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Archive for September, 2014

Santa Grandeza

David KarchereEl miércoles 3 de septiembre, celebramos un magnífico evento: Sunrise Ranch Honra a Lillian Cecil. Lillian dirigió Sunrise Ranch y Emisarios de la Luz Divina con su esposo, Martin Cecil, desde 1954 hasta su fallecimiento en 1988. Celebramos su gran aporte a nuestro trabajo y al mundo en general. Como parte de ese momento, compartimos un video de 1979. Estaba lleno del espíritu de aliento de Lillian—una mezcla de un gran amor y afecto y un difícil desafío para continuar y de hecho hacer lo que estamos llamados a hacer en nuestra vida. Fue tan íntegro, tan tierno y al mismo tiempo ella incitaba a las personas a superar su pereza. ¡Tan inspirador!

Mientras escuchaba el video, pensé en cuánto se necesita que el espíritu de aliento esté en nuestra vida y en nuestro mundo y cuánto se necesita que esté en la comunidad donde vivo, Sunrise Ranch. En cualquier parte donde las personas aspiran a hacer algo grande, tiene que existir el valor para hacerlo. El valor es la virtud fundamental. Muchas cosas conducen a ese punto donde nos balanceamos al borde de la grandeza, pero se necesita valor para hacerlo en realidad. Y a menudo se necesita aliento de alguien para llevar a otra persona a ese lugar donde esté lista para dar su salto y volar.

¿Conoces la historia sobre el día en que el diablo llevó un visitante al infierno? El diablo estaba enseñándole todo al visitante, mostrando con orgullo sus mercancías. Entraron en una gran habitación llena de frasquitos. Cada frasquito contenía un líquido. Según el diablo explicaba, cada líquido era un veneno, uno marcado Envidia, otro marcado Resentimiento, otro Miedo, y así continuó. Los frasquitos llenaban la gran habitación y el diablo fanfarroneó, “Tengo algo para todo el mundo”.

El visitante notó una pequeña puerta en el otro extremo de la habitación. “¿Qué es eso?”, preguntó. El diablo lo acompañó a la puerta y la abrió lentamente. Esta habitación estaba poco iluminada y era mucho más pequeña que la anterior. Había muchos menos frasquitos en la habitación y cada uno era mucho más pequeño que los que el visitante había visto previamente y no tenían etiquetas. “¿Qué son?”, preguntó el visitante. El diablo sonrió abiertamente. “Para la mayoría de las personas, hay un frasquito en la gran habitación que es justo para ellas. Pero en el raro caso de que ninguno de esos frasquitos funcionen, solo tengo que darles uno de aquí. Puedo estar bastante seguro de que las derribará”.

El visitante se quedó perplejo. “¿Qué hay en ellos?”, preguntó. “Desaliento, por supuesto”, dijo el diablo.

Desaliento. En nuestra propia vida podríamos movernos a través de todo el resto de los espíritus malignos que quizás llenen nuestra vida, podríamos enfrentar el resto de las cosas que tenemos que enfrentar en nuestra vida. Pero si no encontramos nuestro propio valor dentro de nosotros mismos, todo es en balde. Sucumbiremos al desaliento. Se necesita valor para crear. Se necesita valor para vivir tu sueño, para hacerlo realmente. Se necesita valor para ser tú mismo.

Cada uno de nosotros tiene su propia marca exclusiva de grandeza, sus propias cualidades únicas de grandeza, sus propios dones únicos. Puede que seas como yo en eso cuando primero te diste cuenta de que no había ninguna otra manera de vivir una gran vida que siendo tú, te estremeciste y encogiste y pensaste,Oh Dios mío, sería mucho más fácil si pudiera vivirlo como otra persona, si tan solo pudiera emular a otra persona. Es un pensamiento terrible que tengo de vivirlo siendo yo. Tengo que vivir la gloria de quien soy. Tengo que demostrarle a los demás la realidad de lo que soy. Por supuesto, a menudo no nos parece tan glorioso a nosotros mismos. Se necesita valor para ser lo que somos y mostrar quiénes somos.

Se necesita esta cualidad de valor para transformar la convicción que tienen las personas de que las cosas de valor real no pueden vivir en este mundo y no pueden ser conocidas y manifestadas por mí y por ti. Si todos fuéramos devotos, fundamentalistas cristianos, el tema se podría explicar más claramente, especialmente si mantuviéramos la creencia de que el cielo es solamente para ser conocido en el más allá, y solo si eres bueno. Entonces la creencia de que no podrías cumplir el glorioso potencial del Ser en tu vida quedaría en evidencia. Pero, mientras miro a mi alrededor a la mayoría de las personas que conozco, ha disminuido la creencia en que el cielo se conoce solamente en el más allá y ha disminuido la creencia en un Dios crítico que está separado y distante. Aun así, para muchas personas, hay una profunda creencia de que la gloria y la maravilla de la vida no se pueden conocer en el planeta Tierra y no se pueden conocer en esta vida por ti y por mí. Puede que no crean en Dios, pero creen profundamente en eso. Aun más, el patrón para su conciencia está basado en esa creencia muy poderosa de que es imposible vivir una vida gratificante.

Así que si te fijas en la manera en que las personas viven sus vidas, en tantos casos la viven de una manera que lo hace imposible. Pero, ¿de qué otra forma lo harían? Si crees que es imposible, pasas el resto de tu vida demostrando que lo es. Después de todo, no querrás avergonzarte a ti mismo por estar equivocado.

¿Cuál es el antídoto a esa falta de valor para creer que la grandeza podría tener lugar aquí y ahora, para que podríamos hacerlo juntos, cualquier cosa que sea? ¿Y entonces la falta de valor para vivir esa vida? El antídoto es lo que Lillian Cecil ofrecía en su charla. Es aliento—una cualidad del corazón que recibimos de otra persona o de nosotros mismos. Nos incita a ser nosotros mismos y a cumplir nuestro mayor potencial en la vida que estamos viviendo y entregar nuestro corazón a esa vida.

¿Cuál es el espíritu de aliento que necesitas escuchar para transformar cualquier sentido persistente de que es imposible, no puede suceder—en el que puedas pensar, con el que puedas soñar sobre algo grande, con el que puedas ver una película sobre ello, con el que puedas hacer música sobre ello, pero que en realidad no puedes vivirlo? ¿Cuál es el aliento que podría cambiar esa creencia profunda que está en la humanidad, la cual es posible que hayas apoyado inconscientemente?

¿Qué es lo que necesitamos escuchar? Tú puedes hacerlo. Estás hecho para hacerlo. En realidad tienes que abstenerte del éxito porque tú estás hechopara tener éxito. Estás hecho para cumplir algo maravilloso en tu vida. La maravilla y el poder de la creación están llamando desde dentro de ti y quieren salir. Y si no salen, no es porque no están ahí y no es porque no los tienes. Tú los tienes y quieren salir. Pero es posible que estés sentado sobre ellos. Es posible que estés en un estado de retención de lo que tienes para darle al mundo. Es posible que estés regateando: “Te daré un poco y veremos qué regresa”, negociando en tu propia mente. Es posible que estés eligiendo con cuidado: “Le daré un poco a esta persona y un poco a ellos, y no le voy a dar a esta persona. Daré de lo que soy en estas circunstancias si acude a mí de la manera en que quiero, pero no se lo daré aquí”. Lo tienes para dar. Cualquier regateo y el hecho de estar sentado sobre ello y cualquier retención no está haciendo feliz a nadie, mucho menos a ti.

Estamos aquí para cumplir algo grande. Puede que te preguntes, “¿Eso es egotista?” Puede que te preguntes si este mensaje, por sí mismo, nace del ego. O si tu propio impulso a la grandeza nace del ego. Yo digo que son muy buenas preguntas para hacerse. Si concluyes que cualquier impulso a la grandeza contiene motivación del ego, evítalo a toda costa. Y aun así, no es menos cierto que este mundo está en el estado en el que está. La humanidad necesita desesperadamente la visión de ver un camino a través de los problemas de estos tiempos y necesita desesperadamente los ejemplos de personas que viven esa visión. La respuesta a esa necesidad está dentro de ti y dentro de mí. Para traer esa respuesta se requiere que estemos a la altura de las circunstancias; que abracemos nuestra comprensión despertadora del camino a seguir y luego tener el valor de traerlo al mundo. Si estás despierto a estas cosas te encuentras al borde de la grandeza, porque se necesita tu grandeza para hacer frente a los problemas de estos tiempos.

Toda nuestra grandeza se trata de algo mucho mayor que nuestra humanidad. Nuestro llamado interior es para revelar algo mucho mayor que nuestra humanidad. Es para ofrecer algo en agradecimiento a una realidad que trasciende nuestra humanidad. Pero se necesita que nuestra humanidad revele la grandeza trascendental dentro. Para eso está nuestra humanidad. Todo el Ser está esperando a que nosotros hagamos lo que todos los ángeles en otras partes del Universo no pueden hacer—ser la gloria de Estar en la tierra en forma humana. Podemos hacer eso por ellos, por el planeta Tierra y por toda la Creación. ¿Es egotista ser esa revelación? Es egotista negarsea revelarlo.

Así que te aliento a ascender a tu grandeza. Si sufres de desaliento, creyendo que no tienes ninguna grandeza que traer o que no hay respuesta a los problemas que enfrentamos en este mundo, te aliento a animarte, a creer en ti mismo y a saber que tú eres esa respuesta. Si el recuerdo constante del fracaso humano y la limitación en las personas que te rodean es desalentador para ti, yo digo que cualquier cosa que haya sido tu experiencia todavía tienes la oportunidad de mostrar una manera diferente de vivir en carne humana. Todavía puedes amar. Todavía puedes dejar que brille tu luz.

Estamos dándole gloria a la maravilla de Ser. No solo a lo grande que es y lo maravillosa que es, sino en medio de esa grandeza y esa gloria, a lo santa que es. Esta es la santa grandeza.

David Karchere

September 26th, 2014
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