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Archive for October, 2014

Tu verdadero potencial disipa la vergüenza

David KarchereEl escritor y biólogo Rupert Sheldrake dice que el universo opera en gran medida según un campo mórfico del hábito y la memoria. Nuestro cuerpo humano emocional está muy conectado a ese campo, especialmente en relación con la humanidad. Los patrones de sentimientos están impresos en la memoria de nuestro cuerpo emocional y luego se repiten, a menudo sin saber de dónde vinieron. A veces venían de nuestra propia experiencia directa en el pasado. Pero esos patrones se pueden transmitir de persona a persona—de padres y otros mayores a medida que nos arrastran en su propio modo de pensar, sentir y actuar. Nuestra vida no está separada de la vida de toda la humanidad, así que hay patrones en ese campo más amplio que traen todo tipo de experiencias a nuestro propio cuerpo emocional—júbilo y triunfo pero también la experiencia de miseria y ansiedad y depresión, ira y dolor. Si inconscientemente estamos en sintonía con un campo mórfico que contiene estos patrones, esto puede provocar el desaliento y una sensación de imposibilidad e inutilidad en nuestra vida.

¿Cuál es la respuesta a ese desaliento? En última instancia, la respuesta viene del reino de la potencialidad que siempre está presente para nosotros y para nuestras vidas. Ese reino de potencialidad es la dimensión espiritual del Ser. ¿Pero cómo rescatamos a nuestro propio reino de los sentimientos de la experiencia que tiene de desaliento que se revela de tantas maneras horribles? Es a través del poder del pensamiento consciente, que se dirige hacia el reino de la potencialidad, que nosotros cambiamos nuestra experiencia emocional. Porque dentro de nuestro Ser, dentro de lo que somos, está el potencial para la expresión y la manifestación de quienes somos. Asi que cuando nuestros pensamientos se dirigen a ese potencial, estamos en el proceso de rescatar a nuestro reino emocional de su desaliento. Empieza a reflexionar sobre el potencial para tu vida—con quién podrías estar, adónde podrías ir, qué podrías crear—y antes de poco tus emociones estarán involucradas en el proceso. Sentirás el júbilo de la Creación mientras reflexionas sobre estas posibilidades.

Me encantaría decir que este proceso ocurre en un instante. Pero hay patrones y hábitos que pueden estar profundamente arraigados. Así que para rescatar el reino emocional se necesita el valor para pensar en lo que es posible en tu vida y para continuar reflexionando sobre ello sin importar qué desaliento actualpodrías estar experimentando. Y luego tienes que actuar sobre lo que es posible. Sí que se necesita valor para hacer eso ante lo que podría ser ansiedad cegadora y experiencias desalentadoras que conducen a la depresión o la tristeza profunda. Se necesita valor para imaginarse un pensamiento valiente acerca de lo que es posible en tu vida y lo que es valioso en tu vida, y para abrazar eso, y seguir abrazándolo al encontrarse ante esos sentimientos.

Al final, el valor se trata de entregarle tu corazón a tu vida. Esto es, en última instancia, el valor de conocer y cumplir la potencialidad que está contenida en quien eres, y luego encarnar ese potencial en todo lo que piensas y sientes, dices y haces.

El valor expresado tiene lugar en el contexto del campo mórfico en el cual vivimos, el cual está relacionado con nuestra propia experiencia personal acumulada durante toda una vida pero también con las experiencias de nuestra familia y antepasados, nuestra cultura, nuestra nación y en última instancia, toda la raza humana. Ese campo mórfico está plagado de vergüenza. La vergüenza viene en todos los gustos, pero cualquier vergüenza es un ataque a la individualidad y al potencial creativo de expresar quien eres. Es la ausencia de una experiencia del Ser y de ser uno mismo.

La vergüenza se pone de manifiesto en todo tipo de formas. Podemos tener vergüenza de nuestro cuerpo y nuestro tipo de cuerpo. Podemos tener vergüenza de algo que hemos hecho o no hemos hecho. Podemos tener vergüenza de algo en lo que hemos pensado. Tengo amigos que crecieron en una iglesia a quienes les hicieron confesar el “casi acometimiento del pecado”—en otras palabras, fueron instruidos a sentirse avergonzados por incluso pensar en algo que la iglesia consideraba ser malo. Podemos sentir vergüenza de nuestro carácter. Podemos sentir vergüenza de las cosas que sentimos. Todo ello es un ataque a la individualidad.

La vergüenza está presente en el campo mórfico, y por lo tanto visita nuestros sentimientos debido a la estrecha conexión del cuerpo emocional con el campo mórfico. Sería distinto si la vergüenza se presentara a nosotros solamente como palabras, como un pensamiento consciente que estuviera brillante en nuestra mente para que pudiéramos verlo y lidiar con ello, como el pensamiento: “Eres una mala persona e hiciste algo malo”. Pero a menudo no se presenta exactamente de esa manera. Se presenta como una neblina vaga que flota en el reino de los sentimientos. Se presenta como la tristeza, o se presenta como una especie de ansiedad por algo y no estás muy seguro de qué. Y luego le pones un nombre; lo atribuyes a algo. Pero en realidad es parte de este campo mórfico que está plagado de vergüenza, y se mueve en el cuerpo emocional.

Cuando lo hace, puede afectar nuestra forma de pensar. Podemos empezar a pensar en cierto sentido que absorba esa vergüenza y esté pensando debido a ella y esté justificándola. Luego nuestros pensamientos conscientes van intentando arreglar las cosas dentro de nosotros u otras personas, o en las circunstancias de nuestra vida, mientras inconscientemente se aferran a la experiencia de la vergüenza. Intentamos mejorar las cosas pero esos intentos nunca mitigan la vergüenza.

¿Entonces dónde está el valor de pensar de manera diferente para hacer frente a los sentimientos que salen del campo mórfico en el cual vivimos y abrirse a lo posible, abrirse al potencial de la propia vida y a la gloria de ello? ¿Dónde está el valor de ver a través de la raíz de lo que es el problema? No arreglamos el problema intentando arreglarnos a nosotros mismos o a otras personas, o tratando de arreglar las circunstancias. Una persona inconsciente no logra darse cuenta de lo que realmente está pasando, así que le atribuye la causa de su estado de sensación de infelicidad a las formas de su experiencia. Abordamos el problema abriéndonos a la realidad del potencial que está presente con nosotros, que está presente en el propio Ser. Esa presencia del Ser es la presencia de la individualidad. Nuestro potencial es inherente a nuestra individualidad; es inherente a quienes somos.

Para experimentar nuestro potencial verdaderamente, debemos tener el valor de pensar por nosotros mismos y tener sentimientos que sean una expresión del amor dentro de nosotros. Cuando nos imaginamos los pensamientos que salen del Ser de quienes somos, y tenemos el valor de hacer eso ante lo que estamos sintiendo que podría estar en conflicto con esos pensamientos, se necesita concentración, firmeza y consistencia para superar la tormenta de sentimientos hasta que el sentimiento llegue para seguir y amplificar el nuevo pensamiento en el que nos estamos imaginando, un pensamiento lleno de potencialidad.

Aquí están algunos de mis pensamientos que se llenan con el potencial de mi vida en este día de otoño. Tal vez resonarán del potencial y la posibilidad de tu propia vida.

  • Comer los tomates frescos que acaban de ser cosechados, cubiertos con aceite de oliva, vinagre balsámico espeso, con una capa de queso mozzarella, albahaca y cebolla morada picada
  • Ver a mis amigos a quienes extraño después de diez días de viaje
  • Ver a mi Xavi, mi nieto, quien ahora tiene dieciocho meses de edad
  • Lanzar un nuevo curso en línea, Introduction to Primal Spirituality
  • Escribirte a ti ahora, y el pensamiento de que lees estas palabras

Cuando empezamos a pensar en lo que podríamos estar creando juntos, la belleza de ello, la maravilla de ello, la gloria de ello; cuando empezamos a pensar en el amor que podríamos compartir con cada persona que conocemos, de una manera única y especial; cuando empezamos a pensar en nuestro destino como seres humanos para conocer la comunidad verdadera del hombre, hombres y mujeres; cuando pensamos en toda esa posibilidad y comienza a tomar forma en nuestra mente, también toma forma en nuestros sentimientos. No solo podríamos pensar en el amor que podríamos estar compartiendo sino podríamos sentir ese amor y expresar ese amor con respecto al otro. Podríamos vivir ese amor y dejarlo caer profundamente en nuestro corazón, y dejarlo sanar la vergüenza que está presente en muchos niveles.

El maestro principal, Jesús, dijo esto:

Amarás á tu prójimo como á ti mismo.

¿Qué significa eso, amar a tu prójimo como a ti mismo? Tiene la implicación de que deberíamos amarnos a nosotros mismos, no avergonzarnos de nosotros mismos porque ¿cómo amarías a tu prójimo como a ti mismo si estuvieras experimentándote a ti mismo de una manera vergonzosa? También tiene la implicación de que podemos amarnos a nosotros mismos al amar a nuestro prójimo—que la manera en la que la potencialidad de nuestra vida, las cosas que percibimos que son posibles para nosotros en la Existencia de quienes somos, cobra vida para nosotros al expresarle nuestro amor a otra persona. Luego se hace real para nosotros. Es difícil darte amor sin darle amor a otra persona. Llámalo interés propio iluminado, o simplemente llámalo la manera en que las cosas funcionan. Cuando amamos a nuestro prójimo como a nosotros mismos estamos compartiendo la potencialidad que está contenida en esa experiencia, y en ese proceso estamos dándonos esa conciencia a nosotros mismos.

Al hacerlo, estamos volviendo a santificar la experiencia humana. Estamos alterando la plantilla subyacente de la consciencia que está presente para la humanidad. Estamos aceptando al ser humano y todos los aspectos de nuestra humanidad. La cosa más espiritual que podrías hacer es abrazar tu humanidad, porque eso es exactamente lo que lo espiritual en ti está haciendo todo el tiempo. Y si estás aceptando a tu humanidad, estás con tu espíritu; estás siendo tu espíritu que está haciendo eso. Tu espíritu está amándote ahora mismo; está amando tu mente y está amando tu cuerpo emocional y está amando tu cuerpo físico. Y por lo tanto si estás haciendo eso, estás haciendo la cosa más espiritual que podrías estar haciendo.

De hecho, podrías estar traicionándote a ti mismo si estás tratando de tener una experiencia espiritual. Porque la verdad es que no eres un ser humano limitado quien podría estar tratando de tener una experiencia espiritual. Eres un espíritu poderoso y cariñoso que está haciendo todo lo que puede hacer para amar tu experiencia humana, solo tienes que superar una consciencia que está profundamente en contacto con un patrón que está plagado de vergüenza. Ese es tu problema.

Así que llamamos a nuestras mentes a abrirse a quienes somos y a lo que estamos aquí para hacer, para considerar la posibilidad de la opulencia de lo que podría ser nuestra vida. Y al hacerlo, descubrimos que no es solo nuestro propio Ser, nuestra propia individualidad verdadera, lo que estamos trayendo al mundo, porque somos parte de todo el Ser. Todo el Ser, el Ser de toda la humanidad—somos parte de eso. Y cuando estamos trayendo nuestro propio Ser a través de nuestra propia humanidad, estamos trayendo todo el Ser de toda la humanidad a la humanidad, y haciéndolo para toda lahumanidad mediante esta forma holográfica a la que nos referimos como yo. Y estamos permitiéndole a todo el Ser, que podríamos nombrar con la palabra Dios, hacer su voluntad en este mundo humano, que este mundo humano que está actuando debido a un sentido de vergüenza pueda ser transformado, pueda llenarse con un conocimiento del verdadero yo, completamente, creando así un nuevo campo mórfico, un nuevo patrón y una nueva memoria para la humanidad para que se pueda manifestar un nuevo mundo.

En mi propio nombre y en nombre del Ser de todos los que puedan leer estas palabras, a la humanidad de cada uno de nosotros, digo: Te vemos. Te amamos. Estamos contigo. Te fortalecemos. Te alentamos a ser todo lo que estás destinado a ser y a manifestar todo lo que estás destinado a manifestar en este mundo. Estamos contigo. Que hagas grandes cosas, incluso a pequeña escala. Que te imagines grandes pensamientos, incluso en pequeñas cosas. Y que albergues ese espíritu sumamente grande y maravilloso de Amor que es el mismo centro y la naturaleza de quien eres y dejes que llene tu corazón y se desborde en tu mundo para que tu copa esté rebosando y así descubras que todas las cosas que están destinadas a ser son posibles porque estás presente y permites que lo sean. Que sea así para todos nuestros amigos en todas partes. Que sea así. Te invito a que digas conmigo tres veces:

Aum-en. Aum-en. Aum-en.

 

David Karchere

October 24th, 2014
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