza de que al hacer la elección correcta en mi vida ahora, en este momento, para expresar quien soy, para dar lo que soy, todo se resuelve. Tengo fe en ese mismo poder creativo a través de ustedes. Y tengo confianza de que, al unirnos en ese poder y en esa verdad, podemos crear juntos. Tengo confianza de que el único y gran Dios de la Creación puede venir a través de nosotros en unidad, en solidaridad, en fe compartida, y de que hay una grandeza que proviene de ese acto de unirse.

Tengo confianza de que como me estoy abriendo más y más a lo que tiene valor para mí, están aquellas personas que están conmigo en esa misma apertura y en esa misma fe, y de que tenemos algo grande para compartir juntos. Tengo fe en la Única Ley de la Creación porque nunca la he visto fallar, y sé que nunca ha fallado.

Estoy aquí para esto. Cualquier persona puede adoptar exactamente esa misma actitud: Estoy aquí para esto. Esta actitud crea el tipo de fe que provoca una vida feliz y cumplidora.

David Karchere

July 17th, 2015
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